El comienzo de las representaciones sorprende por su elegancia.
[caption id="attachment_21849" align="alignleft" width="300" caption="El público, en pie, al final de la representación"]
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Sabía, porque lo había visto en la presentación en Valladolid y también en la demostración para prensa en Alcoy, que las destrezas de los bailarines eran más que acrobáticas. Sabía, porque he seguido casi al minuto el montaje, que el equipamiento de la obra era extraordinario, pista de hielo incluida. Sabía, porque lo había comentado en la entrevista el director artístico, Toni Mercer, que se trataba de una versión especial del cuento clásico. Esta tarde iba al Teatre Calderón dispuesto a sorprenderme, pero lo que no imaginaba era que saldría impresionado.
Este viernes se ha estrenado en Alcoy “Cenicienta sobre Hielo”. Una vez bajado el telón, el habitual rumor del “¿qué te ha parecido?” se ha convertido en el pasillo de salida del Calderón en un intenso rosario de adjetivos. Increíble, elegante, asombroso, un lujo… A continuación, las preguntas “¿cómo no se marean?¿cómo consiguen parecer parte del aire?¿cómo van tan rápido?, porque hay veces que necesitamos que nos expliquen cómo es posible aquello que hemos visto, con nuestros propios ojos y a unos metros.
El hielo sobre el escenario de un Teatro pasa a un segundo plano cuando danzan a la vez, sobre una pista de 12 x 14 m., más de 15 patinadores de forma simultánea durante gran parte del espectáculo. Pero hay más. Te deja la boca abierta, literalmente, ver que lo que llueve es agua de verdad, que Cenicienta sabe volar y que el fuego es compatible con el hielo.
Y la historia. La vuelta de tuerca que la compañía The Imperial Ice Star ha dado al cuento de siempre permite algo más que ver la historia de amor de siempre interpretada por actores-patinadores. “Cenicienta sobre Hielo” da un tratamiento especial al tiempo, a la envidia o al éxito. Ambientada como está en un tiempo más cercano que el de los príncipes en busca de futura reina, nos permite redescubrir el verdadero mensaje del argumento tantas veces contado.
La representación está repleta de momentos memorables. Las dos coreografías principales alrededor del reloj y el tiempo, las peripecias de la madrastra y sus hijas, los encuentros entre Olga Sharutenko, Cenicienta, y su príncipe, Andrei Pekine, el baile de máscaras o la representación al público del otro lado del escenario, del ballet El Lago de los Cines.
Al final, tras los primeros aplausos, una despedida especial que eleva todavía más la emoción. La pena, no poder volver el sábado y el domingo.
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Sabía, porque lo había visto en la presentación en Valladolid y también en la demostración para prensa en Alcoy, que las destrezas de los bailarines eran más que acrobáticas. Sabía, porque he seguido casi al minuto el montaje, que el equipamiento de la obra era extraordinario, pista de hielo incluida. Sabía, porque lo había comentado en la entrevista el director artístico, Toni Mercer, que se trataba de una versión especial del cuento clásico. Esta tarde iba al Teatre Calderón dispuesto a sorprenderme, pero lo que no imaginaba era que saldría impresionado.
Este viernes se ha estrenado en Alcoy “Cenicienta sobre Hielo”. Una vez bajado el telón, el habitual rumor del “¿qué te ha parecido?” se ha convertido en el pasillo de salida del Calderón en un intenso rosario de adjetivos. Increíble, elegante, asombroso, un lujo… A continuación, las preguntas “¿cómo no se marean?¿cómo consiguen parecer parte del aire?¿cómo van tan rápido?, porque hay veces que necesitamos que nos expliquen cómo es posible aquello que hemos visto, con nuestros propios ojos y a unos metros.
El hielo sobre el escenario de un Teatro pasa a un segundo plano cuando danzan a la vez, sobre una pista de 12 x 14 m., más de 15 patinadores de forma simultánea durante gran parte del espectáculo. Pero hay más. Te deja la boca abierta, literalmente, ver que lo que llueve es agua de verdad, que Cenicienta sabe volar y que el fuego es compatible con el hielo.
Y la historia. La vuelta de tuerca que la compañía The Imperial Ice Star ha dado al cuento de siempre permite algo más que ver la historia de amor de siempre interpretada por actores-patinadores. “Cenicienta sobre Hielo” da un tratamiento especial al tiempo, a la envidia o al éxito. Ambientada como está en un tiempo más cercano que el de los príncipes en busca de futura reina, nos permite redescubrir el verdadero mensaje del argumento tantas veces contado.
La representación está repleta de momentos memorables. Las dos coreografías principales alrededor del reloj y el tiempo, las peripecias de la madrastra y sus hijas, los encuentros entre Olga Sharutenko, Cenicienta, y su príncipe, Andrei Pekine, el baile de máscaras o la representación al público del otro lado del escenario, del ballet El Lago de los Cines.
Al final, tras los primeros aplausos, una despedida especial que eleva todavía más la emoción. La pena, no poder volver el sábado y el domingo.




















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