Cuando la gente busca un nuevo calzado para el día a día, lo primero en lo que se suele fijar es en el color, el modelo o la marca. Los detalles están para tenerlos en cuenta, pero no es el principal elemento que se debe buscar en un calzado.
El material del que se compone el zapato o zapatilla es primordial, porque dependiendo del tipo de material, la persona irá más cómoda y no sufrirá ningún tipo de lesión.
Pilar Martínez de Calzados Álvarez asegura que "la piel es uno de los materiales más flexibles que existen por naturaleza y es la mejor opción para calzar unos pies que día a día tienen que caminar mucho".
La piel permite dar horma al zapato. Que el calzado se ensanche permite que el pie respire y se adapte de la manera más cómoda posible.
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Cuando el zapato es de piel en su totalidad, es decir, tanto por dentro como por fuera, se absorbe la sudoración mejor. El forro sintético acumula el sudor y el plástico no lo absorbe.
En Calzados Álvarez, Pilar Martínez explica que "usar zapatos de piel no es sinónimo de estar anticuado, porque de hecho muchos fabricantes fabrican sofisticados zapatos a la última moda".
Hay mucha variedad para elegir zapatos, pero mirar el material de su composición debería ser vital para la elección final.


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