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Redacción
Miércoles, 26 de abril de 2017
TOGUE'S LEGAL SERVICES

Mucho cuidado con las cláusulas abusivas

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LEGISLACIÓN. En contratos de alquiler y en contratos de compra-venta.

Existen una serie de cláusulas abusivas, cláusulas que van en contra de la ley, que están lejos de la legalidad vigente, tanto en un contrato de alquiler como en un contrato de compra-venta y de las que Laia Santamaría, de Togue’s Legal Services, nos ha hablado sobre sus peligros y de la forma de estar atentos a ellas.

 

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En la actualidad están muy de moda las cláusulas abusivas bancarias, como las cláusulas suelo, las cláusulas por el interés de demora, los gastos por formalización de hipoteca... pero existen en otras cláusulas que se dan en muchos otros tipos de contratos, que las padecemos de forma muy habitual y que no somos conscientes de que son abusivas y que no deberían de estar en los contratos.

 

Togue’s Legal Services considera que es importante, fundamental, que cuando la gente está firmando un contrato sepa lo que está firmando. Por ejemplo, el arrendamiento es uno de los contratos que suelen tener numerosas cláusulas abusivas. Según Laia Santamaria “nos encontramos a diario con que hay muchos falsos arrendamientos de temporada que realmente no son de temporada. Se hace el contrato con la falsa apariencia de que es un contrato para once meses para no estar sujetos a las prórrogas obligatorias que marca la ley de arrendamientos urbanos, puesto que al ser un contrato temporada no es un contrato de arrendamiento de vivienda habitual. Así no estamos sujetos a esas normativas de LAU, Ley de Arrendamientos Urbanos".

 

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Pero, en realidad, para que sea un arrendamiento de temporada tienen que haber otros criterios. "Como por ejemplo que sea por motivos de estudios, de trabajo, que sea una vivienda vacacional, que sea una segunda residencia. Es algo que se ha de justificar, puesto que de lo contrario, delante de un juez, se podría impugnar este contrato ya que es un falso contrato de temporada cuando realmente vamos a estar viviendo durante diez años por decir una cifra", afirma Santamaría.

 

Por otro lado hay muchas cláusulas en los contratos de arrendamiento donde se traslada toda la obligación de reparar o conservar al inquilino, al arrendatario, cuando realmente esta carga ha de ser compartida. El deber de conservación de la vivienda como elemento estructurado y, más en concreto, sus tuberías, su fachada, las terrazas… todo ello debe ser cosa del propietario y el desgaste por el uso ordinario, las cosas más cotidianas que se rompen por utilizarlas, ya son responsabilidad del inquilino.

 

Laia Santamaría ha explicado "que en ocasiones nos hemos encontrado casos en los que todos los desgastes o las reparaciones que se deban realizar por el uso ordinario y también las de la conservación de la vivienda, todas, son a cargo del arrendatario, siendo por ello un caso superabusivo, que debería ser nulo directamente. El arrendatario no tiene porqué soportar esa carga por completo".

 

También se ha encontrado otros casos en el que el propietario pone una cláusula por la cual puede acceder a la vivienda cuando le apetezca, con la excusa de que quiere venderla o de que quiere mostrarla a futuros compradores. "Si la tiene alquilada no es su vivienda y no puede entrar en casa de otro puesto que lo prohíbe la Constitución Española, sería la inviolabilidad del domicilio, ni se puede entrar a casa de nadie, ni se puede obligar a nadie a que firme que puede entrar a casa cuando le apetezca", ha comentado Laia Santamaría.

 

En compraventa también existen cláusulas abusivas. "Por ejemplo, no nos pueden obligar a elegir el promotor, el constructor, la inmobiliaria, el notario donde firmar, tenemos libertad de elegirlos. Tampoco nos pueden obligar a que veamos en quince días todos los vicios ocultos, todos los defectos, que puede tener la casa. La ley establece entre tres años y diez años dependiendo del tipo de defectos que sean".

 

 

 

 

Por último, "tampoco nos pueden imponer plazos, ni nos pueden decir de llegar a un pacto donde se diga que no garantizamos que la casa esté acabada en un año determinado o que esté acabada en el tercer trimestre. Se ha de fijar un día concreto, los contratos las fechas son muy importantes. La letra pequeña es fundamental y se debe saber qué se firma", como nos recalca Laia Santamaría de Togue's Legal Services.

 

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