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Redacción
Lunes, 4 de junio de 2018

En defensa propia

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Artículo de opinión de David Sabido Bustos.

Los españoles sin complejos han perdido el miedo. Ha quedado demostrado con las masivas manifestaciones en las principales ciudades de nuestro país, incluida Valencia, en las que se ha reivindicado algo tan lógico como el hecho de poder escolarizar a nuestros hijos en el idioma oficial de nuestro país: el español.

 

Por si quedaba alguien que no se hubiera dado cuenta a estas alturas, la clave de bóveda del entramado político nacionalista reside precisamente en la educación. Una educación pensada y organizada para que, con el pretexto de salvaguardar las lenguas autonómicas, llevar a cabo un ejercicio de proselitismo nacionalista en las aulas. En definitiva lo que se pretende es hipotecar la educación de nuestros hijos para perpetuar la causa nacionalista.

 

Y es que el modelo lingüístico que se aplica como rodillo en las comunidades bilingües como la nuestra, atenta directamente contra diversos artículos de nuestra Constitución, como por ejemplo los siguientes:

 

Artículo 19: Los españoles tienen derecho a elegir libremente su residencia y a circular por el territorio nacional.

 

Artículo 3.1: El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.

 

Artículo 27.2: La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales.

 

El modelo lingüístico nacionalista, atenta también contra la Declaración Universal de Derechos Humanos, en los siguientes puntos:

 

Artículo 13: Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.

 

Artículo 26.3: 3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

 

Ha surgido una marea de ciudadanos libres imparable. Decidida a reivindicar aquello que nunca debió quedar desprotegido, como es el hecho que cuidar de la educación de nuestros hijos y por tanto, luchar para conseguir un futuro de ciudadanos libres para nuestro país.

 

El primer paso para alcanzar este objetivo es claro, reivindicar el idioma español en defensa propia.

 

“¡el nacionalismo es la guerra! La guerra no es solo el pasado, puede ser también nuestro futuro, ¡y son ustedes, señoras y señores, que ahora son los guardianes de nuestra paz, de nuestra seguridad y de su porvenir!” -François Miterrand, 1995-

 

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