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Ramón Requena
Viernes, 2 de septiembre de 2016
UN DÍA ANTES PARA SUSCRIPTORES

Luz Gabás, de Guinea al Pirineo contado desde la falda de Mariola

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Hablamos con la escritora de ‘Palmeras en la nieve’ que crea mundos desde el Pirineo.

Aprovechando la celebración de la Festa del Llibre en Muro hablamos con Luz Gabás, la autora de dos éxitos de ventas como ‘Palmeras en la nieve’ y 'Regreso a tu piel' en un atardecer de junio frente a Mariola y tras los ventanales del restaurante La Vil·leta del Hotel Vila de Muro.

 

 

La primera pregunta que se me ocurre es de volumen ¿cuándo quien escribe va en el ordenador mirando el número de páginas que se suman n0 dice “Dios mío a dónde nos lleva esto?

 

Son 730 folios, casi igual que páginas, pero es algo de lo que es mejor no pensar porque escribir es un proceso más duro de lo que parece, son muchas horas de soledad y es mejor no mirar el número de páginas. La historia está en tu cabeza, sabes que va a ser muy larga y tú aún vas por la página 250. Es como la preparación de un maratón, tienes que estar mentalmente muy fuerte y todos los días todos los días, todos los días…

 

Eres de Monzón, en Huesca, filóloga de formación, vives en  Anciles, en Benasque. De formación eres filóloga y un día decides dedicarte a escribir. Cuéntame ese ‘de repente’.

 

A mí me ha gustado escribir desde pequeña, yo creo que era parte de mí, siempre he tenido un diario, contaba mis historias, escribía algo de poesía, estudié una carrera de letras… cuando estudiaba, ¿quién escribía los trabajos? siempre era yo la que redactaba, siempre he escrito, pero no tenía una historia dentro de mí que dijese “esta es la historia”.

 

En el caso de ‘Palmeras en la nieve’, como está basada en anécdotas de mi familia, estaba la historia, la tenía dentro, me acompañaba desde bien pequeña. Yo sabía que mi primera novela tenía que ser ‘Palmeras en la nieve’. Un día se dieron las circunstancias y dije “la voy a escribir”, ya había pasado los 40, estaba en este momento existencial que dices “si no lo hago ahora ya no sé cuándo lo haré”.

 

Y un día te llaman y te dicen que les gusta la historia para hacer una película con una producción importante, ¿qué se siente en este momento?

 

La palabra que resume lo que sentí es satisfacción. Ver traducido a imágenes todo lo que yo había visualizado gracias a fotografías, a documentales, a anécdotas, a descripciones de otras personas me pareció el broche de oro para una historia como ‘Palmeras en la Nieve’.

 

[Img #30359]

 

Hay un telón de fondo en tus dos novelas que es tu tierra, el Pirineo Aragonés, un entorno duro que ha evolucionado hasta convertirse en centro turístico de primer orden y que si no fuese por ese proceso de cambio quizás tendría ahora otra situación. ¿Cómo ves esa transformación?

 

Para mí, la montaña de los Pirineos más que el telón de fondo es como la colcha de mi cama. Es donde yo vivo, de donde me siento, donde yo estoy metida. En lugares que han sufrido una transformación turística el debate entre tradición y modernidad todavía está vigente, es un tema muy complejo. Sin duda si no hubiese sido por el turismo el Pirineo actualmente sería una zona despoblada.  El turismo ha salvado a esas tierras, pero sin duda, también le ha hecho perder en cierta manera su identidad, como ha pasado con la lengua, el Patués Benasqués. Da pena, porque la lengua va asociada a una forma de vida que ha cambiado sin duda por el turismo.

 

Un señor con 24 años se marchó, estuvo trabajando en Guinea Ecuatorial. Ese es el origen de ‘Palmeras en la nieve’.

 

Se llamaba Paco, mi padre, se marchó en el año 53, pero anteriormente, en 1918, se fue mi abuelo, al principio de la colonia. Yo me centre en el año 53 porque ya estaba la colonia formada, funcionaba como un país lujoso, con esta imagen que tenemos colonial de las películas de los hombres con el salacot en el casino, trabajando muy duro, pero también con sus fiestas, justo en la década previa a la independencia. Las relaciones que se establecieron fueron especiales, hubo blancos que se consideraban guineanos porque habían nacido allí y tuvieron que marcharse y no volver.

 

Mi padre era muy buen narrador. Todas las anécdotas son suyas. La reconstrucción del contexto histórico y político requirió una documentación mucho más elaborada. Creo que los coloniales estaban allí para trabajar, gente joven que va hacer dinero, también a pasarlo bien y que no eran conscientes de ser colonizadores. Lo más bonito de Palmeras es que muchas personas han recordado su pasado. Fueron unas 40.000 personas las que fueron a Guinea en ese tiempo. Ellos y su entorno tienen muchas anécdotas compartidas, como la de la boa en el camión, cómo se arreglaban para ir a una fiesta, cómo era el casino, cómo eran las tiendas…

 

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Segunda novela. Es de 2014. ‘Regreso a tu piel’ está basada en una historia real del siglo XVI, también en tu tierra, que se conoció gracias a unos documentos que un párroco encontró en los años 80. Unas mujeres son condenadas a muerte por brujería.

 

Yo le llamo nuestro Salem español.  Por fueron veinticuatro mujeres ejecutadas en un pueblo muy pequeño acusadas de brujería. Tire del hilo porque no había ninguna recreación documental de qué es lo que llevó a que eso pudiese suceder y la conclusión es que fueron ejecutadas por una cuestión política. En Aragón y Cataluña el 90% de las ejecuciones por brujería fueron llevadas a cabo, no por la Inquisición, sino por los concejos civiles.  El momento era muy duro, con una crisis muy gorda y muchas supersticiones. Ahí tienes la combinación ideal para que surja el miedo y cuando surge el miedo siempre hay alguien sobre el que focalizarlo.

 

Siempre necesitamos ‘unas brujas’ a quien echar la culpa…

 

Claro,  lo que pasa que en aquella época era literal, te echo la culpa y te mato, te cuelgo. Hacer la documentación de esta novela fue muy duro. Muchas de estas acusaciones venían del ámbito doméstico, fue también una herramienta para librarte de quien te molestaba. Eran el elemento débil de la sociedad y esta es la idea, las brujas no son personas simpáticas que vuelan en una escoba y tienen verrugas en la nariz, con un sombrero en punta… Se cometieron muchísimos desaguisados. Quiero recordarlas de otra manera.

 

[Img #30361]

 

Para terminar: 2012 Palmeras en la nieve, 2014 Regreso a tu piel… Esto va por años pares. Entonces en 2016, también habrá novela.

 

Ha sido casualidad, pero sí, no es porque siga una pauta, soy más caótica. Tardo un año en documentarme y pensarla,  luego cuando me siento en el ordenador ya tengo la historia en la cabeza y escribir tardo un año.

 

¿El nuevo documento tiene ya nombre?

 

Sí, sí, sí. Me gusta mucho sentarme como las películas con aquellas máquinas de escribir cloc, cloc, ¡ras! y ya está, espero que la nueva novela esté en otoño.

 

Fotos: Loan Servicios Fotográficos.

 

 

 

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