GASTRONOMÍA. Es un alimento esencial.
Desde tiempos pasados, las cebollas se han utilizado para cuidar nuestra salud y alimentarnos de manera sana. Se usaba para tratar resfriados, tos, asma e incluso para repeler insectos.
Pertenece a la misma familia del ajo o los puerros, aunque cabe destacar que hay diferentes tipos de cebolla. Unas tienen un sabor diferenciado, desde un toque ligero dulce hasta un sabor muy fuerte.
Los profesionales de PastaManía recomiendan “el consumo de las cebollas que huelen más fuerte, ya que son las más beneficiosas para nuestra salud”.
La cebolla amarilla es la que reúne en mayor cantidad estas características, seguida de la cebolla roja y en última instancia la blanca. Todas son una fuente de vitaminas, fibra, ácido fólico, potasio y fósforo.
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Cebollas[/caption]
Introducir de manera adecuada la cebolla en nuestra propia dieta ayudará a disminuir el nivel de colesterol y la presión arterial alta de nuestro organismo. Y esto repercute en que se puede prevenir la arteriosclerosis o las cardiopatías.
Es un alimento válido para las personas diabéticas, ya que su consumo disminuye los niveles de azúcar en la sangre. Comer la cebolla cruda es una buena opción para reducir los lípidos que circulan por nuestros vasos sanguíneos.
Desde PastaManía aconsejan “cortar la cebolla por la mitad, meterlas media hora en el congelador, mojar el cuchillo para cortarlas en agua caliente y frotar un paño fino bañado con vinagre de vino por la hoja del cuchillo”.
El resultado: cortar las ricas y sanas cebollas sin que te caiga ni una lágrima y así poder preparar cualquiera de los múltiples platos en los que este ingrediente puede aparecer.
Cebollas[/caption]
Introducir de manera adecuada la cebolla en nuestra propia dieta ayudará a disminuir el nivel de colesterol y la presión arterial alta de nuestro organismo. Y esto repercute en que se puede prevenir la arteriosclerosis o las cardiopatías.
Es un alimento válido para las personas diabéticas, ya que su consumo disminuye los niveles de azúcar en la sangre. Comer la cebolla cruda es una buena opción para reducir los lípidos que circulan por nuestros vasos sanguíneos.
Desde PastaManía aconsejan “cortar la cebolla por la mitad, meterlas media hora en el congelador, mojar el cuchillo para cortarlas en agua caliente y frotar un paño fino bañado con vinagre de vino por la hoja del cuchillo”.
El resultado: cortar las ricas y sanas cebollas sin que te caiga ni una lágrima y así poder preparar cualquiera de los múltiples platos en los que este ingrediente puede aparecer.





















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