EDUCACIÓN. Qué caracteriza al adolescente de hoy.
La cultura de la postmodernidad se caracteriza por ser una época de cierta desilusión, donde no se cree en ideales, donde hay una ausencia de los grandes proyectos que se daban en épocas anteriores, y que llevaban implícita la idea de crecimiento y de progreso. Hoy nos encontramos con expresiones tales como "imagen", "consumismo", "zapping", "e-mail", "boom", "hard", "soft", "light", .... propias de esta época, época básicamente de impacto audiovisual.
Esta época se caracteriza igualmente por la existencia de una cultura del "bombardeo" de la imagen, donde por exceso de la misma se da lugar a una sobresaturación, no dando tiempo a la asimilación y a la elaboración, y provocando un impacto en la conducta de modo que se refuerza nuevamente la imagen en lugar de la palabra. En esta época se han generado nuevas estructuras para la recepción y adquisición de conocimiento. Prueba de ello es la nueva modalidad de "escritura electrónica" que está surgiendo gracias al "boom" de la telefonía móvil.
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Academia Da Vinci[/caption]
En esta época:
* Se acentúa el individualismo, dándose frecuentemente exhibicionismo y superficialidad.
* Se exalta "el culto al cuerpo", y de un hedonismo que puede terminar atentando contra la salud.
* El consumo define el ser: "soy lo que tengo".
* Los medios de comunicación proponen a la adolescencia como modelo social y a partir de ello se "adolece" a la sociedad misma.
Es en este contexto donde se encuentra el adolescente de hoy, pero también se encuentra el adulto. Como resultado no nos encontramos a adolescentes en un periodo de "transición" sino en un "estado", donde la adolescencia tiende a prolongarse en el tiempo.
Los padres se ven atenuados en su capacidad de contención, así el adolescente se enfrenta a grados de libertad que dan lugar a una incontinencia y abandono.
Ante todo lo dicho, pensemos en los duelos propios del adolescente, y las transformaciones que se han de dar en este período.
Los adolescentes hoy, tienen una gran cantidad de información a su disposición, pero no tienen al adulto que le sirva de contención, ya sea para identificarse o para confrontarlo; sus vínculos son breves, superficiales, exhibicionistas, que en ocasiones tienden a la actuación antes que la comunicación. No poseen modelos, por lo que buscan modelos colectivos. La confrontación generacional ocupa un segundo o tercer plano, cuando anteriormente era el primero. Si bien se observa un cuestionamiento en cuanto a lo cotidiano de la vida familiar, éste no se presenta respecto a los valores de los padres, la actitud común es la indiferencia y el aislamiento: cada uno con lo suyo.
Los adolescentes se ven obligados, en muchas ocasiones, a ser padres de sí mismos, situación que les da más libertad, pero para la que no cuentan con recursos suficientes.
Ante todo esto, me pregunto: ¿Qué ocurre con la etapa de la adolescencia como transición, y por lo tanto, y como en todo proceso de transición, con los duelos?
Si entendemos que el adolescente se enfrenta básicamente a cuatro duelos por los que tenía que pasar para convertirse en adulto, hoy nos podemos preguntar: ¿Hay duelos en la época actual? Esta época ofrece una vida "soft", emociones "light", sin drama, se evita el sufrimiento. Para que los duelos tengan lugar necesitan una crisis, angustia, y esfuerzo psíquico para superarlos.
El duelo por el cuerpo infantil: hoy el adolescente ingresa en un estado reconocido como "ideal". Deja el cuerpo de la niñez para ser poseedor del cuerpo que "hay que tener" (y el que los adultos desean mantener).
El duelo por el rol y la identidad infantil: hoy se valida seguir actuando y deseando ser como cuando se era niño, por lo que los valores de la infancia se mantienen socialmente. A través de la relación con los padres, profesores, y el medio social se deberían de potenciar valores como el esfuerzo, la empatía…
El duelo por los padres de la infancia: convertirse en adulto significa desidealizar, confrontar las imágenes infantiles con lo real, rearmar las figuras paternas, acabar de darse cuenta que los padres no lo pueden todo, como tampoco ellos mismos; pero el adolescente de hoy encuentra que sus padres tienen sus propias dudas, no mantienen valores claros y coherentes, y en algunos casos hasta comparten sus mismos conflictos.
Duelo por la bisexualidad: hasta la adolescencia no hay una diferenciación definitiva de sexos, antes es algo más bien social. La adolescencia ha sido siempre una etapa de búsqueda de la identidad sexual. La necesidad de superar la bisexualidad en la actualidad no parece requerir ningún duelo, sino que aparece como una característica atractiva de mantener, perdiéndose la identidad sexual clara.
