Artículo de Jordi Linares Domínguez.
El día 1 de abril es una fecha clave para todos los alcoyanos. Sin embargo cabe recordar que el verdadero “pregón” e inicio de nuestra Fiestas es el Domingo de Gloria o Resurrección, el momento en el cual les Filaes anuncian que tomarán parte en el festejo. Dependiendo el ciclo lunar de la Semana Santa, el cartel está dentro o fuera de nuestro comienzo festivo. Sin embargo, para muchos sigue siendo el pistoletazo de salida para el soñado mes de abril. Es una fecha clave, marcada y remarcada; “nem a vore el cartel”, momentos de tensión, acaba la presentación de la revista de Fiestas y… tachan, entre pitos y aplausos se descubre el cartel que anunciará la venidera Fiesta de Moros y Cristianos.
El concepto de cartel no es el mismo que el de un cuadro, ni una lámina que cuelgas de la pared del recibidor de casa. Posiblemente un cartel no encaje dentro de la idea “decorativa” que muchos tienen del arte más allá de transmitir sensaciones. Un cartel por supuesto es arte y transmite sentimientos, pasión, vivencias pero lo más importante es que tiene que “llamar”, aludir, citar, representar algo con lo que se identifique lo que representa. El cartel puede aflorar las pasiones más contradictorias: aún recuerdo cuando Manolo Boix descubrió su “Sant Jordi con el Drac” donde hubo gente que rompió a aplaudir y otros a silbar en el mismo instante. De eso se trata, de que nos acordemos de ese cartel, de esa plástica que anuncia la venida de una Fiesta. ¿A que se acuerdan del cartel con las “hormiguitas” en la Plaza?, pues “El Genovés” genio y artista de renombre internacional dejó su imprimida así su concepción de las Fiestas. ¿Se acuerdan del Moro con el dedo meñique recto, y de la silueta del moro y el cristiano confrontado?. Algunos hasta incluso se acuerdan del “cartel” de Arjona hace ya más de 30 años. ¿Pero a que posiblemente no se acuerden del de hace 2 o 3 años o de la copia de Juana de Arco, cuándo fue eso?.
Con esto vengo a decir que el “cartel” va por otros derroteros; un buen cartelista posiblemente no sea un buen pintor de lienzos amanerados, ni que un “pintor” figurativo de paisajes toscanos sea un cartelista triunfante. Cada loco con su tema y en el caso de los Moros y Cristianos parece ser que la iconografía ya está agotada y las ideas se repiten: un moro y un cristiano se dan la mano con la silueta del barranc de Sinc de fondo y el castillo de Fiestas con el Sant Jordiet detrás. Encima si a eso le sumas graves errores de perspectiva y estilística en la mezcla de los colores, líneas y formas, pues ya tenemos un cartel de Fiestas en Alcoy. Respeto y mucho a los artistas alcoyanos, pero no me cansaré de repetir que el cartel de Fiestas ganaría en calidad si se sacara a concurso o se otorgara como tiempo atrás a cartelistas de renombre internacional, con lo cual, ganaríamos muchísimo en patrimonio pictórico. Para que se hagan una idea, es como si a Miguel Ángel le hubiesen dicho que no podía pintar la Capilla Sixtina porque no nació en el Vaticano: el arte es universal y si queremos lo mejor, tal vez eso no esté en Alcoy, hay que expandir la visión y la mentalidad.
Para finalizar este pequeño ensayo, tengo que agradecer la oportunidad que me brinda Pagina66 de escribir en su “rotativo digital”, no me gustaría acabar sin felicitar y darle mi más sincera enhorabuena a Raúl Botella, sí al bueno de Raúl. Ese chaval que no se ha cansado de abrir galerías de arte, de realizar exposiciones, de luchar contra viento y marea contra una ciudad hostil, un territorio que para mí hace tiempo que ha perdido el rumbo cultural: ya no de vanguardia, sino directamente aún estamos en el postmodernismo. Raúl es un tío simpático y querido allí donde va y además es un artista; típica palabra alcoyana que suena así como “artiste” con la “e” bien abierta. Le ha imprimido a su cartel los dotes de cartelística que se necesitaban con grafías frescas de movimientos sutiles, figuras suaves y acompasadas que nos recuerdan sus gráciles incursiones en el mundo del cómic y esa chispa festiva, anecdótica y curiosa que se echaba en falta. Raúl es alcoyano, “masero” y creo que el iniciador del camino que puede cambiar la dialéctica con nuestro polémico y siempre esperado cartel de Fiestas.
