Reflexión personal de Rosalía Giménez Company.
El pasado día 11 de marzo, Japón fue sacudido por un terremoto de magnitud 9 y un maremoto. El epicentro fue en la Costa del Este de Honshü. Es el mayor terremoto de este país en 140 años, y el quinto del mundo en magnitud.
Es desolador contemplar las imágenes de una catástrofe natural siempre, pero ver que ha sucedido en un país como Japón que es la Tercera Potencia Mundial, nos deja atónitos. Pues éste cuenta con lo mejores medios y recursos para afrontarlo y ¡fijaros en el desastre!...siempre nos consolamos pensando que al vivir en países avanzados tenemos más ventajas para afrontar una catástrofe de este calibre y sucesos como estos nos hacen "abrir los ojos" y ver que todavía no somos invencibles. Tal vez podamos salir mejor " parados" que aquellos que viven inmersos en la miseria , porque disponemos de mayores medios económicos y técnicos. Los bancos del país ya han inyectado capital, para ayudar en las tareas de reconstrucción ,también se obtendrá del PIB ( producto interior bruto, del país). Aquí las epidemias de cólera no serán un problema añadido como sucede en los países mas desfavorecidos es decir las propias consecuencias que se derivan por las circunstancias serán menores, pero también contamos con desventajas que pueden ser igual o más devastadoras que las que sufren los países más pobres , me refiero a la incertidumbre por las centrales nucleares. Pero lo esencial es que nos recuerda una vez más nuestra condición de seres humanos, todos estamos en este mundo y por tanto expuestos a la adversidad y aunque tengamos mas medios para paliarlas, por naturaleza seguimos siendo mortales en cualquier parte del mundo. "Oscilamos entre la grandeza y la miseria, obligados a inventar" . Japón , durante muchas décadas ya no será el mismo, aunque materialmente todo quedase igual pasarán muchos años en los que será palpable el sufrimiento por las perdidas humanas y la tragedia vivida, miles de familias rotas y algunas con secuelas derivadas de la misma. Como "el Mundo somos todos", debemos ser justos y mostrar nuestra solidaridad , pues acontecimientos como estos son los que nos hacen reencontrarnos con nuestra propia "esencia".
El pasado día 11 de marzo, Japón fue sacudido por un terremoto de magnitud 9 y un maremoto. El epicentro fue en la Costa del Este de Honshü. Es el mayor terremoto de este país en 140 años, y el quinto del mundo en magnitud.
Es desolador contemplar las imágenes de una catástrofe natural siempre, pero ver que ha sucedido en un país como Japón que es la Tercera Potencia Mundial, nos deja atónitos. Pues éste cuenta con lo mejores medios y recursos para afrontarlo y ¡fijaros en el desastre!...siempre nos consolamos pensando que al vivir en países avanzados tenemos más ventajas para afrontar una catástrofe de este calibre y sucesos como estos nos hacen "abrir los ojos" y ver que todavía no somos invencibles. Tal vez podamos salir mejor " parados" que aquellos que viven inmersos en la miseria , porque disponemos de mayores medios económicos y técnicos. Los bancos del país ya han inyectado capital, para ayudar en las tareas de reconstrucción ,también se obtendrá del PIB ( producto interior bruto, del país). Aquí las epidemias de cólera no serán un problema añadido como sucede en los países mas desfavorecidos es decir las propias consecuencias que se derivan por las circunstancias serán menores, pero también contamos con desventajas que pueden ser igual o más devastadoras que las que sufren los países más pobres , me refiero a la incertidumbre por las centrales nucleares. Pero lo esencial es que nos recuerda una vez más nuestra condición de seres humanos, todos estamos en este mundo y por tanto expuestos a la adversidad y aunque tengamos mas medios para paliarlas, por naturaleza seguimos siendo mortales en cualquier parte del mundo. "Oscilamos entre la grandeza y la miseria, obligados a inventar" . Japón , durante muchas décadas ya no será el mismo, aunque materialmente todo quedase igual pasarán muchos años en los que será palpable el sufrimiento por las perdidas humanas y la tragedia vivida, miles de familias rotas y algunas con secuelas derivadas de la misma. Como "el Mundo somos todos", debemos ser justos y mostrar nuestra solidaridad , pues acontecimientos como estos son los que nos hacen reencontrarnos con nuestra propia "esencia".



















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