EDUCACIÓN. Si el lector de esta sección se molesta en buscar el término “titulitis” en la barra del google verá como aparecen 46200 entradas con este término.
Algunos la definen de una manera y otros de otra, pero en definitiva este término hace referencia a la tendencia a acumular títulos sin sentido. A esta titulitis nos vemos abocados todos porque el mercado laboral lo exige y la sociedad además lo ampara. “Si no tienes un título, lo que sabes no sirve de nada”; seguro que más de uno ha tenido la oportunidad de escuchar esta frase en alguna ocasión. Seguro. La razón de que esto sea así la verdad es que la desconozco; puestos a pensar bien diría que es así para poder ordenar a la masa entre buenos y malos, entre preparados y no preparados, entre capaces y no capaces. Puestos a pensar mal, diría que no deja de ser una fuente de ingresos para el estado y que muchísima gente vive de ese mercado. La aceptación de que lo único importante es el título y de que, si no podemos reflejar nuestros conocimientos en un papel acreditativo, es como si no supiéramos nada, es algo con lo que mi generación nos ha tocado luchar. Nos podrá gustar más o nos podrá gustar menos pero, al igual que el cielo es azul y el agua moja, es lo que hay……
Sin embargo, no es sobre esta acepción de titulitis por la que me gustaría escribir este artículo. Me gustaría reflexionar acerca de cómo, los estudiantes graduados por la Universidad viven en un mundo paralelo al real y cómo, a pesar de la supuesta madurez que se supone han adquirido, no tienen ningún sentido de la realidad. Generalizar siempre es injusto y poco riguroso, sin embargo, me baso en las experiencias que viví cuando yo era el estudiante y cómo veía que algunos de mis compañeros de profesión (de profesión estudiante) se enroscaban en posiciones ideológicas absurdas, grandilocuentes y cegadas por un escenario ficticio llamado Universidad.
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Academia da Vinci[/caption]
No es este artículo una propuesta para romper el sistema universitario por la mitad. Sólo quiero reflexionar acerca de las actitudes de cierta clase estudiantil universitaria. Y si alguien puede llegar a molestarse por lo escrito, ruego me perdone; sólo es la opinión de un simple emprendedor que un día también pasó por allí.
Concretando, quería referirme a muchos estudiantes que, justo el día que acaban de estudiar su carrera y sin todavía ningún tipo de experiencia son capaces de proclamar: “Ya soy abogado, Ya soy ingeniero, Ya soy médico, Ya soy arquitecto……” Claro, todos los que hemos acabado una carrera sabemos que se siente el día que te gradúas. Todos sabemos lo que cuesta. Todos sabemos que es un momento especial en nuestra vida. Coger aire, cerrar los ojos, y pensar “por fin….” Es algo que difícilmente se puede explicar. Ahora bien, de ahí a creerse abogado, ingeniero, médico o arquitecto va una distancia sideral. Creer que por estudiar una determinada carrera alguien puede adquirir una profesión, es como pensar que por estar en casa viendo partidos de fútbol uno es futbolista…… Sé que parece algo extraño. Sé que puede parecer que está muy alejado de la realidad y que nadie puede pensar así. Pues querido lector, está usted equivocado. Dentro de la clase estudiantil universitaria existe determinado sector que cree que al acabar, no sólo ha adquirido unos conocimientos teórico-prácticos, cree que ha adquirido UNA PROFESIÓN!!...... Estudiar una carrera sirve para tener la posibilidad, algún día, de ser abogado, ingeniero, médico o abogado, pero en ningún caso hace que se adquiera esa profesión sin antes, perdón por la expresión, haberse mojado el culo y demostrar que de verdad uno puede llegar a ser aquello que eligió ser.
La carrera universitaria abre la puerta del castillo, conquistarlo y poner tu bandera en la almena más alta, es otra cosa. Así que, si estás a punto de acabar tu carrera: “mueve el culo”.
Artículo de Manolo Pastor de Academia Da Vinci.
Academia da Vinci[/caption]
No es este artículo una propuesta para romper el sistema universitario por la mitad. Sólo quiero reflexionar acerca de las actitudes de cierta clase estudiantil universitaria. Y si alguien puede llegar a molestarse por lo escrito, ruego me perdone; sólo es la opinión de un simple emprendedor que un día también pasó por allí.
Concretando, quería referirme a muchos estudiantes que, justo el día que acaban de estudiar su carrera y sin todavía ningún tipo de experiencia son capaces de proclamar: “Ya soy abogado, Ya soy ingeniero, Ya soy médico, Ya soy arquitecto……” Claro, todos los que hemos acabado una carrera sabemos que se siente el día que te gradúas. Todos sabemos lo que cuesta. Todos sabemos que es un momento especial en nuestra vida. Coger aire, cerrar los ojos, y pensar “por fin….” Es algo que difícilmente se puede explicar. Ahora bien, de ahí a creerse abogado, ingeniero, médico o arquitecto va una distancia sideral. Creer que por estudiar una determinada carrera alguien puede adquirir una profesión, es como pensar que por estar en casa viendo partidos de fútbol uno es futbolista…… Sé que parece algo extraño. Sé que puede parecer que está muy alejado de la realidad y que nadie puede pensar así. Pues querido lector, está usted equivocado. Dentro de la clase estudiantil universitaria existe determinado sector que cree que al acabar, no sólo ha adquirido unos conocimientos teórico-prácticos, cree que ha adquirido UNA PROFESIÓN!!...... Estudiar una carrera sirve para tener la posibilidad, algún día, de ser abogado, ingeniero, médico o abogado, pero en ningún caso hace que se adquiera esa profesión sin antes, perdón por la expresión, haberse mojado el culo y demostrar que de verdad uno puede llegar a ser aquello que eligió ser.
La carrera universitaria abre la puerta del castillo, conquistarlo y poner tu bandera en la almena más alta, es otra cosa. Así que, si estás a punto de acabar tu carrera: “mueve el culo”.
Artículo de Manolo Pastor de Academia Da Vinci.





















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