El pasodoble contestano ha acompañado la entrega del trofeo en Kiev.
[caption id="attachment_55361" align="alignleft" width="300" caption="Celebración de la Selección"]
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Aunque a más de uno el nombre de Gustavo Pascual Falcó le suene a chino, lo cierto es que este nombre dio vida a uno de los pasodobles españoles más cantados y bailados en todo el mundo.
Cualquier fiesta u acontecimiento social es suficiente para que empiecen a sonar los compases de esta composición musical. ¿Qué la hace tan famosa y pegadiza hasta el punto de llegar a subir el ánimo y sonsacar más de una sonrisa?
Tal vez sea su ritmo pegadizo o el hecho de considerarla como algo muy nuestro, como una seña de identidad que mostramos con orgullo al mundo.
No obstante, no es difícil ver bailar este pasodoble con la misma intensidad a un chino o a un australiano, por poner dos ejemplos bien lejanos.
El último ejemplo lo hemos podido ver durante la celebración de la Eurocopa de Polonia y Ucrania. De una forma u otra, el nombre de Cocentaina, lugar de nacimiento del compositor de Paquito El Chocolatero, ha estado presente en la celebración de los campeones de Europa.
Cuando el capitán de España, Iker Casillas ha levantado la copa que acredita a España como campeona, no ha sonado ni el “We are the Champions’ de Queen, ni cualquier otra canción utilizada comúnmente durante estos festejos.
Paquito El Chocolatero ha sido la canción que ha acompañado a los jugadores de la selección española, para sorpresa de propios y extraños en la final disputada en Kiev.
El ‘Qué viva España’ de Manolo Escobar, el ‘yo soy español’, ‘el campeones, campeones’, han acompañado el repertorio de temas de la España más cañí que tanto suele resurgir en momentos de alegría nacional.
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Aunque a más de uno el nombre de Gustavo Pascual Falcó le suene a chino, lo cierto es que este nombre dio vida a uno de los pasodobles españoles más cantados y bailados en todo el mundo.
Cualquier fiesta u acontecimiento social es suficiente para que empiecen a sonar los compases de esta composición musical. ¿Qué la hace tan famosa y pegadiza hasta el punto de llegar a subir el ánimo y sonsacar más de una sonrisa?
Tal vez sea su ritmo pegadizo o el hecho de considerarla como algo muy nuestro, como una seña de identidad que mostramos con orgullo al mundo.
No obstante, no es difícil ver bailar este pasodoble con la misma intensidad a un chino o a un australiano, por poner dos ejemplos bien lejanos.
El último ejemplo lo hemos podido ver durante la celebración de la Eurocopa de Polonia y Ucrania. De una forma u otra, el nombre de Cocentaina, lugar de nacimiento del compositor de Paquito El Chocolatero, ha estado presente en la celebración de los campeones de Europa.
Cuando el capitán de España, Iker Casillas ha levantado la copa que acredita a España como campeona, no ha sonado ni el “We are the Champions’ de Queen, ni cualquier otra canción utilizada comúnmente durante estos festejos.
Paquito El Chocolatero ha sido la canción que ha acompañado a los jugadores de la selección española, para sorpresa de propios y extraños en la final disputada en Kiev.
El ‘Qué viva España’ de Manolo Escobar, el ‘yo soy español’, ‘el campeones, campeones’, han acompañado el repertorio de temas de la España más cañí que tanto suele resurgir en momentos de alegría nacional.





















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