Pagina 66, Noticias de Alcoy y de El Comtat

ALCOY Y EL FLAUTISTA DE HAMELIN

Carlos García

[Img #72578]Alcoy es una ciudad con encanto, de eso no hay duda. Tenemos puentes majestuosos, un modernismo envidiable, unas fiestas de Moros y Cristianos conocidas en todo el mundo y, desde las últimas semanas, una nueva e inesperada atracción turística: un safari urbano de roedores a pie de calle.

Pasear últimamente por ciertos barrios de la ciudad se ha convertido en una actividad de riesgo o, al menos, en un ejercicio de agilidad física. Vas tranquilamente caminando, disfrutando del paisaje urbano, y de repente, ¡zas! Una rata del tamaño de un conejo cruza el asfalto sin prisa pero sin pausa, saludando a los vecinos con la suficiencia de quien se sabe dueño y señor del barrio. No se asustan. Al contrario, te miran con esa suficiencia de quien se sabe el verdadero dueño de la calle.

Sabemos que existe un servicio de control de plagas. Faltaría más. Se supone que hay una empresa con técnicos, trampas y productos específicos trabajando duro para eliminar el problema. Pero claro, a la vista de los resultados, uno empieza a sospechar que el veneno actual les debe de sentar como una ración de pericana, porque las amigas están cada día más hermosas, más rápidas y más descaradas. El control de plagas está funcionando tan bien que las ratas ya han decidido emanciparse de las alcantarillas y salir a tomar el aire fresco de la tarde alcoyana.

A este paso, va a hacer falta desempolvar los libros de literatura clásica. El clásico cuento de los Hermanos Grimm, el "Flautista de Hamelín", empieza a parecer menos una fantasía medieval y más un manual de gestión municipal perfectamente aplicable a nuestro día a día. De seguir así la progresión de avistamientos, la próxima licitación del consistorio no debería ser para empresas de fumigación tradicionales, sino para un músico con talento, una buena flauta de madera y mucha paciencia.

Esperemos, eso sí, que si al final tenemos que contratar a un flautista para que se lleve a nuestras nuevas vecinas danzando hacia el río Serpis, la administración sea puntual con los pagos. Ya sabemos cómo termina la historia. Si no se le paga al músico lo acordado, aunque sea mediante una modificación de crédito (tan habitual en este Ayuntamiento), lo último que necesita Alcoy es quedarse también sin niños, que la natalidad ya está bastante baja.

Mientras llega la melodía salvadora, les recomiendo que afinen los reflejos al salir de casa. No alcen sólo la mirada contemplando la belleza de nuestros parajes; miren más al suelo, no sea que tropiecen con la junta directiva del club gastronómico del queso de Cabrales.

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