EDUCACIÓN. La educación formal —la que se imparte a través del sistema educativo— determina el nivel de vida político, económico y ético de una sociedad.
Pero ahora hablamos de la utilidad de los estudios para el futuro personal del estudiante. A la vista del enorme número de jóvenes con titulación académica que están en el paro, cunde la idea de que estudiar no sirve para nada. La confianza en la educación como garantía de empleabilidad ha desaparecido. El binomio estudios – trabajo cualificado está en tela de juicio. Además, no hemos sabido aprovechar la inversión que estamos haciendo en educación. Gestionamos mal nuestro dinero y nuestro talento. Muchos jóvenes brillantes tienen que emigrar para buscar su realización profesional, o están ocupando puestos de trabajo inferiores a sus cualificaciones académicas, y la condición de becario amenaza con convertirse en crónica en muchísimos trabajos. Encontramos también al joven no cualificado que esporádicamente puede encontrar algún trabajo como repartidor, peón, conductor… trabajos que le permitirán “ir tirando” pero que, al mismo tiempo, no harán otra cosa que ocultar la realidad. Por último, encontramos, por desgracia, a muchos otros jóvenes que ni siquiera pueden encontrar un trabajo y que, desgraciadamente, siguen en la lista del paro.
Sin embargo, la realidad se impone. Muchos jóvenes que abandonaron los estudios para ponerse a trabajar están volviendo a las aulas. La idea de que estudiar no sirve para nada es peligrosa y falsa. Los datos son irrebatibles. El índice de paro es muy superior en las personas sin estudios que en las personas con alguna titulación. Y esta situación se va a agravar en el futuro próximo. El trabajo va a ser escaso, y solo la formación, en un mundo globalizado y en competencia feroz, va a facilitar el acceso al empleo. La Comisión Europea señala en su documento Europa 2020, para ese año, un total de 16 millones de puestos de trabajo suplementarios que requerirán cualificaciones altas, mientras que la demanda de cualificaciones bajas caerá en 12 millones.
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Futuro y presente[/caption]
Hemos entrado en la sociedad del aprendizaje, y todos tendremos que seguir aprendiendo. Jóvenes y mayores. Cuanto más tiempo perdamos en otras cosas, peor. Cuanto antes nos concienciemos que esta situación sólo puede salvarse a partir de la formación continua, mejor.
Si alguien conoce otro camino, si alguien dispone de otra manera de salir de esta, que lo diga rápidamente. A nuestro criterio, la única solución pasa por la excelencia vinculada a la formación y, porque no decirlo, al autoempleo….
Todos estamos de acuerdo en que vivimos en una etapa de cambio, renovación y reordenación general. Se avecina otra revolución. La revolución del autoempleo. Posiblemente tarde en llegar pero ya empezamos a ver los primeros síntomas:
Hoy en día es muy complicado encontrar un trabajo, el que sea. Da igual, no importa; le cuesta encontrar una ocupación a todo aquel que lo busca. Puede esforzarse más o puede esforzarse menos pero, hoy en día, trabajar parece un lujo. Ante esta penosa circunstancia y ante este panorama tan desalentador, muchos optan por autoemplearse. Unos cuentan con experiencia y otros cuentan con ayudas externas pero la inmensa mayoría ha de ponerse el mono de faena, olvidarse del reloj y matarse a trabajar para poder pagar las facturas. Luego, si todo sale bien, la actividad empresarial empezará a dar sus frutos y, en una primera fase los resultados llegan. En el camino hemos dejado atrás horas de sueño, inversiones de dudoso retorno, tiempo para la autonomía personal…. En definitiva, en el mejor de los casos, tendremos una ocupación que nos absorbe toda la semana en la que es bien cierto que nos sentimos a gusto desarrollándola pero que invade y contamina toda nuestra vida y a todo nuestro entorno. Hacerse a uno mismo no es fácil. Tener la empresa 24 horas al día en la cabeza, estoy seguro, quita años de vida. Suele ser bastante habitual contratar a alguien porque hace falta. Más que nada , porque no podemos controlarlo todo y porque necesitamos delegar ciertas funciones del día a día; como consecuencia de ello, sin querer, seremos un generador de empleo. Un generador independiente que antes no existía y que gracias a la intuición, a la suerte (si es que existe, claro), al tesón y al trabajo es capaz de generar puestos de trabajo. En España, en Diciembre de 2012, había 3.022.980 trabajadores autónomos. Si cada autónomo pudiera contratar, como media, a un trabajador el problema del paro quedaría zanjado. Es así de fácil.
