El recital de micropoemas sorprende por la ironía de sus reflexiones.
[caption id="attachment_25045" align="alignleft" width="300" caption="AJO en el recital del CADA"]
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“Tengo la costumbre de curarme las penas a carcajadas”. La modulada voz de AJO ha trazado un camino en el Salón de Actos del CADA que nos ha acompañado hasta un mundo repleto de ironías imposible, aunque de una aplastante realidad.”Yo era del planeta amarte y tú del planeta agostini”.
A lo largo del recital, AJO se ha ido definiendo. Entre sus micropensamientos, “Soy una máquina de hacer poco dinero…fuerzo algunas palabras hasta que significan lo que yo quiero…el olvido es lo más frío…imito a las plantas y no me muevo, imito a las nubes y no me quedo, imito a la noche y no te tengo…la eternidad es cuando al presente no le falta nada…te amo, dijiste, y la frase no era tuya…si sumo mi soledad a la tuya, ¿qué tengo?, dos soledades o ninguna”. Con una cuidada y especial puesta en escena que invita a la cercanía, AJO ha ido recogiendo complicidades hasta sentenciar “el que quiera saber que lea libros o que venga a recitales de micropoesía”.
Pensamientos, reflexiones y humor en microcápsulas continuadas “La lavadora me recuerda a mí cuando centrifuga…mal asunto si sólo soñamos si estamos dormidos”.Utilizando un símil, o como ha dicho AJO “esta es mi humilde opinión y a mí a humilde no me gana nadie”, podríamos decir que el fino humor de los micropoemas de AJO empujan a quienes se sientan enfrente por una vorágine repleta de frutas que recoger sin permitir un respiro para alargar la mano hasta la cesta de las reflexiones en las que reposar los macropensamientos de los micropoemas.
Entre ellos, algunos sobre la evolución humana y sus avances “de esclavo a súbdito, de súbdito a ciudadano y de ciudadano a cliente”. Para cerrar, recuerdo a Gloria Fuertes y un “vuelvo enseguida, no me esperen”.
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“Tengo la costumbre de curarme las penas a carcajadas”. La modulada voz de AJO ha trazado un camino en el Salón de Actos del CADA que nos ha acompañado hasta un mundo repleto de ironías imposible, aunque de una aplastante realidad.”Yo era del planeta amarte y tú del planeta agostini”.
A lo largo del recital, AJO se ha ido definiendo. Entre sus micropensamientos, “Soy una máquina de hacer poco dinero…fuerzo algunas palabras hasta que significan lo que yo quiero…el olvido es lo más frío…imito a las plantas y no me muevo, imito a las nubes y no me quedo, imito a la noche y no te tengo…la eternidad es cuando al presente no le falta nada…te amo, dijiste, y la frase no era tuya…si sumo mi soledad a la tuya, ¿qué tengo?, dos soledades o ninguna”. Con una cuidada y especial puesta en escena que invita a la cercanía, AJO ha ido recogiendo complicidades hasta sentenciar “el que quiera saber que lea libros o que venga a recitales de micropoesía”.
Pensamientos, reflexiones y humor en microcápsulas continuadas “La lavadora me recuerda a mí cuando centrifuga…mal asunto si sólo soñamos si estamos dormidos”.Utilizando un símil, o como ha dicho AJO “esta es mi humilde opinión y a mí a humilde no me gana nadie”, podríamos decir que el fino humor de los micropoemas de AJO empujan a quienes se sientan enfrente por una vorágine repleta de frutas que recoger sin permitir un respiro para alargar la mano hasta la cesta de las reflexiones en las que reposar los macropensamientos de los micropoemas.
Entre ellos, algunos sobre la evolución humana y sus avances “de esclavo a súbdito, de súbdito a ciudadano y de ciudadano a cliente”. Para cerrar, recuerdo a Gloria Fuertes y un “vuelvo enseguida, no me esperen”.




















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