El Teatro Principal, víctima del juego político. Cuando la política se convierte en excusa y la ruina en costumbre
Artículo de opinión de Carlos García, concejal de Vox Alcoy
El Teatro Principal de Alcoy no se cae solo por el paso del tiempo. Se cae, sobre todo, por el peso de la irresponsabilidad política acumulada durante años. Cada grieta del edificio es también una grieta en el discurso de unos y otros, que han convertido la cultura en un arma arrojadiza mientras el patrimonio de la ciudad se deteriora sin remedio.
La reciente moción presentada por Compromís en el pleno municipal, reclamando a la Conselleria de Cultura la financiación para la rehabilitación del Teatro Principal, no sorprende a nadie. Tampoco sorprende que el Partido Popular sea el principal objetivo del ataque, acusado de no haber destinado todavía los fondos necesarios desde la Generalitat Valenciana. Sin embargo, lo que sí debería sorprender —y preocupar— a la ciudadanía es que, una vez más, el debate se quede en el cruce de reproches y no en las soluciones.
El Partido Popular tiene una responsabilidad clara: gobierna la Conselleria de Cultura y, por tanto, tiene la capacidad —y la obligación— de priorizar la rehabilitación de un teatro histórico que lleva años esperando una inversión que nunca llega. Mirar hacia otro lado, dilatar decisiones o escudarse en trámites administrativos no es una opción cuando se trata de patrimonio cultural y de un edificio que forma parte de la identidad de Alcoy.
Pero sería injusto cargar toda la culpa sobre el Partido Popular. El PSOE y Compromís, que forman equipo de gobierno en el Ayuntamiento de Alcoy mediante el Pacto del Panterre, tampoco pueden presentarse como meros espectadores.
El PSOE lleva años gobernando prometiendo soluciones, proyectos y fechas que no se han cumplido.
Compromís lleva, desde la oposición en la legislatura anterior, demandando la rehabilitación del teatro, y ni siquiera gobernando en la Generalitat mediante el “Pacte del Botanic” durante ocho años, han sido capaces de darle solución al problema. Es ahora, cuando hay un gobierno en la Comunidad Valenciana de otro color, cuando les corre la prisa.
La ciudadanía ya no distingue entre competencias autonómicas o municipales: distingue entre hechos y excusas, y de hechos hay muy pocos.
Presentar mociones para señalar al adversario político puede servir para marcar perfil ideológico, pero no sustituye a una estrategia firme, sostenida y eficaz para sacar adelante un proyecto de ciudad. La sensación es que todos reclaman, todos acusan y nadie resuelve.
Mientras tanto, el Teatro Principal sigue ahí, cerrado, degradándose, convertido en símbolo del fracaso colectivo de la política local y autonómica. Un edificio que debería ser motor cultural y orgullo ciudadano es hoy un recordatorio incómodo de promesas incumplidas.
Alcoy no necesita más mociones pensadas para desgastar al rival, ni más declaraciones cruzadas para consumo interno de partido. Desde VOX Alcoy, exigimos compromisos firmes, acuerdos reales entre administraciones y voluntad política para poner el dinero donde llevan años poniendo las palabras. Porque el Teatro Principal no entiende de siglas políticas, pero sí sufre sus consecuencias.

























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