Artículo de opinión de Rafael Adrián, candidato a la alcaldía por UPyD.
Esta mañana una compañera y yo mismo nos hemos presentado en el ayuntamiento con la intención de echarle un vistazo a los presupuestos municipales y a los estatutos de la mancomunidad, y pronto hemos tenido la sensación de estar sufriendo uno de esos sueños absurdos que todos tenemos de vez en cuando. Aunque realmente el absurdo empezó hace pocos días cuando el Ayuntamiento nos negó la posibilidad de obtener unas copias de ambos documentos. La reclamación ante esta negativa ya está en manos del sindico de agravios, pero no puedo por menos de subrayar lo absurdo que resulta que el ayuntamiento se niegue a facilitar una copia de documentos públicos a cualquier ciudadano interesado en valorar y, en su caso, reclamar algo al respecto.
Vernos allí de pie ante el mostrador de la sección de intervención, con más de doscientas páginas ante nuestros ojos y entrarnos la risa tonta todo fue uno, al instante me vinieron a la cabeza imágenes de una película donde el espía de turno se dispone, con una micro cámara, a fotografiar documentos catalogados como de alto secreto internacional, y a continuación recordé las filtraciones de Wikileaks, y aunque el impacto mediático no fuera tan importante me imaginé los titulares “ ¡Filtración de los presupuestos municipales de la Ciudad de Alcoy! “ “¡ Todo el mundo se puede enterar de cuanto, en qué y cómo ,se van a gastar los dineros públicos!” ¡Menudo escándalo!
No acaba ahí la cosa pues cuando subimos al piso de arriba y entramos en la oficina de Secretaria con la intención de echarlo un vistazo a los estatutos, nos encontramos con que no había nadie y otra vez nos miramos y otra vez la risa. Al cabo de un ratito un amable funcionario nos informó de que, de los dos funcionarios de Secretaria, uno estaba de vacaciones y el otro había tenido que desplazarse al Juzgado a presentar no sé qué papeles de las bodas civiles…Y entonces la memoria fotográfica ( pues micro cámara no llevábamos) se iluminó un momento y recordé que momentos antes, durante el vistazo a los presupuestos, había leído que los grupos políticos municipales contaban con 6 secretarios, y la comparación entonces fue automática ¡Seis secretarios de los grupos políticos y sólo dos en la Secretaria del Ayuntamiento! Sin comentarios.
A continuación y, en avalancha, otras imágenes de las grandes cifras que certifican que hemos vuelto al nivel de los presupuestos del 2007, que los portavoces municipales tienen un sueldo anual de cincuenta mil euros, que el alcalde gana sesenta mil (¿sólo?), que el listado de personal eventual de confianza (¿confianza de quién?) es abundante y que se ocupan de tareas que perfectamente podrían ejercer funcionarios, los cuales no dependen de la confianza sino de unas pruebas de mérito y capacidad.
Con el consabido “vuelva Ud. otro día” nos encontramos en la calle y el aire fresquito en la cara nos hizo pensar que lo que habíamos vivido no era real. Que, en la era del internet y los trenes de alta velocidad, cualquier ciudadano que quiera enterarse de las cuentas públicas tenga que comprarse una micro cámara para fotografiar en secreto los presupuestos de su ciudad no podía ser real.
¡ Ah! Lo de las risas, realmente, y como suele decirse, eran por no llorar.
Esta mañana una compañera y yo mismo nos hemos presentado en el ayuntamiento con la intención de echarle un vistazo a los presupuestos municipales y a los estatutos de la mancomunidad, y pronto hemos tenido la sensación de estar sufriendo uno de esos sueños absurdos que todos tenemos de vez en cuando. Aunque realmente el absurdo empezó hace pocos días cuando el Ayuntamiento nos negó la posibilidad de obtener unas copias de ambos documentos. La reclamación ante esta negativa ya está en manos del sindico de agravios, pero no puedo por menos de subrayar lo absurdo que resulta que el ayuntamiento se niegue a facilitar una copia de documentos públicos a cualquier ciudadano interesado en valorar y, en su caso, reclamar algo al respecto.
Vernos allí de pie ante el mostrador de la sección de intervención, con más de doscientas páginas ante nuestros ojos y entrarnos la risa tonta todo fue uno, al instante me vinieron a la cabeza imágenes de una película donde el espía de turno se dispone, con una micro cámara, a fotografiar documentos catalogados como de alto secreto internacional, y a continuación recordé las filtraciones de Wikileaks, y aunque el impacto mediático no fuera tan importante me imaginé los titulares “ ¡Filtración de los presupuestos municipales de la Ciudad de Alcoy! “ “¡ Todo el mundo se puede enterar de cuanto, en qué y cómo ,se van a gastar los dineros públicos!” ¡Menudo escándalo!
No acaba ahí la cosa pues cuando subimos al piso de arriba y entramos en la oficina de Secretaria con la intención de echarlo un vistazo a los estatutos, nos encontramos con que no había nadie y otra vez nos miramos y otra vez la risa. Al cabo de un ratito un amable funcionario nos informó de que, de los dos funcionarios de Secretaria, uno estaba de vacaciones y el otro había tenido que desplazarse al Juzgado a presentar no sé qué papeles de las bodas civiles…Y entonces la memoria fotográfica ( pues micro cámara no llevábamos) se iluminó un momento y recordé que momentos antes, durante el vistazo a los presupuestos, había leído que los grupos políticos municipales contaban con 6 secretarios, y la comparación entonces fue automática ¡Seis secretarios de los grupos políticos y sólo dos en la Secretaria del Ayuntamiento! Sin comentarios.
A continuación y, en avalancha, otras imágenes de las grandes cifras que certifican que hemos vuelto al nivel de los presupuestos del 2007, que los portavoces municipales tienen un sueldo anual de cincuenta mil euros, que el alcalde gana sesenta mil (¿sólo?), que el listado de personal eventual de confianza (¿confianza de quién?) es abundante y que se ocupan de tareas que perfectamente podrían ejercer funcionarios, los cuales no dependen de la confianza sino de unas pruebas de mérito y capacidad.
Con el consabido “vuelva Ud. otro día” nos encontramos en la calle y el aire fresquito en la cara nos hizo pensar que lo que habíamos vivido no era real. Que, en la era del internet y los trenes de alta velocidad, cualquier ciudadano que quiera enterarse de las cuentas públicas tenga que comprarse una micro cámara para fotografiar en secreto los presupuestos de su ciudad no podía ser real.
¡ Ah! Lo de las risas, realmente, y como suele decirse, eran por no llorar.



















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