El secuestro ideológico del 9 de Octubre en Alcoy: la urgencia de recuperar nuestros símbolos oficiales
Artículo de opinión de Carlos García, concejal de Vox Alcoy
Dentro de poco, se celebra el día grande de nuestra Comunidad Valenciana lo cual debería ser un día de orgullo por nuestras raíces, nuestra historia y nuestra cultura.
La celebración del 9 de Octubre se ha convertido en un arma de división ideológica y en una parodia que diluye nuestras señas de identidad. Pone el dedo en una llaga que arrastra el municipio desde hace años: la progresiva desnaturalización y politización de la festividad más importante de la Comunitat Valenciana.
Lo que debería ser una jornada de unión, orgullo compartido y solemne conmemoración histórica en torno al nacimiento del pueblo valenciano, se ha transformado bajo la gestión del gobierno del PSOE y las directrices de Compromís, en un mitin con fuerte carga sectaria. Es inadmisible que la concejal de cultura, Elisa Guillen, utilice de esta forma un espacio público pagado con el dinero de todos los alcoyanos y prescinda sistemáticamente de dos elementos indispensables consagrados en nuestro Estatuto de Autonomía: la presencia de la Real Senyera presidiendo el escenario y la interpretación del Himno de la Comunitat Valenciana.
La señora Guillem, intenta excluir los símbolos oficiales que cohesionan y representan a más de cinco millones de valencianos. No es un descuido, sino una deliberada agenda política para imponer una visión sesgada a costa de la neutralidad de las instituciones públicas. El colmo del despropósito se alcanza cuando el acto central de la festividad, deriva en espectáculos histriónicos que incluyen 'maestros de ceremonia en paños menores' y discursos cargados de revanchismo que solo buscan la provocación de unos pocos en lugar del respeto mayoritario de la ciudadanía de Alcoy.
Si tanto anhelan convertir nuestra ciudad en una república catalanista, dejen de intentar colonizar la identidad de Alcoy y vayan a aplicar sus experimentos políticos a sus supuestos 'países catalanes'.
El 9 de Octubre que estos últimos años se celebra en Alcoy, no es más que el reflejo de un gobierno local desnortado, donde la cobardía del PSOE ha entregado las llaves de la centralidad institucional al radicalismo de Compromís. Los socialistas han decidido ponerse de rodillas ante las imposiciones de sus socios de gobierno, permitiendo la deliberada desnaturalización de la fiesta grande de la Comunitat Valenciana.
La concejal de Cultura, la señora Elisa Guillem, se encuentra al frente de este despropósito. Una concejal a la que el cargo le viene enormemente grande y que camufla su manifiesta incompetencia mediante la imposición de un rancio sesgo ideológico. Su incapacidad para liderar una concejalía que represente a todos los alcoyanos se traduce, año tras año, en un sectarismo que utiliza el Teatro Calderón como su escaparate particular. En lugar de una jornada de unión, orgullo y solemne conmemoración histórica, la señora Guillem prefiere convertir el acto central en una caricatura histriónica y mitinera, trufada de discursos revanchistas y espectáculos de dudoso gusto que rozan el ridículo.
La postura del grupo Municipal VOX Alcoy, es de una lógica democrática aplastante: se exige la recuperación inmediata de la solemnidad que merece el acto, el cese del uso partidista de la cultura local y la restitución con honores de la Senyera y el himno autonómico. Las instituciones locales pertenecen a todos los alcoyanos, no al dictado ideológico del gobierno de turno. El próximo 9 de Octubre es una oportunidad idónea para corregir el rumbo, abandonar los complejos y celebrar nuestra historia común desde la dignidad y el respeto que Alcoy merece.





















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