Artículo de Jorge Cano.
[caption id="attachment_35811" align="alignleft" width="300" caption="Flor de Neu"]
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El “Flor de Neu” cumple 40 años, supongo que los miembros de la rondalla parroquial que iniciaron esta singladura en “Un lugar de la parroquia de cuyo nombre….” no se imaginaron que llegaría tan lejos. Nunca pensamos que una iniciativa llevada a cabo por jóvenes pueda tener futuro, pero esos jóvenes, y muchos después de ellos, han demostrado que tiene futuro. Este fin de semana se reunirán educadores y colaboradores de muchas generaciones, pero todos tienen algo en común, los colores blanco y azul y la parroquia de San Roque y San Sebastián. Será momento de compartir anécdotas, de recordar como era antes y comparar como es ahora, de encuentro de personas que compartieron mucho y que ahora la vida les ha alejado, será un momento para ponerse al día; y sobre todo, para compartir aquello que nos ha unido por encima del tiempo y las generaciones.
En estos cuarenta años las cosas han cambiado mucho, seguro que podemos encontrar las tres mil diferencias, pero el espíritu es el mismo. El espíritu de unos jóvenes que son capaces de dejar parte de su tiempo, su vida, su esfuerzo por unos niños y por mostrarles la figura de su gran amigo Jesús. Un espíritu que está siempre guiado por el Espíritu con mayúsculas. Un Espíritu que ha guiado a los Juniors y les ha permitido llegar donde están y que seguro que les continuará guiando muchos años más, que les ha permitido superar dificultades y, que gracias a Dios, continua encontrándose con dificultades.
A pesar de las vicisitudes de nuestra historia el Flor de Neu hace honor al lema, “Siempre Unidos”; siempre unidos a los niños, unidos a la parroquia, unidos a la iglesia Diocesana que es motivo del M.D. (Movimiento Diocesano). Seguro que los más veteranos recordaran una frase del “Camisas Verdes” “Signos de iglesia serán y con Dios siempre estarán”. Flor de Neu siempre ha tenido claro que es signo de la Iglesia, un signo visible que lleva el evangelio a los niños y de rebote sus padres. Porque los Juniors no tienen sentido fuera de la Parroquia, de la Diócesis, en definitiva; de la Iglesia Universal. Esta unión se hace patente en la vida de la parroquia, los juniors y las personas que han pertenecido siempre han estado colaborando en todos los ámbitos de la parroquia.
Muchos niños, ahora hombres y mujeres adultos, encontraron en el Flor de Neu su primera experiencia de comunidad cristiana. Esta pequeña comunidad que es el equipo en el que los niños comparten la vida y la fe. Una comunidad donde muchos aprendimos a rezar y a vivir en clave cristiana. Ahora podemos encontrar a muchos de esos hombres y mujeres comprometidos en la mejora del mundo, comprometidos con la iglesia en todas sus dimensiones: educación, voluntariado, sacerdocio, vida religiosa… y un largo etcétera de situaciones en el mundo civil.
Ahora es tiempo de mirar hacia el futuro, un futuro prometedor que se inicia hoy, que se inicia todos los días. Cada vez que un grupo de educadores se reúnen, construyen el futuro del Flor de Neu; cada vez que un educador se reúne con su equipo, se construye en futuro de San Roque, porque no olvidemos nunca, los niños son el futuro y son los predilectos de Cristo; “Dejad que los niños se acerquen a mi”
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El “Flor de Neu” cumple 40 años, supongo que los miembros de la rondalla parroquial que iniciaron esta singladura en “Un lugar de la parroquia de cuyo nombre….” no se imaginaron que llegaría tan lejos. Nunca pensamos que una iniciativa llevada a cabo por jóvenes pueda tener futuro, pero esos jóvenes, y muchos después de ellos, han demostrado que tiene futuro. Este fin de semana se reunirán educadores y colaboradores de muchas generaciones, pero todos tienen algo en común, los colores blanco y azul y la parroquia de San Roque y San Sebastián. Será momento de compartir anécdotas, de recordar como era antes y comparar como es ahora, de encuentro de personas que compartieron mucho y que ahora la vida les ha alejado, será un momento para ponerse al día; y sobre todo, para compartir aquello que nos ha unido por encima del tiempo y las generaciones.
En estos cuarenta años las cosas han cambiado mucho, seguro que podemos encontrar las tres mil diferencias, pero el espíritu es el mismo. El espíritu de unos jóvenes que son capaces de dejar parte de su tiempo, su vida, su esfuerzo por unos niños y por mostrarles la figura de su gran amigo Jesús. Un espíritu que está siempre guiado por el Espíritu con mayúsculas. Un Espíritu que ha guiado a los Juniors y les ha permitido llegar donde están y que seguro que les continuará guiando muchos años más, que les ha permitido superar dificultades y, que gracias a Dios, continua encontrándose con dificultades.
A pesar de las vicisitudes de nuestra historia el Flor de Neu hace honor al lema, “Siempre Unidos”; siempre unidos a los niños, unidos a la parroquia, unidos a la iglesia Diocesana que es motivo del M.D. (Movimiento Diocesano). Seguro que los más veteranos recordaran una frase del “Camisas Verdes” “Signos de iglesia serán y con Dios siempre estarán”. Flor de Neu siempre ha tenido claro que es signo de la Iglesia, un signo visible que lleva el evangelio a los niños y de rebote sus padres. Porque los Juniors no tienen sentido fuera de la Parroquia, de la Diócesis, en definitiva; de la Iglesia Universal. Esta unión se hace patente en la vida de la parroquia, los juniors y las personas que han pertenecido siempre han estado colaborando en todos los ámbitos de la parroquia.
Muchos niños, ahora hombres y mujeres adultos, encontraron en el Flor de Neu su primera experiencia de comunidad cristiana. Esta pequeña comunidad que es el equipo en el que los niños comparten la vida y la fe. Una comunidad donde muchos aprendimos a rezar y a vivir en clave cristiana. Ahora podemos encontrar a muchos de esos hombres y mujeres comprometidos en la mejora del mundo, comprometidos con la iglesia en todas sus dimensiones: educación, voluntariado, sacerdocio, vida religiosa… y un largo etcétera de situaciones en el mundo civil.
Ahora es tiempo de mirar hacia el futuro, un futuro prometedor que se inicia hoy, que se inicia todos los días. Cada vez que un grupo de educadores se reúnen, construyen el futuro del Flor de Neu; cada vez que un educador se reúne con su equipo, se construye en futuro de San Roque, porque no olvidemos nunca, los niños son el futuro y son los predilectos de Cristo; “Dejad que los niños se acerquen a mi”




















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