Por otra parte no podemos dejar de incluir en esta reflexión que el adolescente de hoy está atravesado por una crisis que lo induce a un consumo exaltado, no teniendo límites en la obtención de bienes materiales, que además considera necesarios para dar sentido a la vida. Además su inserción en el mundo productivo se ve retrasada, modificando los modos y tiempos hacia la autonomía.
Ser adolescente hoy implica vivir en un mundo lleno de transformaciones e incertidumbres. Debemos entonces repensar y recrear nuestro ser adulto, recrear los modos para poder acompañarlos.
Un artículo de Manolo Pastor, de Academia Da Vinci.
Academia Da Vinci[/caption]
En esta época:
* Se acentúa el individualismo, dándose frecuentemente exhibicionismo y superficialidad.
* Se exalta "el culto al cuerpo", y de un hedonismo que puede terminar atentando contra la salud.
* El consumo define el ser: "soy lo que tengo".
* Los medios de comunicación proponen a la adolescencia como modelo social y a partir de ello se "adolece" a la sociedad misma.
Es en este contexto donde se encuentra el adolescente de hoy, pero también se encuentra el adulto. Como resultado no nos encontramos a adolescentes en un periodo de "transición" sino en un "estado", donde la adolescencia tiende a prolongarse en el tiempo.
Los padres se ven atenuados en su capacidad de contención, así el adolescente se enfrenta a grados de libertad que dan lugar a una incontinencia y abandono.
Ante todo lo dicho, pensemos en los duelos propios del adolescente, y las transformaciones que se han de dar en este período.
Los adolescentes hoy, tienen una gran cantidad de información a su disposición, pero no tienen al adulto que le sirva de contención, ya sea para identificarse o para confrontarlo; sus vínculos son breves, superficiales, exhibicionistas, que en ocasiones tienden a la actuación antes que la comunicación. No poseen modelos, por lo que buscan modelos colectivos. La confrontación generacional ocupa un segundo o tercer plano, cuando anteriormente era el primero. Si bien se observa un cuestionamiento en cuanto a lo cotidiano de la vida familiar, éste no se presenta respecto a los valores de los padres, la actitud común es la indiferencia y el aislamiento: cada uno con lo suyo.
Los adolescentes se ven obligados, en muchas ocasiones, a ser padres de sí mismos, situación que les da más libertad, pero para la que no cuentan con recursos suficientes.
Ante todo esto, me pregunto: ¿Qué ocurre con la etapa de la adolescencia como transición, y por lo tanto, y como en todo proceso de transición, con los duelos?
Si entendemos que el adolescente se enfrenta básicamente a cuatro duelos por los que tenía que pasar para convertirse en adulto, hoy nos podemos preguntar: ¿Hay duelos en la época actual? Esta época ofrece una vida "soft", emociones "light", sin drama, se evita el sufrimiento. Para que los duelos tengan lugar necesitan una crisis, angustia, y esfuerzo psíquico para superarlos.
El duelo por el cuerpo infantil: hoy el adolescente ingresa en un estado reconocido como "ideal". Deja el cuerpo de la niñez para ser poseedor del cuerpo que "hay que tener" (y el que los adultos desean mantener).
El duelo por el rol y la identidad infantil: hoy se valida seguir actuando y deseando ser como cuando se era niño, por lo que los valores de la infancia se mantienen socialmente. A través de la relación con los padres, profesores, y el medio social se deberían de potenciar valores como el esfuerzo, la empatía…
El duelo por los padres de la infancia: convertirse en adulto significa desidealizar, confrontar las imágenes infantiles con lo real, rearmar las figuras paternas, acabar de darse cuenta que los padres no lo pueden todo, como tampoco ellos mismos; pero el adolescente de hoy encuentra que sus padres tienen sus propias dudas, no mantienen valores claros y coherentes, y en algunos casos hasta comparten sus mismos conflictos.
Duelo por la bisexualidad: hasta la adolescencia no hay una diferenciación definitiva de sexos, antes es algo más bien social. La adolescencia ha sido siempre una etapa de búsqueda de la identidad sexual. La necesidad de superar la bisexualidad en la actualidad no parece requerir ningún duelo, sino que aparece como una característica atractiva de mantener, perdiéndose la identidad sexual clara.
Por otra parte no podemos dejar de incluir en esta reflexión que el adolescente de hoy está atravesado por una crisis que lo induce a un consumo exaltado, no teniendo límites en la obtención de bienes materiales, que además considera necesarios para dar sentido a la vida. Además su inserción en el mundo productivo se ve retrasada, modificando los modos y tiempos hacia la autonomía.
Ser adolescente hoy implica vivir en un mundo lleno de transformaciones e incertidumbres. Debemos entonces repensar y recrear nuestro ser adulto, recrear los modos para poder acompañarlos.
Un artículo de Manolo Pastor, de Academia Da Vinci.



















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