Artículo de Gabriel Martínez Llácer, de UPyD "La Montaña".
Desde que en agosto se citaron José Luis Rodríguez Zapatero y Tomás Gómez hemos escuchado hablar, incluso demasiado a mi entender, del proceso de elección de candidatos a través de unas primarias.
Desde fuera, para el ciudadano de a pie, queda claro que surgen en Madrid porque el señor Gómez no acepta que le impongan una candidata.
Y surgen en Alcoy porque se sabe desde hace tiempo que existe una guerra interna dentro del PSOE local.
Pese a ello, se ha demostrado que la lógica y el sentido común han dado por ganadores a aquellos candidatos que los militantes consideraban más acertados para sus propósitos. Desde aquí mi enhorabuena a Antonio Francés.
Pero para hablar de primarias, de una aportación histórica sin precedentes y de un verdadero ejemplo de democracia interna, hay que nombrar a UPyD, ya que cualquier afiliado (con experiencia o sin ella, en igualdad de condiciones y sin necesidad de avales) puede presentarse como candidato de UPyD a la presidencia de cualquier comunidad o a la alcaldía de cualquier ayuntamiento.
Gracias a un partido, que quiere cambiar y regenerar la democracia en nuestro país, se da la oportunidad a la ciudadanía a que contribuya en este proceso, abriendo las puertas de la "cosa pública" a todos para que la política deje de ser un club privado y privilegiado para unos pocos.
Y escribo todo esto porque no lo vamos a escuchar en ninguna tertulia de televisión o radio, ni tampoco verlo escrito en ningún periódico.
Desde que en agosto se citaron José Luis Rodríguez Zapatero y Tomás Gómez hemos escuchado hablar, incluso demasiado a mi entender, del proceso de elección de candidatos a través de unas primarias.
Desde fuera, para el ciudadano de a pie, queda claro que surgen en Madrid porque el señor Gómez no acepta que le impongan una candidata.
Y surgen en Alcoy porque se sabe desde hace tiempo que existe una guerra interna dentro del PSOE local.
Pese a ello, se ha demostrado que la lógica y el sentido común han dado por ganadores a aquellos candidatos que los militantes consideraban más acertados para sus propósitos. Desde aquí mi enhorabuena a Antonio Francés.
Pero para hablar de primarias, de una aportación histórica sin precedentes y de un verdadero ejemplo de democracia interna, hay que nombrar a UPyD, ya que cualquier afiliado (con experiencia o sin ella, en igualdad de condiciones y sin necesidad de avales) puede presentarse como candidato de UPyD a la presidencia de cualquier comunidad o a la alcaldía de cualquier ayuntamiento.
Gracias a un partido, que quiere cambiar y regenerar la democracia en nuestro país, se da la oportunidad a la ciudadanía a que contribuya en este proceso, abriendo las puertas de la "cosa pública" a todos para que la política deje de ser un club privado y privilegiado para unos pocos.
Y escribo todo esto porque no lo vamos a escuchar en ninguna tertulia de televisión o radio, ni tampoco verlo escrito en ningún periódico.



















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