Muy bien, ¿cómo hacemos para que cada autónomo contrate a un trabajador a parte de los que ya tiene? Habría que empezar desde la base. La asignatura de “emprendedurismo” no debería ser una quimera. No se trata de que cada escolar sea empresario del año, se trata de impregnarse del hecho de que emprendiendo, sea cual sea el ámbito, se consiguen resultados. La Innovación y el desarrollo deberían ser competencias básicas en la educación secundaria. Otra medida a tomar, créditos blandos de verdad para emprendedores, sea cual sea su edad. Tercero, formación gratuita para autónomos; desgravable 100% y con rigor. Nada de cursos de relleno. Nada de mediocres. Nada de milongas y nada de burocracia vacía….. En definitiva, deberíamos aprovechar las capacidad y la potencialidad del autónomo y además, ponérselo un poco más fácil.
España está sufriendo la temida “fuga de cerebros” porque no hay trabajo cualificado. Evitémoslo por favor. Tenemos dentro de nuestro territorio un sinfín de jóvenes bien preparados, con conocimiento, impregnados de las “nuevas” tendencias del mercado y de la globalización. Aprovechémoslo.
Me gustaría ser optimista. Sin embargo, la realidad se impone. Otra vez estamos llegando tarde...
Manolo Pastor de Academia Da Vinci.
Pero ahora hablamos de la utilidad de los estudios para el futuro personal del estudiante. A la vista del enorme número de jóvenes con titulación académica que están en el paro, cunde la idea de que estudiar no sirve para nada. La confianza en la educación como garantía de empleabilidad ha desaparecido. El binomio estudios – trabajo cualificado está en tela de juicio. Además, no hemos sabido aprovechar la inversión que estamos haciendo en educación. Gestionamos mal nuestro dinero y nuestro talento. Muchos jóvenes brillantes tienen que emigrar para buscar su realización profesional, o están ocupando puestos de trabajo inferiores a sus cualificaciones académicas, y la condición de becario amenaza con convertirse en crónica en muchísimos trabajos. Encontramos también al joven no cualificado que esporádicamente puede encontrar algún trabajo como repartidor, peón, conductor… trabajos que le permitirán “ir tirando” pero que, al mismo tiempo, no harán otra cosa que ocultar la realidad. Por último, encontramos, por desgracia, a muchos otros jóvenes que ni siquiera pueden encontrar un trabajo y que, desgraciadamente, siguen en la lista del paro.
Sin embargo, la realidad se impone. Muchos jóvenes que abandonaron los estudios para ponerse a trabajar están volviendo a las aulas. La idea de que estudiar no sirve para nada es peligrosa y falsa. Los datos son irrebatibles. El índice de paro es muy superior en las personas sin estudios que en las personas con alguna titulación. Y esta situación se va a agravar en el futuro próximo. El trabajo va a ser escaso, y solo la formación, en un mundo globalizado y en competencia feroz, va a facilitar el acceso al empleo. La Comisión Europea señala en su documento Europa 2020, para ese año, un total de 16 millones de puestos de trabajo suplementarios que requerirán cualificaciones altas, mientras que la demanda de cualificaciones bajas caerá en 12 millones.
