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La Europa de hoy

Artículo de Carles Arques, politólogo y técnico de Proyectos Europeos en Crea360

Carles Arques

[Img #53283]El proyecto comunitario se enfrenta a la peor crisis sanitaria desde la Segunda Guerra Mundial. Como prevén todos los indicadores, vamos a vivir una crisis económica y social, muy desigual entre países. Así, lo ha afirmado este miércoles el Comisario de Economía, Paolo Gentolini, en su presentación del informe sobre el impacto en la UE. Es verdad, estamos asistiendo a unos hechos sin precedentes de la historia europea y vuelven a surgir las tensiones entre el Norte-Sur de Europa.  El egoísmo nacional y la desigualdad fiscal entre países, vienen siendo unos  los grandes problemas estructurales de la UE y es el momento de la acción más profunda, para hacer frente a todos los  grandes retos.

 

Las amenazas externas e internas de la UE son patentes y con la reciente salida del Reino Unido lo estamos viendo. Esta misma semana, el Tribunal Constitucional de Alemania (Karlsruhe) ha presentado una sentencia contra el paquete de compra de deuda del Banco Central Europeo. Con una enorme tensión  y  la urgencia de no volver a reaccionar con lentitud por parte de las instituciones europeas, se hace frente a uno de los contextos más complicados para el proyecto común. Este 9 de mayo, volvemos a celebrar el día de Europa y hay que reivindicar con más fuerza todos los logros conseguidos de manera conjunta y apelar a más solidaridad y cooperación para seguir con la cooperación en la gobernanza multinivel.

 

La UE es el proyecto político que más  progreso, paz y  convivencia ha  construido en toda la historia del continente. La libertad de las sociedades e individuos es una garantía fundamental  y se ha ampliado la cooperación entre personas, bienes y servicios en toda la UE. En la actualidad, vuelve a correr el fantasma de la exclusión y el sectarismo por los  nacionalismos extremistas que intentan debilitar las instituciones europeas. Es más necesario que nunca, recordar las palabras de Stefan Zweig, para no olvidar la historia y no repetirla de nuevo;  “De manera que ahora soy un ser de ninguna parte, forastero en todas; huésped, en el mejor de los casos. También he perdido a mi patria propiamente dicha, la que había elegido mi corazón, Europa, a partir del momento en que ésta se ha suicidado desgarrándose en dos guerras fratricidas”.

 

Entender, que la UE es más que un mercado, es fundamental para seguir trabajando por la cohesión social y territorial. La UE es la puesta en común de ideas, acciones, proyectos e inversiones en un largo plazo y con un beneficio colectivo para avanzar todos juntos. Nuestras generaciones, han nacido  con la Europa de la solidaridad, la diversidad y la libertad. Hemos crecido en la igualdad de oportunidades como nuestro mayor logro, aprendiendo idiomas, estudiando y trabajado en cualquier país de la UE o del mundo, cooperando en la globalización. Nuestros abuelos y abuelas, fueron los que empezaron la construcción del proyecto europeo, que cada día cuenta con unos retos y desafíos más grandes. Por lo tanto, es una obligación dejarse la piel para conseguir la armonización de todas los Estados miembros y que la UE tenga la capacidad de ser un actor fuerte en el contexto global. Estamos asistiendo a una reorganización del contexto geopolítico con potencias como EE.UU y China pujando fuertemente. El Consejo de la UE debe dejar de ser un obstáculo y poner toda la voluntad para pensar en el conjunto de la ciudadanía europea.

 

La movilidad entre territorios de la UE, es uno de los mejores instrumentos que ha permitido el crecimiento y ha asegurado la igualdad de oportunidades en dos sentidos. El primero, en el ámbito de la formación y educación de los estudiantes en todos los Estados miembros y en segunda lugar, en la creación de oportunidades que han cambiado la vida de las personas en mejores prospectivas de futuro. Renunciar al carácter cosmopolita de la sociedad europea, va a ser muy difícil, pero que la ciudadanía entienda la restricción como seguridad permanente será un problema en el futuro inmediato que tenemos que afrontar.

 

 La urgencia de hoy, nos obliga asumir la restricción de la libertad de circulación por responsabilidad ciudadana y protección a nuestra gente. Pero, la estigmatización que  puede surgir entre nacionalidades y con el foco puesto en la restricción de movimientos como mecanismo natural de la UE, es una amenaza inminente. No olvidemos, que la UE la construimos cada día desde diferentes rincones y el principio de cooperación transnacional es la base de nuestra casa común.

 

Sin duda, es uno de los  momentos más complicados para la UE y todas las generaciones europeas que hemos contribuido al éxito colectivo asumimos nuestra responsabilidad. Es la hora de tomar partido por parte de todas las instituciones, asociaciones, empresas y sociedad civil  en la construcción de  la Europa de hoy, que será la mejor del mañana.

 

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