Desde hace ya bastante tiempo, los buscadores inundan la publicidad en los medios, ya sea de seguros, hoteles o telefonía móvil, da igual. Pero estos buscadores ¿qué buscan?
Buscan precio, de hecho cuando te sale el resultado, te los ordena por importe para facilitarte la vida.
Esta forma de comprar es válida como cualquier otra, pero si das por hecho que todas las compañías son iguales y ofrecen lo mismo, en caso de necesitarlo, te puedes llevar alguna sorpresa. Así que tienes que teclear en cada precio para ver qué coberturas ofrece y buscar qué quieren decir los “*”, que a mi juicio no tendría que estar en un asterisco, si no en rojo y en fosforito. Lo que parece fácil, puede hacerse complicado.
Estas páginas web, al buscar el precio más bajo, ofrecen lo más básico de cada compañía por lo que no sabes si puedes mejorarlo y te puedes conformar con lo que te aparece en la pantalla, dejándote por el camino coberturas que necesitas.
Esto en una correduría no ocurre. Hay un diálogo, un feedback entre el cliente y el asesor, donde escuchando y preguntando se puede ofrecer lo que se necesita.
Pero la mentalidad Española es muy curiosa, buscamos el chollo y presumimos delante de otros, dándoles a entender que les están 'engañando' y cuando viene el problema… uno se siente engañado indignado, que no digo que no se tenga razón de sentirse así, pero en su día no sabías qué contratabas y ahora quieres ejercer unos derechos que no sabes si te corresponden. ¿Suena duro verdad? Pero es la realidad y no por no contarla, deja de pasar.
Los buscadores y comparadores de seguros comparan precios sin tener en cuenta lo que necesitas y está claro que solo con la información de 220€ o 290€, yo me inclino por el de 220€, pero nadie se pregunta si la diferencia es por algo. ¿Por alguna cobertura? ¿No se valora el trato humano? ¿No se valora el saber hacer y los conocimientos de las personas? O lo realmente importante es el precio, porque total… nunca pasa nada y si pasa ya veremos qué hago y con quién me enfado... La calle está llena de esos casos que nunca pasan.
Puedo decir que la correduría es como el matrimonio, estamos para lo bueno, y para lo malo.
Artículo de Esther Ponsoda, Directora Técnica de Ponsoda Correduría de Seguros S.L.



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