Artículo de opinión de Alejandro Roselló, profesor del IES Cotes Baixes.
Mientras unos nos entretienen con el fútbol y nos enredan con banales dilemas entre Leones y Cristianos, otros nos venden la moto con falsos debates de “Rubajois”. Mientras nos obligan a apretarnos el cinturón para que los más ricos vivan a cuerpo de rey a costa del pan y la dignidad de los más pobres, nos preparan para bajarnos los pantalones y lo que sea necesario con tal de calmar a los mercados, bajar la prima de riesgo y otros eufemismos económicos que sólo sirven para marear la perdiz hasta el vértigo. Mientras, tras la cortina de humo, entre bambalinas se corta y vende el pescado. Los mercados echan a Papandreu de una patada y ponen a un burócrata delas finanzas; a Berlusconi, previa consulta de los gestores de su fortuna, no le queda otra que irse cuando acabe los deberes con la cola entre las piernas y con una palmadita en la espalda. Se ha filtrado que con el micro abierto un Sarkozy harto se defendía de los reproches de Obama: “Netanyahu es un mentiroso, no puedo ni verlo”.
Obama se quejaba respondiendo que él tiene que aguantarlo todos los días. Mientras el Ministro de Defensa israelí aseguraba que “todavía” no se había decidido ninguna operación en Irán, el presidente Ahmadineyad repetía que para enfrentarse a EEUU “no necesitaba la bomba atómica”. Si conocido es el buen negocio que es la guerra, la venta de armas, saquear riquezas y demás, ¿cuánto tiempo tardará el capital en maquinar una guerra abierta como la mejor -y quizá única-forma de salir de la crisis? Los maquiavélicos engranajes ya se están engrasando. Quizá pronto empiece el lavado de cerebro masivo en este horizonte oscuro y de difuso sentido. ¿O quizá ya ha empezado?
Mientras escribo esto, me asomo a la ventana en silencio: no veo nada, pero dicen que un gran asteroide entre la Luna y la Tierra pasa, ajeno –pienso- a todo este vil ruido y macabro descalabro.
Mientras unos nos entretienen con el fútbol y nos enredan con banales dilemas entre Leones y Cristianos, otros nos venden la moto con falsos debates de “Rubajois”. Mientras nos obligan a apretarnos el cinturón para que los más ricos vivan a cuerpo de rey a costa del pan y la dignidad de los más pobres, nos preparan para bajarnos los pantalones y lo que sea necesario con tal de calmar a los mercados, bajar la prima de riesgo y otros eufemismos económicos que sólo sirven para marear la perdiz hasta el vértigo. Mientras, tras la cortina de humo, entre bambalinas se corta y vende el pescado. Los mercados echan a Papandreu de una patada y ponen a un burócrata delas finanzas; a Berlusconi, previa consulta de los gestores de su fortuna, no le queda otra que irse cuando acabe los deberes con la cola entre las piernas y con una palmadita en la espalda. Se ha filtrado que con el micro abierto un Sarkozy harto se defendía de los reproches de Obama: “Netanyahu es un mentiroso, no puedo ni verlo”.
Obama se quejaba respondiendo que él tiene que aguantarlo todos los días. Mientras el Ministro de Defensa israelí aseguraba que “todavía” no se había decidido ninguna operación en Irán, el presidente Ahmadineyad repetía que para enfrentarse a EEUU “no necesitaba la bomba atómica”. Si conocido es el buen negocio que es la guerra, la venta de armas, saquear riquezas y demás, ¿cuánto tiempo tardará el capital en maquinar una guerra abierta como la mejor -y quizá única-forma de salir de la crisis? Los maquiavélicos engranajes ya se están engrasando. Quizá pronto empiece el lavado de cerebro masivo en este horizonte oscuro y de difuso sentido. ¿O quizá ya ha empezado?
Mientras escribo esto, me asomo a la ventana en silencio: no veo nada, pero dicen que un gran asteroide entre la Luna y la Tierra pasa, ajeno –pienso- a todo este vil ruido y macabro descalabro.


















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de Página66.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.65