Artículo de opinión de Antonio Francés, portavoz del grupo municipal socialista de Alcoy.
Que el Partido Popular se salte la ley sin ningún rubor no es noticia. Que el alcalde de Alcoi, Jorge Sedano, haya convertido el Ayuntamiento en un corralito en el que hace y deshace sin que nadie se atreva a rechistarle tampoco es ninguna novedad. Lo único nuevo que se atisba en el horizonte es que, por fortuna para todos los alcoyanos y alcoyanas, esa forma de actuar tiene fecha de caducidad. Sedano sabe que su tiempo se ha agotado, que su proyecto de ciudad, si es que alguna vez lo tuvo, tiene fecha de caducidad.
Los ciudadanos no soportan más un Gobierno como el de Alcoi, en el que el respeto a los procedimientos administrativos y el cumplimiento de las sentencias judiciales se han convertido en algo secundario, accesorio. El Partido Popular lo ha demostrado en reiteradas ocasiones. Al esperpéntico espectáculo del parking de la Rosaleda o de la planta de transferencias se suma ahora la bochornosa actuación de Sedano y su equipo a cuenta del servicio de transporte universitario.
El Partido Popular, que ha convertido la arbitrariedad en norma, ha vuelto a demostrar su escaso respeto a la ley al aprobar la adjudicación del servicio de transporte ignorando un informe jurídico de la secretaria municipal en el que advertía de que el contrato era nulo de pleno derecho.
No es necesario aclarar que los socialistas alcoyanos no tenemos interés alguno en que el servicio lo preste una u otra empresa. El PSOE, faltaría más, cree y defiende la libre competencia, como cree y defiende que las adjudicaciones se tienen que realizar de forma transparente y acorde a derecho porque ello va en beneficio de los usuarios y también de las propias empresas que pugnan por prestar el servicio. Nada de esto ha ocurrido en la concesión del transporte universitario.
Adoptar una resolución arbitraria en un asunto de carácter administrativo a sabiendas de su ilegalidad es un delito de prevaricación tipificado en el Código Penal. El Gobierno municipal del PP aprobó el contrato del transporte universitario a pesar de que el informe de la secretaria del Ayuntamiento ya avisaba de que era nulo de pleno derecho. Al margen de las acciones judiciales que se puedan emprender, el alcalde de Alcoi le debe, al menos, una explicación a la ciudadanía.
Los socialistas alcoyanos no vamos a permanecer callados ante los atropellos del Partido Popular y, mucho menos, ante sus mentiras. El Gobierno municipal mintió al afirmar que la adjudicación se realizó por motivos jurídicos cuando, precisamente, un informe previo de la secretaria municipal advertía de su ilegalidad. La mentira, señor Sedano, siempre tiene un corto recorrido.
Mal que le pese al Partido Popular, los socialistas de Alcoi -y en concreto este portavoz municipal- siempre ha realizado una oposición seria y rigurosa. También en este asunto, en el que criticamos la falta de transparencia seguida en el proceso hasta que pudimos constatar que, efectivamente, el Gobierno municipal adjudicó el servicio a sabiendas de su ilegalidad.
La credibilidad es el principal activo de un dirigente público. Jorge Sedano, con sus mentiras, la ha perdido por completo. Y cuando uno pierde la credibilidad, pierde la confianza y el apoyo de la ciudadanía. Y, sino, tiempo al tiempo.
Que el Partido Popular se salte la ley sin ningún rubor no es noticia. Que el alcalde de Alcoi, Jorge Sedano, haya convertido el Ayuntamiento en un corralito en el que hace y deshace sin que nadie se atreva a rechistarle tampoco es ninguna novedad. Lo único nuevo que se atisba en el horizonte es que, por fortuna para todos los alcoyanos y alcoyanas, esa forma de actuar tiene fecha de caducidad. Sedano sabe que su tiempo se ha agotado, que su proyecto de ciudad, si es que alguna vez lo tuvo, tiene fecha de caducidad.
Los ciudadanos no soportan más un Gobierno como el de Alcoi, en el que el respeto a los procedimientos administrativos y el cumplimiento de las sentencias judiciales se han convertido en algo secundario, accesorio. El Partido Popular lo ha demostrado en reiteradas ocasiones. Al esperpéntico espectáculo del parking de la Rosaleda o de la planta de transferencias se suma ahora la bochornosa actuación de Sedano y su equipo a cuenta del servicio de transporte universitario.
El Partido Popular, que ha convertido la arbitrariedad en norma, ha vuelto a demostrar su escaso respeto a la ley al aprobar la adjudicación del servicio de transporte ignorando un informe jurídico de la secretaria municipal en el que advertía de que el contrato era nulo de pleno derecho.
No es necesario aclarar que los socialistas alcoyanos no tenemos interés alguno en que el servicio lo preste una u otra empresa. El PSOE, faltaría más, cree y defiende la libre competencia, como cree y defiende que las adjudicaciones se tienen que realizar de forma transparente y acorde a derecho porque ello va en beneficio de los usuarios y también de las propias empresas que pugnan por prestar el servicio. Nada de esto ha ocurrido en la concesión del transporte universitario.
Adoptar una resolución arbitraria en un asunto de carácter administrativo a sabiendas de su ilegalidad es un delito de prevaricación tipificado en el Código Penal. El Gobierno municipal del PP aprobó el contrato del transporte universitario a pesar de que el informe de la secretaria del Ayuntamiento ya avisaba de que era nulo de pleno derecho. Al margen de las acciones judiciales que se puedan emprender, el alcalde de Alcoi le debe, al menos, una explicación a la ciudadanía.
Los socialistas alcoyanos no vamos a permanecer callados ante los atropellos del Partido Popular y, mucho menos, ante sus mentiras. El Gobierno municipal mintió al afirmar que la adjudicación se realizó por motivos jurídicos cuando, precisamente, un informe previo de la secretaria municipal advertía de su ilegalidad. La mentira, señor Sedano, siempre tiene un corto recorrido.
Mal que le pese al Partido Popular, los socialistas de Alcoi -y en concreto este portavoz municipal- siempre ha realizado una oposición seria y rigurosa. También en este asunto, en el que criticamos la falta de transparencia seguida en el proceso hasta que pudimos constatar que, efectivamente, el Gobierno municipal adjudicó el servicio a sabiendas de su ilegalidad.
La credibilidad es el principal activo de un dirigente público. Jorge Sedano, con sus mentiras, la ha perdido por completo. Y cuando uno pierde la credibilidad, pierde la confianza y el apoyo de la ciudadanía. Y, sino, tiempo al tiempo.


















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