Reportaje de las pinturas rupestres del Barranc de la Cova Foradada. (con vídeo y fotos)
Fue hace 61 años. Alcoy estaba a punto de iniciar la que posiblemente haya sido su etapa económicamente más brillante de la mano de una generación dispuesta a luchar contra todo, que no era poco.
En 1951, miembros del Centro Excursionista de Alcoy, encabezados por Mario Brotóns, junto a Héctor García y Juan Pastor, descorrían la cortinilla del tiempo que daba valor a aquellas figuras, cuatro trazos, con las que habían convivido pastores y excursionistas durante casi 7.000 años.
No son cuatro trazos. Son los trazos de la herencia más valiosa. Declaradas por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1998, un año después de convertirse en Bien de Interés Cultural, estamos ante una de las muestras más relevantes de Arte Rupestre Levantino.

En los abrigos del Barranc de la Cova Foradada, con el acceso natural hacia Alcoy desde el sur en el horizonte, nos topamos con tres tipos de arte rupestre típicos de la cara oriental de la península ibérica: el Arte Macroesquemático, el Arte Levantivo y el Arte Esquemático.
Las pinturas del yacimiento de La Sarga “son una máquina del tiempo” que constata que allí han estado y han realizado sus ritos nuestros antepasados neolíticos a lo largo de varios milenios, como ha explicado el responsable de la jornada, Rubén Albero, durante la visita que pagina66.com ha realizado.

La figura orante, el ‘diablo’ o las figuras en forma de meandros de la etapa macroesquemática, la simplificación de las escenas de caza del período esquemática o las impresionantes figuras animales, los ciervos heridos, las cabras, junto a las ‘fotos’ de recolección de frutos del Levantino, configuran un paseo mágico por la prehistoria, en el que cada pisada nuestra coincide en el espacio con las de quienes nos precedieron.
Caras de asombro en los asistentes a estas jornadas, incluso entre quienes observamos por enésima vez las representaciones de vida que han llegado hasta esta época de prisas y superficialidad.
“¿Os ha gustado?” pregunta Rubén al finalizar su narración. Además del “sí” que suena como un coro, la respuesta se puede constatar en cómo tras la explicación, los asistentes se acercan de nuevo a los abrigos (con el cuidado extremo de no tocar nada) para poder ver y fotografiar de cerca los trazos de la herencia más valiosa.
El vídeo
Las fotos
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Fue hace 61 años. Alcoy estaba a punto de iniciar la que posiblemente haya sido su etapa económicamente más brillante de la mano de una generación dispuesta a luchar contra todo, que no era poco.
En 1951, miembros del Centro Excursionista de Alcoy, encabezados por Mario Brotóns, junto a Héctor García y Juan Pastor, descorrían la cortinilla del tiempo que daba valor a aquellas figuras, cuatro trazos, con las que habían convivido pastores y excursionistas durante casi 7.000 años.
No son cuatro trazos. Son los trazos de la herencia más valiosa. Declaradas por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1998, un año después de convertirse en Bien de Interés Cultural, estamos ante una de las muestras más relevantes de Arte Rupestre Levantino.

En los abrigos del Barranc de la Cova Foradada, con el acceso natural hacia Alcoy desde el sur en el horizonte, nos topamos con tres tipos de arte rupestre típicos de la cara oriental de la península ibérica: el Arte Macroesquemático, el Arte Levantivo y el Arte Esquemático.
Las pinturas del yacimiento de La Sarga “son una máquina del tiempo” que constata que allí han estado y han realizado sus ritos nuestros antepasados neolíticos a lo largo de varios milenios, como ha explicado el responsable de la jornada, Rubén Albero, durante la visita que pagina66.com ha realizado.

La figura orante, el ‘diablo’ o las figuras en forma de meandros de la etapa macroesquemática, la simplificación de las escenas de caza del período esquemática o las impresionantes figuras animales, los ciervos heridos, las cabras, junto a las ‘fotos’ de recolección de frutos del Levantino, configuran un paseo mágico por la prehistoria, en el que cada pisada nuestra coincide en el espacio con las de quienes nos precedieron.
Caras de asombro en los asistentes a estas jornadas, incluso entre quienes observamos por enésima vez las representaciones de vida que han llegado hasta esta época de prisas y superficialidad.
“¿Os ha gustado?” pregunta Rubén al finalizar su narración. Además del “sí” que suena como un coro, la respuesta se puede constatar en cómo tras la explicación, los asistentes se acercan de nuevo a los abrigos (con el cuidado extremo de no tocar nada) para poder ver y fotografiar de cerca los trazos de la herencia más valiosa.
El vídeo
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