La Canal, no es el Canal
Article d'opinió de Salva Pérez
Alcoy lleva tres décadas discutiendo como quien discute un espejismo sobre el polígono de La Canal. Se habla del terreno, del polígono, del impacto medioambiental, de los informes, pero rara vez de las alternativas. El problema de La Canal no es únicamente urbanístico o industrial. Es, sobre todo, la expresión física de una ciudad que lleva años hablando de futuro sin atreverse a definirlo. Un escenario donde Alcoy ha ensayado durante décadas esa incapacidad para decidir. La Canal lleva demasiado tiempo siendo ese futuro que está a punto de aterrizar, pero siempre viene con retraso.
Mientras seguimos atrapados en el eterno debate, el tejido industrial continúa con la misma urgencia: falta de espacio, falta de crecimiento, falta de estrategia que deje de confundir deliberación con parálisis. Seguir debatiendo el modelo es otra forma de paralizarlo.
Treinta años de controversias, de informes, contrainformes, alegaciones, recursos, silencios administrativos y promesas que caducan antes de ser pronunciadas, han demostrado algo que ya se debería haber asumido: La Canal no es el canal para resolver el problema del suelo industrial de nuestra ciudad.
Y, sin embargo, seguimos orbitando alrededor de ese terreno como si fuera la única respuesta posible. Pero decir que Alcoy necesita suelo industrial es perfectamente razonable. También lo es recordar que existen áreas industriales que requieren inversión, modernización y mejores conexiones. Lo que no puede significar proteger el patrimonio natural es convertir la ciudad en un museo industrial, donde conservemos con nostalgia las fábricas que tuvimos mientras aguardamos un futuro que nunca termina de llegar. Alcoy necesita elegir. Y elegir implica renunciar.
Si queremos preservar determinados espacios, tendremos que aceptar que algunas oportunidades industriales no podrán desarrollarse. Si queremos atraer empresas, tendremos que ofrecerles condiciones competitivas. Lo que no podemos seguir haciendo es intentar sostener todas las posiciones a la vez, como si decidir no fuera imprescindible para avanzar.
Y aquí aparece una de las grandes preguntas que deberíamos hacernos como ciudad: ¿estamos discutiendo sobre La Canal o estamos discutiendo sobre nuestra incapacidad para decidir qué modelo de ciudad queremos?
Quizá este nuevo informe sea la oportunidad para pasar página. Para dejar de discutir sobre un terreno y empezar a dialogar sobre un modelo de ciudad. La industria de Alcoy no necesita quimeras; necesita suelo. Y, ese suelo, al parecer, no está en La Canal.
Porque el verdadero problema no está en elegir entre una fábrica o un árbol. El verdadero problema está en decidir que deseamos dejar como legado cuando esas dos palabras — industria y patrimonio natural— dejen de ser un eslogan y se conviertan en una decisión.
Después de treinta años La Canal ha confirmado lo evidente: no soy el canal para resolver el problema del suelo industrial de la ciudad.





















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de Página66.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.62