@jordilinares23
Cartelería y Fiesta
El día 1 de abril es una fecha clave para todos los alcoyanos. Sin embargo cabe recordar que el verdadero “pregón” e inicio de nuestra Fiestas es el Domingo de Gloria o Resurrección, el momento en el cual les Filaes anuncian que tomarán parte en el festejo. Dependiendo el ciclo lunar de la Semana Santa, el cartel está dentro o fuera de nuestro comienzo festivo. Sin embargo, para muchos sigue siendo el pistoletazo de salida para el soñado mes de abril. Es una fecha clave, marcada y remarcada; “nem a vore el cartel”, momentos de tensión, acaba la presentación de la revista de Fiestas y… tachan, entre pitos y aplausos se descubre el cartel que anunciará la venidera Fiesta de Moros y Cristianos.
El concepto de cartel no es el mismo que el de un cuadro, ni una lámina que cuelgas de la pared del recibidor de casa. Posiblemente un cartel no encaje dentro de la idea “decorativa” que muchos tienen del arte más allá de transmitir sensaciones. Un cartel por supuesto es arte y transmite sentimientos, pasión, vivencias pero lo más importante es que tiene que “llamar”, aludir, citar, representar algo con lo que se identifique lo que representa. El cartel puede aflorar las pasiones más contradictorias: aún recuerdo cuando Manolo Boix descubrió su “Sant Jordi con el Drac” donde hubo gente que rompió a aplaudir y otros a silbar en el mismo instante. De eso se trata, de que nos acordemos de ese cartel, de esa plástica que anuncia la venida de una Fiesta. ¿A que se acuerdan del cartel con las “hormiguitas” en la Plaza?, pues “El Genovés” genio y artista de renombre internacional dejó su imprimida así su concepción de las Fiestas. ¿Se acuerdan del Moro con el dedo meñique recto, y de la silueta del moro y el cristiano confrontado?. Algunos hasta incluso se acuerdan del “cartel” de Arjona hace ya más de 30 años. ¿Pero a que posiblemente no se acuerden del de hace 2 o 3 años o de la copia de Juana de Arco, cuándo fue eso?.
Con esto vengo a decir que el “cartel” va por otros derroteros; un buen cartelista posiblemente no sea un buen pintor de lienzos amanerados, ni que un “pintor” figurativo de paisajes toscanos sea un cartelista triunfante. Cada loco con su tema y en el caso de los Moros y Cristianos parece ser que la iconografía ya está agotada y las ideas se repiten: un moro y un cristiano se dan la mano con la silueta del barranc de Sinc de fondo y el castillo de Fiestas con el Sant Jordiet detrás. Encima si a eso le sumas graves errores de perspectiva y estilística en la mezcla de los colores, líneas y formas, pues ya tenemos un cartel de Fiestas en Alcoy. Respeto y mucho a los artistas alcoyanos, pero no me cansaré de repetir que el cartel de Fiestas ganaría en calidad si se sacara a concurso o se otorgara como tiempo atrás a cartelistas de renombre internacional, con lo cual, ganaríamos muchísimo en patrimonio pictórico. Para que se hagan una idea, es como si a Miguel Ángel le hubiesen dicho que no podía pintar la Capilla Sixtina porque no nació en el Vaticano: el arte es universal y si queremos lo mejor, tal vez eso no esté en Alcoy, hay que expandir la visión y la mentalidad.
Para finalizar este pequeño ensayo, tengo que agradecer la oportunidad que me brinda Pagina66 de escribir en su “rotativo digital”, no me gustaría acabar sin felicitar y darle mi más sincera enhorabuena a Raúl Botella, sí al bueno de Raúl. Ese chaval que no se ha cansado de abrir galerías de arte, de realizar exposiciones, de luchar contra viento y marea contra una ciudad hostil, un territorio que para mí hace tiempo que ha perdido el rumbo cultural: ya no de vanguardia, sino directamente aún estamos en el postmodernismo. Raúl es un tío simpático y querido allí donde va y además es un artista; típica palabra alcoyana que suena así como “artiste” con la “e” bien abierta. Le ha imprimido a su cartel los dotes de cartelística que se necesitaban con grafías frescas de movimientos sutiles, figuras suaves y acompasadas que nos recuerdan sus gráciles incursiones en el mundo del cómic y esa chispa festiva, anecdótica y curiosa que se echaba en falta. Raúl es alcoyano, “masero” y creo que el iniciador del camino que puede cambiar la dialéctica con nuestro polémico y siempre esperado cartel de Fiestas.
@jordilinares23
Cartelería y Fiesta


















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