La Fiesta añorada
Poema de Justo Llácer, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, Medalla de Honor del Colegio de Ingenieros de Caminos
Las campanas de la plaza
van repicando con fuerza
anunciado ¡qué alegría!
que va a empezar nuestra fiesta.
La diana mañanera
arranca con los compases,
entre vítores y aplausos,
de las bandas musicales.
Y al terminar la diana
por San Nicolás desfilan
las comparsas de cristianos
con sus trajes que deslumbran.
Con la espada reluciente
y la escuadra bien formada
el cabo, muy arrogante,
va dirigiendo la escuadra.
Y cuando empieza la tarde
son las escuadras de moros
las que desfilan con garbo
admirando a sus paisanos.
Y al sonar las campanadas,
cumpliendo la tradición,
el capitán en la plaza
con una enorme ovación.
Y las moras, deslumbrantes,
con atuendos orientales
participan, muy radiantes,
con su belleza y sus bailes.
El alcoyano, contento
colabora en esta fiesta
y se siente como un moro
con los ritmos de la orquesta.
Y el desfile continua
entre vítores y aplausos
y los cabos saludando
con su alfanje por lo alto.
Terminadas las entradas
llega el paseo final,
con el que se acaba el día
de esta fiesta excepcional.
Y el día del santo habrá
la procesión general
que paseará a San Jorge
con el máximo ritual.
Y al final llega el alardo
con las dos embajadas
y el combate de arcabuces
entre bandos luchadores.
Y cuando llega la noche
en la almena del castillo
el Sant Jordiet va lanzando
muchas flechas a porrillo.
Y estas fiestas, que no fueron,
han dejado al alcoyano
con ganas de disfrutarlas
¡Hay que esperar a otro año!




















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