Un asombroso guión que te dejará sin aliento
[caption id="attachment_14137" align="alignleft" width="231" caption="Ilustración de Antonio Pastor"]
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Después del megabombazo que fue El Caballero Oscuro, Christopher Nolan se enfrentaba a una reválida en toda regla. Su siguiente película marcaría su futuro, quedaría encumbrado definitivamente como un gran autor, o por el contrario se consideraría su éxito como flor de un día. Por esa razón se tomó su tiempo antes de volver a la carga. Y lo ha hecho con una película compleja, psicológica, que contra todo pronóstico está triunfando en todas partes.
En realidad, esta película tiene muchos puntos en común con la obra sobre el hombre murciélago. Se trata de un guión con varias capas (aquí nunca mejor dicho), enrevesado, con personajes complejos y ambiguos, y con un protagonista marcado por su pasado, que teme el efecto que puede causar en los demás. Las semejanzas no acaban aquí. Algunos de los actores son habituales de la filmografía de Nolan (Ken Watanabe, Cillian Murphy, Michael Caine).
Nos encontramos ante una historia que no sólo parte de una premisa original, sino que está desarrollada de una forma tan espléndida que, pese a tratarse de ciencia ficción, todo nos resulta enormemente natural. Dom Cobb encabeza un grupo de espionaje dedicado a robar las ideas de sus víctimas directamente de sus mentes, introduciéndose en sus sueños. Pero un giro inesperado les colocará frente a un desafío que no imaginaban. No sé si ha quedado claro: el guión me parece el punto más fuerte de la película. Atentos a los Oscar.
Aunque podríamos hablar de película coral, la realidad es que el personaje interpretado por Leonardo diCaprio constituye el corazón de la película. El ex-ídolo de quinceañeras vuelve a demostrar que ha sabido guiar su carrera después de Titanic, y que se ha convertido en uno de los grandes. El reparto que le rodea está a la altura, destacando la espléndida Ellen Page, un Joseph Gordon-Levitt que está dando los pasos necesarios para convertirse en estrella, y la polifacética Marion Cotillard, con un complicadísimo papel.
Es, junto a Toy Story 3, la película del verano, y sin duda una de las más importantes del año. La duda que me queda a partir de ahora es si la Academia se atreverá a premiar una obra así o se acobardará como hizo con El Caballero Oscuro. El tiempo dirá.
Antonio Moreno Crespo
http://laguaridadebelerofonte.blogspot.com
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Después del megabombazo que fue El Caballero Oscuro, Christopher Nolan se enfrentaba a una reválida en toda regla. Su siguiente película marcaría su futuro, quedaría encumbrado definitivamente como un gran autor, o por el contrario se consideraría su éxito como flor de un día. Por esa razón se tomó su tiempo antes de volver a la carga. Y lo ha hecho con una película compleja, psicológica, que contra todo pronóstico está triunfando en todas partes.
En realidad, esta película tiene muchos puntos en común con la obra sobre el hombre murciélago. Se trata de un guión con varias capas (aquí nunca mejor dicho), enrevesado, con personajes complejos y ambiguos, y con un protagonista marcado por su pasado, que teme el efecto que puede causar en los demás. Las semejanzas no acaban aquí. Algunos de los actores son habituales de la filmografía de Nolan (Ken Watanabe, Cillian Murphy, Michael Caine).
Nos encontramos ante una historia que no sólo parte de una premisa original, sino que está desarrollada de una forma tan espléndida que, pese a tratarse de ciencia ficción, todo nos resulta enormemente natural. Dom Cobb encabeza un grupo de espionaje dedicado a robar las ideas de sus víctimas directamente de sus mentes, introduciéndose en sus sueños. Pero un giro inesperado les colocará frente a un desafío que no imaginaban. No sé si ha quedado claro: el guión me parece el punto más fuerte de la película. Atentos a los Oscar.
Aunque podríamos hablar de película coral, la realidad es que el personaje interpretado por Leonardo diCaprio constituye el corazón de la película. El ex-ídolo de quinceañeras vuelve a demostrar que ha sabido guiar su carrera después de Titanic, y que se ha convertido en uno de los grandes. El reparto que le rodea está a la altura, destacando la espléndida Ellen Page, un Joseph Gordon-Levitt que está dando los pasos necesarios para convertirse en estrella, y la polifacética Marion Cotillard, con un complicadísimo papel.
Es, junto a Toy Story 3, la película del verano, y sin duda una de las más importantes del año. La duda que me queda a partir de ahora es si la Academia se atreverá a premiar una obra así o se acobardará como hizo con El Caballero Oscuro. El tiempo dirá.
Antonio Moreno Crespo
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