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Amar en tiempos de teatro

Redacción - Dilluns, 18 de Octubre del 2010
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La tele ha traído el teatro dos veces al Calderón. (con vídeo) [caption id="attachment_17754" align="alignleft" width="300" caption="Un momento de la representación en Alcoy"][/caption] Dos veces porque el guión adaptado desde la serie se transforma aquí en metateatro, en teatro dentro del teatro, con lo que adquiere una nueva dimensión. Arte, compromiso y verdad. Esta definición del teatro, que hace el personaje de Antonio Valero, el escritor represaliado Salvador Bellido, es el eje de “Amar en tiempos revueltos”, la obra que se ha podido ver en la tarde del domingo en el Teatre Calderón. Tiempos de censura, de malos recuerdos, de represión, de amenazas, de qué dirán, de posiciones ambivalentes y de posturas rotundas. Tiempos revueltos. El director, Antonio Onetti, uno de los creadores de la serie de televisión, ha sabido sintetizar en dos horas lo esencial del argumento de toda la pasada temporada en TVE. El ritmo del texto, la perfecta coordinación técnica, junto a la actuación del extenso y excelente reparto han ayudado a que el interés del espectador por la ya conocida historia de teatro dentro del teatro que vino de la tele se mantenga durante toda la representación. Cayetana Guillem Cuervo, Estela del Val en la obra y Gloria en el papel de la obra de la obra nos hace recordar aquellas divas del teatro de los 50, malvadas en ocasiones, que estaban por encima del bien y del mal y que no es capaz de reconocer el talento en quien llega empujando, como Luisito Valdés, el papel de Jaime Menéndez. En el contrapunto, Antonio Valero, que es el espíritu de libertad que necesita Cristina Barea, el personaje de Verónika Moral para tomar consciencia de su realidad a la vez que su marido, Abel Zamora, al que pone en escena Jaume García, se descubre a sí mismo. “Amar en tiempos revueltos” es más. Es la lucha por cumplir uno de los mandamientos de los cómicos de la época “no suspenderás nunca una función bajo ningún concepto”, pese a que el censor Gabino Fuentes, al que da vida Sebastián Haro, vea “demasiado adulterio, demasiada inmoralidad, demasiada mina”, sin pensar siquiera en poner un espejo en su propia conducta. Además, es la casualidad de un encuentro, el protagonizado por Estela y Rosa, papel que firma Lara Brube y también la contradicción entre la valía y la devaluación hasta la condena de una elección, aunque fuera por las maneras, del gran confidente Marcos de la Vega, que en la obra es Ricard Borrás. Llega el momento del estreno, el de la obra de la obra y al final se baja el telón. Aplausos en el escenario, del público imaginario que ha recibido con agrado la representación de la compañía de Estela del Val y también en el patio de butacas del Calderón. Se intuye el final. En escena, ese “lugar mágico, que parece que no es nada y se transforma” transcurren tiempos de “provocar, destruir, insultar” en los que unos descubren su pasado y otros que su futuro está en otro lugar. Cayetana Guillem Cuervo y Ricard Borrás están en escena. Deciden su futuro. Se apagan las luces y aplausos de final de representación. Parece que ha habido “un triunfo que sabe a Gloria”, la criada de “El diablo bajo la cama”. Algunos admiradores esperan fuera. Conforme salen, les atienden, firman autógrafos e incluso les piden consejo sobre dónde ir a cenar. Vemos un vídeo con algún fragmento de la obra.
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