Es un buen momento para empezar a pensar en la calefacción para el invierno.
[caption id="attachment_13749" align="alignleft" width="300" caption="Alfonso Díaz-Madroñero, gerente de Imeclima"]
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La utilidad de estas calderas es proporcionar calefacción y agua caliente a nuestra vivienda, pero con un principio de funcionamiento diferente. Veamos en qué consiste…
Al quemar un combustible, gas natural o propano, se genera una cantidad de vapor de agua que contiene una energía calorífica.
En las calderas convencionales, esta energía se pierde por la salida de humos debido a la alta temperatura con la que son expulsados (aprox 180ºC); en cambio las calderas de condensación al trabajar a una menor temperatura, consiguen que este vapor de agua se condense formando pequeñas gotas calientes que se depositan sobre una superficie compuesta por tubos en los que circula el agua que estamos calentando (Intercambiador), aportando de esta forma un calor añadido y gratuito.
Con este proceso hemos conseguido un mayor rendimiento, que en algunas calderas de condensación puede llegar al 110% frente al 93% que consigue una caldera convencional de 3 estrellas.
Con estos aparatos, a parte del ahorro y la eficiencia energética, cuidamos del medio ambiente, ya que reducen las emisiones a la atmosfera de CO2(Dióxido de Carbono), CO(Monóxido de carbono), NOx (Oxido de nitrógeno) y SOx (Oxido de azufre).
Alfonso Díaz-Madroñero, gerente de Imeclima
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La utilidad de estas calderas es proporcionar calefacción y agua caliente a nuestra vivienda, pero con un principio de funcionamiento diferente. Veamos en qué consiste…
Al quemar un combustible, gas natural o propano, se genera una cantidad de vapor de agua que contiene una energía calorífica.
En las calderas convencionales, esta energía se pierde por la salida de humos debido a la alta temperatura con la que son expulsados (aprox 180ºC); en cambio las calderas de condensación al trabajar a una menor temperatura, consiguen que este vapor de agua se condense formando pequeñas gotas calientes que se depositan sobre una superficie compuesta por tubos en los que circula el agua que estamos calentando (Intercambiador), aportando de esta forma un calor añadido y gratuito.
Con este proceso hemos conseguido un mayor rendimiento, que en algunas calderas de condensación puede llegar al 110% frente al 93% que consigue una caldera convencional de 3 estrellas.
Con estos aparatos, a parte del ahorro y la eficiencia energética, cuidamos del medio ambiente, ya que reducen las emisiones a la atmosfera de CO2(Dióxido de Carbono), CO(Monóxido de carbono), NOx (Oxido de nitrógeno) y SOx (Oxido de azufre).
Alfonso Díaz-Madroñero, gerente de Imeclima



















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