Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Ramón Requena
Jueves, 9 de noviembre de 2017
DE COCHES Y RECUERDOS

Aquellos cuerdos con sus históricos cacharros

Enviar por email

Un viaje en el tiempo lleno de pasión y cariño.

“Cuando pasen unos años ya no habrá coches históricos, no podremos recordar cómo vivíamos, cómo conocimos el mundo”. La afirmación tiene mucho que ver con bujías, tapas de delco, carburadores y correas de transmisión, pero también con un modo de considerar al vehículo clásico como el documento que suma en su carrocería, en su tapicería o en su mecánica cientos de recorridos vitales.

 

[Img #40581]

 

Los coleccionistas de vehículos clásicos disfrutan, está claro, con sus coches, con sus motos. Buscan el funcionamiento perfecto de cada mecánica, trabajan por restaurar viejos automóviles hasta conseguir que parezcan recién salidos de la cadena de montaje. Sin embargo, hay un aspecto que sin saberlo devuelve memorias vividas, recuerdos de un tiempo pasado en el que, al menos, éramos más jóvenes.

 

Ver el tramo de la calle Ausiàs March más próximo al Mercat de la Zona Nord con los coches y motos del Club Motor Classic Alcoy aparcados es como trasladarse a uno de los capítulos iniciales del Cuéntame, cuando todavía la serie jugaba a imaginar el devenir del pasado. Mientras los participantes en la acostumbrada vuelta a la comarca anual toman fuerzas en forma de bocata de longanizas para manejar las direcciones no asistidas, quienes pasean por las aceras señalan los vehículos recordando cómo llegaban en tres horas y media a Valencia con el R5 o a Gandía en dos en aquel SEAT 600 verde.

 

[Img #40584]

 

“Este es el niño mimado de la familia”, nos cuenta el orgulloso conductor del Mercedes 220SE que en su momento estelar condujo por las calles de Las Palmas al Gobernador Civil de Canarias. Y es cierto. El mimo forma parte de la relación conductor-vehículo. Hay que vigilar mucho a cada coche para que, como aquel Ford Taunus de los 60 que en Tibi dijo basta, como mucho falle en el arranque si se quiere volver a poner en marcha en caliente.


“El anterior propietario tenía cierta dificultad auditiva y mandó poner un ‘ding-dong’ de timbre de casa que sustituyó al tic-tac del intermitente”, describe Juan Carlos al tiempo que nos recuerda la importancia del manejo del starter, una pieza que los más jóvenes ven casi como la manivela en los primeros coches a motor.

 

[Img #40575]

 

El tiempo detenido nos desvela historias de tesón. “En este coche se casó mi tía”, nos cuenta Clemente delante de un lujoso vehículo abandonado durante décadas y que ahora ha recuperado otro miembro del Club. Se encontraba en un estado que cualquiera calificaríamos de chatarra. Ahora tiene hasta álbum digital, quién lo iba a pensar.

 

Cerca, nos reencontramos con Joaquín, que esta vez sale sin ese 600 de su suegro que volvió a poner en la carretera tras años de abandono. Esta vez muestra orgulloso los esfuerzos por recuperar un modelo que ya es clásico, uno de los primeros SEAT Ibiza de los ochenta, señal de cómo pasa el tiempo.

 

[Img #40583]

 

Algo más allá un orgulloso propietario muestra la perfección mecánica de sus dos joyas, un Porsche rojo y un MGA coupé, el deportivo de los años 50 que corría por las carreteras de Europa mientras en España se soñaba con alcanzar el 600 para atiborrarlo camino a Benidorm.
 

Antes de dar la vuelta por Xixona, Tibi, Ibi y regreso a Alcoy hubiera afirmado que el amor por los vehículos clásicos tenía una receta compuesta por dosis de capricho, tiempo libre y amor al motor. Parece evidente. No es así. Los amantes de los vehículos clásicos son conservadores de la memoria, de los recuerdos, de la historia.

 

[Img #40574]

 

Pagina 66 • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress