Han hecho reír al Calderón este fin de semana.
[caption id="attachment_37428" align="alignleft" width="300" caption="Tricicle, en el Calderón"]
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No sé si en estos 32 años de Tricicle Joan Gràcia, Paco Mir y Carles Sants habrán caído en la cuenta de que cuando pronuncias su nombre el dibujo que se queda en la boca es casi como el de una sonrisa.
Quizás por eso comienza mucho antes la segregación de endorfinas que se produce con la risa, como explican en su espectáculo. Nada más había que fijarse en la gente que entraba a las tres sesiones que ha ofrecido el Teatre Calderón. Sabían que iban a ver “Garrick” de Tricicle y eso es suficiente motivo para cambiar su semblante.
A partir del momento en que se oscurece la sala, llega la risa. Risa e inyección de ánimo con el repaso de las herramientas del humor, el repaso al los grandes gags de siempre o la participación de Rubianes, que tras su fallecimiento en 2009 supone un homenaje póstumo.
Al salir, retorno a las caras sonrientes, y es que los doctores del humor Gràcia, Mir y Sants tienen razón al seguir las enseñanzas del actor del XVIII David Garrik, quien afirmaba que la risa es el remedio mágico de las penas del alma.

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No sé si en estos 32 años de Tricicle Joan Gràcia, Paco Mir y Carles Sants habrán caído en la cuenta de que cuando pronuncias su nombre el dibujo que se queda en la boca es casi como el de una sonrisa.
Quizás por eso comienza mucho antes la segregación de endorfinas que se produce con la risa, como explican en su espectáculo. Nada más había que fijarse en la gente que entraba a las tres sesiones que ha ofrecido el Teatre Calderón. Sabían que iban a ver “Garrick” de Tricicle y eso es suficiente motivo para cambiar su semblante.
A partir del momento en que se oscurece la sala, llega la risa. Risa e inyección de ánimo con el repaso de las herramientas del humor, el repaso al los grandes gags de siempre o la participación de Rubianes, que tras su fallecimiento en 2009 supone un homenaje póstumo.
Al salir, retorno a las caras sonrientes, y es que los doctores del humor Gràcia, Mir y Sants tienen razón al seguir las enseñanzas del actor del XVIII David Garrik, quien afirmaba que la risa es el remedio mágico de las penas del alma.





















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