DECORACIÓN. Un lugar para cada cosa y una cosa en cada lugar.
Siempre nos lo han dicho, una cosa en cada lugar y un lugar para cada cosa. El orden, el tener los utensilios que utilizamos en el despacho organizados, es importante para que ese lugar de trabajo u ocio sea agradable y lo que hagamos en él, productivo.
Está demostrado que el orden facilita aquello que hacemos, seamos más rápidos y nos salga mejor. Si sabemos dónde está cada cosa, si ese sitio es adecuado y si vamos con cuidado en el trato de las herramientas, nos van a durar más y vamos a ser más eficientes.
LA MESA
En la mesa hay que tener lo estrictamente necesario. Si dejamos a nuestro lado aquello que creemos que necesitaremos más adelante, es posible que otro trabajo se interponga en nuestro camino, acumulemos papeles y después no encontremos nada.
Es mejor que cada documento esté guardado y que sólo tengamos a mano lo que estamos utilizando. Si hay cambio de plantes, mejor almacenar aquello que teníamos entre manos, hasta que llegue el momento de rescatarlo.
La sensación de orden ayuda a que el ambiente de trabajo sea más positivo, a tener amplitud. Además, si otra persona busca algo, no tendrá que ir preguntando y perdiendo el tiempo.
LOS UTENSILIOS
¿Cuántos de los utensilios que tenemos en la mesa utilizamos a diario? Realmente pocos. En la mesa hay que dejar sólo aquellos que vamos a gastar. El resto, en un cajón o en la estantería. Estirar las piernas de vez en cuando es saludable y así tendremos espacio en el escritorio.
LAS COSAS, POR ORDEN
Lo que más necesitamos debe estar más cerca y lo que menor uso, más lejos. Parece obvio, pero muchos despachos han añadido el ordenador y todavía conservan en el centro de la mesa, bajo un teclado que nunca se levanta, un vade repleto de papeles de cuando se utilizaba pluma y manguitos.
LOS CABLES
Los cables hay que tenerlos organizados, Aun así, de vez en cuando se van a soltar. Hay que evitar tropezar con ellos y no vale eso de “se donde están y no pongo el pie en esa zona de la mesa”. Algún día se nos olvidará y apagaremos el ordenador de una patada en el momento más inoportuno.
LAS COSAS PERSONALES
No hay bastantes trastos de trabajo como para añadir los personales. El bolso debe tener un lugar lejos de la mesa. Las chaquetas no pueden estorbar detrás de las sillas, ya que nos podemos cargar así su poca o mucha ergonomía. El móvil, si no es de uso en el trabajo, mejor en el bolso, que acaba distrayendo.
La cuestión es evitar todas aquellas costumbres que nos van dificultando el trabajo. Quizás se podría conseguir con un poco de orden que con menos tiempo consigamos más. Si este hábito, además, convierte nuestro despacho en un lugar agradable, organizado y cómo a la vista, perfecto.
Siempre nos lo han dicho, una cosa en cada lugar y un lugar para cada cosa. El orden, el tener los utensilios que utilizamos en el despacho organizados, es importante para que ese lugar de trabajo u ocio sea agradable y lo que hagamos en él, productivo.
Está demostrado que el orden facilita aquello que hacemos, seamos más rápidos y nos salga mejor. Si sabemos dónde está cada cosa, si ese sitio es adecuado y si vamos con cuidado en el trato de las herramientas, nos van a durar más y vamos a ser más eficientes.
LA MESA
En la mesa hay que tener lo estrictamente necesario. Si dejamos a nuestro lado aquello que creemos que necesitaremos más adelante, es posible que otro trabajo se interponga en nuestro camino, acumulemos papeles y después no encontremos nada.
Es mejor que cada documento esté guardado y que sólo tengamos a mano lo que estamos utilizando. Si hay cambio de plantes, mejor almacenar aquello que teníamos entre manos, hasta que llegue el momento de rescatarlo.
La sensación de orden ayuda a que el ambiente de trabajo sea más positivo, a tener amplitud. Además, si otra persona busca algo, no tendrá que ir preguntando y perdiendo el tiempo.
LOS UTENSILIOS
¿Cuántos de los utensilios que tenemos en la mesa utilizamos a diario? Realmente pocos. En la mesa hay que dejar sólo aquellos que vamos a gastar. El resto, en un cajón o en la estantería. Estirar las piernas de vez en cuando es saludable y así tendremos espacio en el escritorio.
LAS COSAS, POR ORDEN
Lo que más necesitamos debe estar más cerca y lo que menor uso, más lejos. Parece obvio, pero muchos despachos han añadido el ordenador y todavía conservan en el centro de la mesa, bajo un teclado que nunca se levanta, un vade repleto de papeles de cuando se utilizaba pluma y manguitos.
LOS CABLES
Los cables hay que tenerlos organizados, Aun así, de vez en cuando se van a soltar. Hay que evitar tropezar con ellos y no vale eso de “se donde están y no pongo el pie en esa zona de la mesa”. Algún día se nos olvidará y apagaremos el ordenador de una patada en el momento más inoportuno.
LAS COSAS PERSONALES
No hay bastantes trastos de trabajo como para añadir los personales. El bolso debe tener un lugar lejos de la mesa. Las chaquetas no pueden estorbar detrás de las sillas, ya que nos podemos cargar así su poca o mucha ergonomía. El móvil, si no es de uso en el trabajo, mejor en el bolso, que acaba distrayendo.
La cuestión es evitar todas aquellas costumbres que nos van dificultando el trabajo. Quizás se podría conseguir con un poco de orden que con menos tiempo consigamos más. Si este hábito, además, convierte nuestro despacho en un lugar agradable, organizado y cómo a la vista, perfecto.




















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