Las altas temperaturas han irrumpido con fuerza en el día a día de nuestra zona y empieza a apetecer bañarse en las piscinas.
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La mayoría de ellas se mantienen a base de productos químicos. Estos dañan la piel y los ojos de quien se baña, pero existen alternativas para no tener que sufrir el impacto de estos productos.
En Casa Bons Aires, su piscina es de agua salada. El uso mínimo de sustancias químicas mejora la sostenibilidad medioambiental con respecto a las piscinas convencionales.
El funcionamiento del clorador salino, que funciona mediante electrólisis, genera cloro gaseoso que elimina las partículas impuras del agua y se descompone para volver a convertirse en sal.
Una de las ventajas que se consigue mediante este sistema es una sensación de baño más agradable, con agua más ligera y sin rastro de olor a cloro.
Los efectos en la salud también son notorios, ya que es menos agresiva para ojos y piel y su índice de salinidad es mucho menor que el del agua del mar.
A la hora de ahorrar, también es una buena elección, debido a que el mantenimiento, con el uso fundamentalmente de sal, es sencillo y barato.
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