El tráfico, el público y el baile de la Rosaleda.
El medio maratón no sólo ha implicado a los mil y pico corredores que han tomado la salida a las diez y media de la mañana de este festivo a final de la primera semana de diciembre. Sus resultados, las clasificaciones y los tiempos quedan en el ámbito deportivo.
Una prueba como esta modifica la cotidianeidad a toda una población desde primera hora de la mañana. La señalización del circuito, los cortes en el tráfico, la dificultad de desplazamiento y los cambios en la rutina de un festivo de tiendas abiertas acaban afectando a todos.
Hemos realizado un recorrido por la prueba para ver cómo ha ido desde fuera.

EL TRÁFICO
El hecho de que el medio maratón haya comenzado a las 10.30 h, temprano para la mayoría en un día de fiesta, ha posibilitado que el tráfico no se complique hasta pasadas las 12.
La Zona Nord, que ha quedado cerrada a excepción de la única salida por Cotes Baixes, quizás haya sido el barrio más castigado. Los vecinos del barrio han tenido que ir siguiendo indicaciones, no siempre claras, para saber bien cómo acceder al resto de la ciudad. La apertura del puente sobre el anfiteatro del parque para facilitar el paso al Hospital ha extrañado a muchos conductores, que no sabían bien si estaba permitido pasar o no.

En el Ensanche ha sido, prácticamente, un camino sólo para ir. Al cierre de Perú se ha sumado el de La Alameda y Alzamora. Los mayores problemas se han visto en el cruce de La Alameda con Poeta Joan Valls en La Rosaleda y en el de Maestro Espí con Alzamora.

Un recorrido basado en dos vueltas al mismo circuito ha propiciado que el tráfico se haya complicado en Santa Rosa, en los tramos más próximos a Oliver. Una prueba de este estilo lleva a sus participantes relativamente agrupados solamente en los primeros kilómetros. Al llegar a Oliver, ya desde la primera vuelta, los corredores no han pasado de manera compacta, por lo que ha sido muy difícil que la policía pudiese dar paso a los vehículos.

LO MEJOR, EL ZUMBA
Sin duda alguna, lo que más público ha concentrado ha sido la exhibición de Zumba con animación a los corredores que se ha organizado en La Rosaleda.

Los distintos grupos de danza de Alcoy han bailado juntos en las dos aceras de La Alameda, lo que ha provocado que la Plaza de la Constitución celebre de manera especial el maratón. Centenares de personas se han ido congregando a lo largo de la mañana en este punto y se han unido a la danza, dirigida por profesoras de todos los grupos.
POCO PÚBLICO EN LAS ACERAS DEL RECORRIDO
Esta edición del medio maratón alcoyano no ha tenido una excesiva acogida popular. Pocas personas en las aceras de las calles principales del recorrido y muchas preguntas sobre las características de la competición, la frecuencia de paso e incluso sobre qué carrera era.

La zona de La Rosaleda, el pont de la Petxina y la meta han sido las zonas con mayor afluencia de público, junto a alguna parte de La Hispanidad o de La Alameda.

El recorrido urbano ha perdido atractivo para el público no entendido en esta modalidad desde el momento en el que han coincidido corredores del medio y el cuarto de maratón, y también de la primera y segunda vuelta de la prueba grande. Lo que queda claro para un experto, dificulta la comprensión de quienes hubieran podido acompañar a los corredores.
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El medio maratón no sólo ha implicado a los mil y pico corredores que han tomado la salida a las diez y media de la mañana de este festivo a final de la primera semana de diciembre. Sus resultados, las clasificaciones y los tiempos quedan en el ámbito deportivo.
Una prueba como esta modifica la cotidianeidad a toda una población desde primera hora de la mañana. La señalización del circuito, los cortes en el tráfico, la dificultad de desplazamiento y los cambios en la rutina de un festivo de tiendas abiertas acaban afectando a todos.
Hemos realizado un recorrido por la prueba para ver cómo ha ido desde fuera.

EL TRÁFICO
El hecho de que el medio maratón haya comenzado a las 10.30 h, temprano para la mayoría en un día de fiesta, ha posibilitado que el tráfico no se complique hasta pasadas las 12.
La Zona Nord, que ha quedado cerrada a excepción de la única salida por Cotes Baixes, quizás haya sido el barrio más castigado. Los vecinos del barrio han tenido que ir siguiendo indicaciones, no siempre claras, para saber bien cómo acceder al resto de la ciudad. La apertura del puente sobre el anfiteatro del parque para facilitar el paso al Hospital ha extrañado a muchos conductores, que no sabían bien si estaba permitido pasar o no.

En el Ensanche ha sido, prácticamente, un camino sólo para ir. Al cierre de Perú se ha sumado el de La Alameda y Alzamora. Los mayores problemas se han visto en el cruce de La Alameda con Poeta Joan Valls en La Rosaleda y en el de Maestro Espí con Alzamora.

Un recorrido basado en dos vueltas al mismo circuito ha propiciado que el tráfico se haya complicado en Santa Rosa, en los tramos más próximos a Oliver. Una prueba de este estilo lleva a sus participantes relativamente agrupados solamente en los primeros kilómetros. Al llegar a Oliver, ya desde la primera vuelta, los corredores no han pasado de manera compacta, por lo que ha sido muy difícil que la policía pudiese dar paso a los vehículos.

LO MEJOR, EL ZUMBA
Sin duda alguna, lo que más público ha concentrado ha sido la exhibición de Zumba con animación a los corredores que se ha organizado en La Rosaleda.

Los distintos grupos de danza de Alcoy han bailado juntos en las dos aceras de La Alameda, lo que ha provocado que la Plaza de la Constitución celebre de manera especial el maratón. Centenares de personas se han ido congregando a lo largo de la mañana en este punto y se han unido a la danza, dirigida por profesoras de todos los grupos.
POCO PÚBLICO EN LAS ACERAS DEL RECORRIDO
Esta edición del medio maratón alcoyano no ha tenido una excesiva acogida popular. Pocas personas en las aceras de las calles principales del recorrido y muchas preguntas sobre las características de la competición, la frecuencia de paso e incluso sobre qué carrera era.

La zona de La Rosaleda, el pont de la Petxina y la meta han sido las zonas con mayor afluencia de público, junto a alguna parte de La Hispanidad o de La Alameda.

El recorrido urbano ha perdido atractivo para el público no entendido en esta modalidad desde el momento en el que han coincidido corredores del medio y el cuarto de maratón, y también de la primera y segunda vuelta de la prueba grande. Lo que queda claro para un experto, dificulta la comprensión de quienes hubieran podido acompañar a los corredores.
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