Artículo de opinión de David Sabido, coordinador de UPyD en la comarca.
Pasaron las elecciones del 2011 y los resultados electorales impidieron una nueva mayoría de los populares alcoyanos. Un tripartito que comenzó a fraguarse meses antes de la campaña electoral, veía como sus pronósticos se cumplían y fue entonces cuando comenzaron las negociaciones para oficializar un pacto a tres previamente cerrado.
Y fue en esas negociaciones donde algunos ya comenzábamos a tener la impresión que la política era algo secundario para PSOE, BLOC-Compromís y EU. Algo secundario puesto que en los primeros días el debate entre estas tres formaciones no giró en qué modelo de Alcoy querían, sino que el debate se centró en el reparto de la tarta. ¿Eres tú el Alcalde o lo soy yo?, ¿Cuántos tenientes de Alcalde uno o dos?, ¿Te va bien una Vicealcaldía o no es sufiente?, ¿tres concejalías para ti otras tantas para él y otras cuantas para mí?, ¿estos cargos de confianza para ti, unos cuantos para mí y otros tantos para el?... y mientras tanto temas fundamentales que habían sido protagonistas durante la campaña pasaron a un segundo plano. Como ejemplo podemos encontrar la construcción de un parque tecnológico, la recuperación de espacios urbanos como la manzana de Rodes o el antiguo colegio de las Paúlas, propuestas concretas para la transparencia en la administración, plan de activación económica, propuestas de juventud… y un largo etcétera.
Y podríamos pensar que puesto que estos partidos políticos llevaban todo tipo de propuestas en sus programas electorales, tal vez cada uno desde su Concejalía trabajaría para sacar sus compromisos electorales adelante. Pero no fue así. Se puso en marcha un gobierno tripartito donde primaba la ideología y no la política. Mucha reivindicación identitaria, mucho ejercicio de ombliguismo territorialista pero poco más. En dos años no se conocen proyectos concretos que ayuden a solucionar los problemas con los que cada día debe lidiar la sociedad alcoyana. El paro, la despoblación, la fuga de talentos, unos impuestos asfixiantes, una ciudad que se cae a pedazos… Dos años de gobierno que ha tratado de desviar el foco de atención tirando de atabal y dulzaina.
Y llegó el momento de los desencuentros. Desencuentros en los partidos del gobierno y de la oposición. En primer lugar fueron los populares, un partido que tenía la responsabilidad de fiscalizar la labor del gobierno y renunció a esta para dedicarse a apagar fuegos internos, y es que claro… ya había un partido como UPyD que se dedicaba a hacer su trabajo aunque fuera desde fuera del Consistorio. Por tanto como los malos estudiantes, decidieron tumbarse a la sombra y a esperar que llegue la época de exámenes.
En plena convulsión de los populares, las diferencias entre PSOE y EU con los nacionalistas llegaron a su clímax. Como a todos nos explicaron, unas cuentas poco claras en la gestión del concierto de Serrat y Sabina, hicieron saltar por los aires las costuras del pacto tripartito. No obstante, a uno le queda la sensación que no se han contado todos los motivos por los que se rompe ese pacto. Pese a que desde BLOC-Compromís adquirieron el papel de inocentes ofendidos, uno no deja de tener la sensación que en la gestión del BLOC “ha habido tomate”.
Y sin proyecto alguno que presentar a los alcoyanos, la labor del Gobierno se está distinguiendo por subsanar los desaguisados de las legislaturas anteriores de los populares, que bien es cierto que no es poco. Los nuevos juzgados, Serelles, la Estambrera, el Calderón, el Hotel de la Fuente Roja… Se decía del Presidente americano Ronald Reagan que no sabía caminar y mascar chicle a la vez y esa es la imagen que algunos tenemos de este Gobierno bipartito. Un Gobierno superado por los acontecimientos que para poner orden a las consecuencias del pasado ha renunciado a construir el futuro. Y no considero que sea por falta de voluntad, más bien son las consecuencias de una mala decisión tomada por el PSOE en su día, como fue la de gobernar a toda costa. De aquellos polvos estos lodos.
Dos años en blanco y un futuro inmediato nada esperanzador es lo que hoy tenemos sobre la mesa. Siendo cierto que se suceden las palabras de ánimo desde el bipartito y el recordatorio de que la legislatura no ha finalizado, algunos tenemos la sensación que seguirá habiendo en Alcoy poca política y mucha dulzaina.
