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Redacción
Jueves, 24 de mayo de 2018

Si no aceptáis mi casa, me voy

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Artículo de opinión de Maria Baca, concejala de Democracia Participativa.

En los últimos días ha suscitado un gran revuelo la noticia que daban diferentes medios, sobre la reciente compra por parte de los líderes de Podemos, Pablo Iglesias e Irene Montero, de un lujoso chalé con piscina valorado en 600.000 euros.

 

También es cierto que no han robado a los españoles por lo que, a priori, es una cuestión que forma parte de la privacidad y la decisión personal de una persona, pero, en esta ocasión, ¿Por qué está adquiriendo tanta relevancia como para consultar a sus bases sobre esta decisión? ¿A caso la honradez y la credibilidad de una persona se miden por su situación económica?

 

Es muy difícil cuestionar y emitir juicios de valor sobre las personas desde la dicotomía blanco-negro, la coherencia o la moralidad dada la complejidad de mecanismos mentales, emocionales y sociales propios del ser humano, donde siempre es más acertado definirlo por sus actos. Podemos ha tendido a apoyar su discurso en estos términos, haciendo bandera de la pureza moral y ética de sus dirigentes, en contra de los privilegios y ostentaciones, donde el secretario general, Pablo Iglesias, hacía gala de sus camisas de Alcampo como muestra de sus auténticas convicciones sobre la clase trabajadora o su forma de entender la vida, pero ahora que han actuado como la casta, según ellos decían, ¿Es ético hacer lo contrario a lo que uno predica?¿ Es honesto actuar en contra de los valores que promulgas?

 

Sinceramente, no entiendo qué quieren obtener haciendo una consulta a la militancia salvo que sea recuperar su credibilidad que indudablemente ha quedado trastocada y reforzar su permanencia en el partido. A mi entender, Si uno ha tomado una decisión siendo consciente de que es contraria a los fundamentos de su partido, y viendo la polémica que ha generado incluso dentro de sus filas, no le pregunta a las bases, sino que dimite de su cargo porque ya no representa aquello por lo que decía luchar. ¿Qué está sucediendo? ¿Pablo e Irene son casta? ¿No saben qué son? ¿O trasladan a la militancia esta pregunta para enmascarar lo que realmente son?

 

La consulta o plebiscito a la militancia es una herramienta de participación directa donde se deberían consultar cuestiones estratégicas con objetivos políticos, que hacen referencia a la vida colectiva y a decisiones relevantes para la organización, no se utiliza, indiscriminadamente bajo el paraguas de la participación, para cuestiones personales que nada tienen que ver con la responsabilidad o credibilidad que deban asumir los afiliados.

 

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