Salir a comer fuera de casa para una persona celíaca ya no es un problema. La cocina ha evolucionado a pasos agigantados para poder ofrecer los alimentos más comunes en su versión sin gluten.
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La ley de alérgenos en restauración obliga a informar al consumidor sobre los ingredientes que pueden ser alérgicos o intolerantes. Por eso, en Pastamanía se puede identificar de manera fácil estos tipos de alergias mediante los símbolos que acompañan a la carta.
La pasta sin gluten ya no es una quimera. Ver a un celíaco comerse una pizza es una cosa normal, pero es recomendable avisar al camarero sobre la intolerancia que se tenga para que los cocineros lo tengan en cuenta.
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Todo lo inimaginable hace unos años se puede adaptar a su versión sin gluten. En el mercado existen ya diferentes marcas de cerveza que fabrican sus productos sin gluten. El pan tampoco es obstáculo para la alimentación diaria de un celíaco.
El postre también era un elemento difícil de encontrar para los celíacos, que tenían que conformarse con alternativos poco sabrosas. Ahora, hasta la bollería se puede elaborar sin gluten.
En Pastamanía son conscientes de los posibles problemas alérgicos de cada persona y por ese motivo reinventan sus platos y tienen en cuenta la salud de los clientes. Todo ello, sin renunciar al sabor y propiedades de los alimentos de la dieta mediterránea.