Pasaron las elecciones del 2011 y los resultados electorales impidieron una nueva mayoría de los populares alcoyanos. Un tripartito que comenzó a fraguarse meses antes de la campaña electoral, veía como sus pronósticos se cumplían y fue entonces cuando comenzaron las negociaciones para oficializar un pacto a tres previamente cerrado.
Y fue en esas negociaciones donde algunos ya comenzábamos a tener la impresión que la política era algo secundario para PSOE, BLOC-Compromís y EU. Algo secundario puesto que en los primeros días el debate entre estas tres formaciones no giró en qué modelo de Alcoy querían, sino que el debate se centró en el reparto de la tarta. ¿Eres tú el Alcalde o lo soy yo?, ¿Cuántos tenientes de Alcalde uno o dos?, ¿Te va bien una Vicealcaldía o no es sufiente?, ¿tres concejalías para ti otras tantas para él y otras cuantas para mí?, ¿estos cargos de confianza para ti, unos cuantos para mí y otros tantos para el?... y mientras tanto temas fundamentales que habían sido protagonistas durante la campaña pasaron a un segundo plano. Como ejemplo podemos encontrar la construcción de un parque tecnológico, la recuperación de espacios urbanos como la manzana de Rodes o el antiguo colegio de las Paúlas, propuestas concretas para la transparencia en la administración, plan de activación económica, propuestas de juventud… y un largo etcétera.
Y podríamos pensar que puesto que estos partidos políticos llevaban todo tipo de propuestas en sus programas electorales, tal vez cada uno desde su Concejalía trabajaría para sacar sus compromisos electorales adelante. Pero no fue así. Se puso en marcha un gobierno tripartito donde primaba la ideología y no la política. Mucha reivindicación identitaria, mucho ejercicio de ombliguismo territorialista pero poco más. En dos años no se conocen proyectos concretos que ayuden a solucionar los problemas con los que cada día debe lidiar la sociedad alcoyana. El paro, la despoblación, la fuga de talentos, unos impuestos asfixiantes, una ciudad que se cae a pedazos… Dos años de gobierno que ha tratado de desviar el foco de atención tirando de atabal y dulzaina.
Y llegó el momento de los desencuentros. Desencuentros en los partidos del gobierno y de la oposición. En primer lugar fueron los populares, un partido que tenía la responsabilidad de fiscalizar la labor del gobierno y renunció a esta para dedicarse a apagar fuegos internos, y es que claro… ya había un partido como UPyD que se dedicaba a hacer su trabajo aunque fuera desde fuera del Consistorio. Por tanto como los malos estudiantes, decidieron tumbarse a la sombra y a esperar que llegue la época de exámenes.
En plena convulsión de los populares, las diferencias entre PSOE y EU con los nacionalistas llegaron a su clímax. Como a todos nos explicaron, unas cuentas poco claras en la gestión del concierto de Serrat y Sabina, hicieron saltar por los aires las costuras del pacto tripartito. No obstante, a uno le queda la sensación que no se han contado todos los motivos por los que se rompe ese pacto. Pese a que desde BLOC-Compromís adquirieron el papel de inocentes ofendidos, uno no deja de tener la sensación que en la gestión del BLOC “ha habido tomate”.
Y sin proyecto alguno que presentar a los alcoyanos, la labor del Gobierno se está distinguiendo por subsanar los desaguisados de las legislaturas anteriores de los populares, que bien es cierto que no es poco. Los nuevos juzgados, Serelles, la Estambrera, el Calderón, el Hotel de la Fuente Roja… Se decía del Presidente americano Ronald Reagan que no sabía caminar y mascar chicle a la vez y esa es la imagen que algunos tenemos de este Gobierno bipartito. Un Gobierno superado por los acontecimientos que para poner orden a las consecuencias del pasado ha renunciado a construir el futuro. Y no considero que sea por falta de voluntad, más bien son las consecuencias de una mala decisión tomada por el PSOE en su día, como fue la de gobernar a toda costa. De aquellos polvos estos lodos.
Dos años en blanco y un futuro inmediato nada esperanzador es lo que hoy tenemos sobre la mesa. Siendo cierto que se suceden las palabras de ánimo desde el bipartito y el recordatorio de que la legislatura no ha finalizado, algunos tenemos la sensación que seguirá habiendo en Alcoy poca política y mucha dulzaina.




















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