[caption id="attachment_70630" align="aligncenter" width="598"]
Futuro y presente[/caption]
Hemos entrado en la sociedad del aprendizaje, y todos tendremos que seguir aprendiendo. Jóvenes y mayores. Cuanto más tiempo perdamos en otras cosas, peor. Cuanto antes nos concienciemos que esta situación sólo puede salvarse a partir de la formación continua, mejor.
Si alguien conoce otro camino, si alguien dispone de otra manera de salir de esta, que lo diga rápidamente. A nuestro criterio, la única solución pasa por la excelencia vinculada a la formación y, porque no decirlo, al autoempleo….
Todos estamos de acuerdo en que vivimos en una etapa de cambio, renovación y reordenación general. Se avecina otra revolución. La revolución del autoempleo. Posiblemente tarde en llegar pero ya empezamos a ver los primeros síntomas:
Hoy en día es muy complicado encontrar un trabajo, el que sea. Da igual, no importa; le cuesta encontrar una ocupación a todo aquel que lo busca. Puede esforzarse más o puede esforzarse menos pero, hoy en día, trabajar parece un lujo. Ante esta penosa circunstancia y ante este panorama tan desalentador, muchos optan por autoemplearse. Unos cuentan con experiencia y otros cuentan con ayudas externas pero la inmensa mayoría ha de ponerse el mono de faena, olvidarse del reloj y matarse a trabajar para poder pagar las facturas. Luego, si todo sale bien, la actividad empresarial empezará a dar sus frutos y, en una primera fase los resultados llegan. En el camino hemos dejado atrás horas de sueño, inversiones de dudoso retorno, tiempo para la autonomía personal…. En definitiva, en el mejor de los casos, tendremos una ocupación que nos absorbe toda la semana en la que es bien cierto que nos sentimos a gusto desarrollándola pero que invade y contamina toda nuestra vida y a todo nuestro entorno. Hacerse a uno mismo no es fácil. Tener la empresa 24 horas al día en la cabeza, estoy seguro, quita años de vida. Suele ser bastante habitual contratar a alguien porque hace falta. Más que nada , porque no podemos controlarlo todo y porque necesitamos delegar ciertas funciones del día a día; como consecuencia de ello, sin querer, seremos un generador de empleo. Un generador independiente que antes no existía y que gracias a la intuición, a la suerte (si es que existe, claro), al tesón y al trabajo es capaz de generar puestos de trabajo. En España, en Diciembre de 2012, había 3.022.980 trabajadores autónomos. Si cada autónomo pudiera contratar, como media, a un trabajador el problema del paro quedaría zanjado. Es así de fácil.
Muy bien, ¿cómo hacemos para que cada autónomo contrate a un trabajador a parte de los que ya tiene? Habría que empezar desde la base. La asignatura de “emprendedurismo” no debería ser una quimera. No se trata de que cada escolar sea empresario del año, se trata de impregnarse del hecho de que emprendiendo, sea cual sea el ámbito, se consiguen resultados. La Innovación y el desarrollo deberían ser competencias básicas en la educación secundaria. Otra medida a tomar, créditos blandos de verdad para emprendedores, sea cual sea su edad. Tercero, formación gratuita para autónomos; desgravable 100% y con rigor. Nada de cursos de relleno. Nada de mediocres. Nada de milongas y nada de burocracia vacía….. En definitiva, deberíamos aprovechar las capacidad y la potencialidad del autónomo y además, ponérselo un poco más fácil.
España está sufriendo la temida “fuga de cerebros” porque no hay trabajo cualificado. Evitémoslo por favor. Tenemos dentro de nuestro territorio un sinfín de jóvenes bien preparados, con conocimiento, impregnados de las “nuevas” tendencias del mercado y de la globalización. Aprovechémoslo.
Me gustaría ser optimista. Sin embargo, la realidad se impone. Otra vez estamos llegando tarde...
Manolo Pastor de Academia Da Vinci.




















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