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Ramón Requena
Domingo, 26 de noviembre de 2017
CON VÍDEO

Ignacio Trelis. Confesiones de un pintor fortuniano desde el restaurante La Mota

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Nos habla de sus inicios, su idea de arte o su admiración por Don Fernando Cabrera.

Se define como seguidor de Mariano Fortuny, quizás el pintor más importante del XIX. Es un amante del detalle, de la vida pintada en cada obra, del movimiento de sus protagonistas, del puente que cada cuadro crea con el sentimiento mutuo de autor y espectador.

 

 

Cuando llegamos al restaurante de Masía La Mota vemos que se emociona con cada luz, con cada elemento arquitectónico que soporta historia, con cada rincón que puede convertirse en un escenario de arte. Valora la tertulia, la conversación y no cuesta mucho que cuente emociones.

 

Con Ignacio Trelis hemos mantenido una conversación más que una entrevista. Conocemos al pintor y a la persona. Una familia interesada por las artes, la obra de Mariano Fortuny, su amor por la labor de Don Fernando Cabrera, el recuerdo del cuadro que no hubiese querido vender, su orgullo cuando le cuentan la vida que otorga algún cuadro suyo o la emoción de la composición dedicada de José María Valls Satorres son algunos de los elementos que van componiendo esta conversación con testigos gastronómicos.

 

Nos acompañan una exquisita pericana, un arroz excelente o el magnífico pastel de queso elaborado por la propia Indira Amaya, propietaria junto a Edgar Ameglio de este Hotel con Encanto que ahora ofrece a la comarca su restaurante.

 

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No pierde Trelis ocasión para reivindicar un museo. El que Alcoy debe a sus pintores, a los tres que tienen obra en El Prado, incluido el primer director de la pinacoteca, pero también al resto que formaron en el XIX la Escuela de Alcoy y a tantos y tantos que les precedieron o cogieron el testigo del pincel. Quizás algún día. Trelis no pierde ocasión para recordarlo.

 

Un placer conversar con Ignacio Trelis, conocerle. Un placer hacerlo en un entorno único, Masía La Mota el lugar en el que se puede escuchar el silencio. Un placer acompañarlo por los platos y los vinos de la carta del restaurante.

 

Al final, el pintor saca el lápiz y comienza a dibujar. Tras unas líneas saca del papel un rostro. Después, con el mismo lápiz escribe una dedicatoria. Ignacio Trelis siempre está atento a los detalles y recuerda un breve comentario. El texto menciona el reciente cumpleaños de Indira. Tras la firma, el papel se llena de puentes, de sentimientos entre autor y anfitriona que comentamos, con la cámara ya apagada, delante de una taza de ‘timonet’ recién recogido en la puerta misma del restaurante Masía La Mota.

 

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No os podéis perder el vídeo.

 

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