En los últimos diez años ha aumentado notablemente el número de personas que padecen alergias. Los más afectados han sido los niños, se cree que aproximadamente un 30% de ellos es alérgico. Cada vez los casos de alergias infantiles son más numerosos y cada vez más duraderos.
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Las alergias tienen un componente hereditario, también están relacionadas a factores medioambientales, conocida como “teoría higiénica”, al abandono de la lactancia materna antes de los seis meses, ya que ésta actúa como escudo protector, y a la introducción anticipada de alimentos.
A continuación haremos un repaso por las alergias más comunes en los niños; para ello empezaremos sabiendo lo que es una alergia:
Una alergia es un rechazo desproporcionado del sistema inmunitario a un agente concreto, llamado alérgeno, que puede ser un alimento, sustancia, ácaro, polen, insecto, etc. Para nuestro organismo son invasores, por lo tanto reacciona provocando ciertos síntomas, desde urticarias hasta problemas más graves que pueden poner en juego su vida.
Las alergias no se pueden eludir, aunque sí hay ciertas medidas que pueden prevenirlas, como por ejemplo con productos de parafarmacia de Farmadina. Cuando una persona tiene una alergia, esta le puede acompañar durante algún tiempo, en ocasiones varios años o incluso toda la vida. En los niños hay algunas alergias que mejoran o terminan por desaparecer a medida que crecen.
Las alergias más frecuentes en niños:
Las alergias a alimentos son las primeras que pueden aparecer en un bebé, cuando se le añade la alimentación complementaria, a partir de los seis meses.
Entre las alergias alimenticias, la leche de vaca es la primera que causa alergia en los niños. En concreto, está producida por una alergia a las proteínas de la leche, que es distinta al cuadro de intolerancia a la leche. A la leche de vaca y sus derivados le siguen la alergia al pescado y al huevo.
También pueden provocar alergias, la soja, el trigo, los cacahuetes y la mantequilla de cacahuetes, y menos frecuentemente, los mariscos, las fresas, el chocolate y los tomates. Por eso es recomendable la introducción de estos alimentos pasado el primer año de vida del niño, e incluso más en el caso de los frutos secos, también por el riesgo que corren de atragantarse.
Es recomendable introducir nuevos alimentos siempre a partir de los seis meses y preferiblemente cuando el bebé aún toma pecho, de esta manera se podría disminuir las alergias. También es preferible introducir los alimentos nuevos, de uno en uno, atendiendo a los síntomas, que nos puedan hacer sospechar de una alergia alimentaria.
La dermatitis atópica, también es una alergia frecuente entre los niños, que en ocasiones está relacionada con una alergia alimentaria.
Es una enfermedad inflamatoria que afecta al 18% de los niños en España. Se caracteriza por una erupción de la piel cuando esta se expone a factores irritantes como polen, plantas, humo de tabaco, lanas, detergentes, algunos jabones y perfumes, etc.
Es común que en niños con este problema, desarrollen a la larga otras anomalías, especialmente la rinitis, asma u otras alergias, por ello es importante la detección precoz.
Además de todas las alergias citadas anteriormente, entre las más comunes también están las alergias por picaduras de insectos y a los medicamentos.























