Ceuta no está sola. Gracias, Alcoy.
Artículo de opinión de Carlos Pastor, portavoz del PP en Alcoy
El pasado día 2 vivimos un momento que considero histórico para nuestro país y también para nuestra ciudad. España dijo basta y Alcoy no podía permanecer ajena. Lo ocurrido en Ceuta es, a mi juicio, suficientemente grave como para no pasar desapercibido ni ser tratado como un episodio menor. Cuando están en juego la defensa de nuestras fronteras y nuestra soberanía, todos debemos ser capaces de alzar la voz con firmeza, de forma democrática y pacífica.
Por eso quiero comenzar dando las gracias a los cientos de alcoyanos que llenaron la Plaza de España. Personas de diferentes edades, sensibilidades e ideologías acudieron para expresar pacíficamente su preocupación y mostrar su apoyo a Ceuta. Esa es la imagen con la que me quedo.
Del mismo modo, quiero expresar mi rechazo a quienes aprovechan este tipo de concentraciones para insultar. Por muy crítica que sea mi valoración de la gestión de Pedro Sánchez, no considero aceptable convertir la discrepancia política en el insulto personal. Y lo digo perteneciendo al Partido Popular, una formación más que acostumbrada a recibir insultos, incluso en esa misma plaza, muchas veces sin que después hayamos escuchado la más mínima condena. La política debe ser firme, sí, pero también respetuosa.
¿Y qué sabemos del PSOE de Alcoy? Nada.
Reconozco que albergaba la esperanza de que sus representantes acabaran actuando como otros alcaldes y dirigentes socialistas que decidieron sumarse a las concentraciones. No fue así. En mi opinión, el PSOE alcoyano ha preferido alinearse con el sanchismo y con la dirección que representa Diana Morant antes que escuchar a tantos vecinos que querían expresar públicamente su indignación.
Me preocupa especialmente la falta de liderazgo que observo en Lorena Zamorano. Pero lo que no esperaba es que, ante una cuestión de esta importancia, el socialismo alcoyano diera la espalda a tantos ciudadanos que salieron pacíficamente a la calle.
Se puede discrepar sobre las soluciones, sobre las responsabilidades e incluso sobre la política exterior que debe desarrollar España. Eso forma parte del debate democrático. Lo que considero mucho más difícil de justificar es el silencio ante una situación que afecta directamente a la seguridad y a la soberanía de nuestro país.
Ahora no es momento de siglas, y mucho menos de odio. Es momento de unidad. Frente a cualquier actuación de Marruecos que pueda poner en cuestión nuestra soberanía o nuestras fronteras, España debe responder unida, con determinación y siempre desde el respeto a la legalidad.
Desde estas líneas quiero reiterar todo mi apoyo y mi solidaridad con los ceutíes que están viviendo momentos de enorme preocupación. Ceuta es España y sus ciudadanos deben saber que no están solos.
Y desde Alcoy lo dijimos alto y claro: pacíficamente, democráticamente y sin complejos.




















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