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Gabriel Llácer
Sábado, 15 de abril de 2017
PENÀGUILA

La Escondida, el hotel y restaurante de la desconexión y la paz

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El hotel está en Penáguila y es propiedad del extrenador del Barça Terry Venables.

Su nombre no es casualidad. El Hotel La Escondida está apartado del mundanal ruido, lejos del jaleo de un día a día cualquiera en una ciudad. Su ubicación ‘escondida’ proporciona una multitud de virtudes que vale la pena sentir entre sus paredes, jardines y servicios de todo tipo.

 

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La Escondida invita a desconectar, a sentir la tranquilidad. Curiosamente, en la antigüedad, el edificio recibía el nombre de Mas de Pau antes de que lo adquiriese el exentrenador del Barça, Terry Venables. Esa paz es la que ha impregnado a todo el terreno del hotel. Se nota en el exterior, pero también en el interior. Cuenta con 10 habitaciones de diferentes tamaños, distribuidas en dos plantas, pero todas ellas sin perder el aura de esa masía que antaño fue construida como pabellón de caza. Vigas de madera en el techo, paredes de piedra y muebles hechos expresamente para el hotel le conceden un encanto especial a todo el conjunto.

 

Todo este espíritu de calma de La Escondida también se palpa en su restaurante. Sentarse frente a una ventana que da a la naturaleza que ofrece el entorno de Penàguila, donde se encuentra el establecimiento, es una delicia. Por el lugar y por la gastronomía que elaboran sus cocineros. La carta se renueva constantemente, pero nunca renuncian a los ingredientes frescos, de temporada y de calidad. Su cocina es internacional, ya que las creaciones innovadoras que surgen de ella tocan diferentes estilos de muchos países. Algunos de los ingredientes, incluso se recolectan en el propio territorio del hotel. Este espacio del restaurante está abierto a todos, sin necesidad de estar hospedado en el hotel. Una buena manera de probar sus platos es con el menú para comer a mediodía. Hasta finales de marzo, si van dos personas a degustar el menú, una de ellas paga solo la mitad.

 

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Nada más llegar, incluso antes de dejar el coche en su aparcamiento, la sonrisa de la recepcionista acompaña al cliente en señal de recibimiento. Es quizá uno de los valores más destacados del complejo hotelero: el trato amable y la atención personalizada de todo su equipo. Da igual el rango, cualquier miembro del personal ayuda a los huéspedes en aquello que necesiten. Los detalles están medidos al milímetro, con el estilo ‘inglés’ que le han proporcionado Terry e Yvette Venables, sus propietarios. Que ellos vivan en este espacio ayuda todavía más a que todo esté cuidado y preparado para los clientes.

 

No importa la época del año para poder sacar el máximo provecho a la estancia. En la época invernal, cuando el frío llega a la comarca de El Comtat, un buen rincón de relax dentro del hotel es la chimenea. Al calor del fuego cualquier actividad se convierte en puro placer. Leer un libro, tomar un té o simplemente una cálida charla. Para combatir el frío durante estos meses, La Escondida dispone de una piscina climatizada interior. La sensación que otorga es indescriptible, ya que el silencio se apodera de una estancia equipada para poder disfrutar de un baño durante un periodo de tiempo en el que sería imposible hacerlo en el exterior. Además, la piscina dispone de dos salas spa para tratamientos de masaje y relajación. Terapeutas profesionales se encargan a diario de ofrecer sus servicios a los clientes que reserven alguno de los tratamientos disponibles en su carta.

 

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Para el periplo estival, a los servicios de invierno se añaden las zonas exteriores. Una piscina y decenas de metros de césped dan la bienvenida a los huéspedes en la entrada a La Escondida. Una zona de hamacas y mesas complementan esta zona. La terraza exterior, justo delante de la fachada que da a la piscina, es un gran balcón que se abre a la tranquilidad que se respira. La ausencia de ruidos molestos hace fácil dormirse en una tumbona cara a la naturaleza de la zona.

 

La Escondida posee también zonas ajardinadas y con vistas a su alrededor. En una de ellas, un par de cabañas sirven como alojamiento a quien prefiera este tipo de viviendas. Esta estancia en pleno ambiente natural, va en consonancia al catálogo de actividades que se pueden llevar a cabo allí. Senderismo, rutas a caballo o paseos en bicicleta son algunas de las opciones para completar una estancia idílica.

 

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