Gabriel Martínez, director de Clínica Martí.
[caption id="attachment_27036" align="alignleft" width="300" caption="Gabriel Martínez, director de Clínica Martí"]
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Hemos comprobado que un modelo de gestión profesional mejora la calidad asistencial prestada a los pacientes. Los años de experiencia acumulados nos muestran como, por ejemplo, aumenta el acceso a las prestaciones odontológicas si reunimos en un mismo espacio todas las especialidades.
Además, no podemos olvidar que la odontología moderna exige una especial atención a la mejora de los niveles de salud oral, empezando por los niños. Debemos atender a sus hábitos alimenticios y de higiene, para adquieran desde una edad temprana conciencia y responsabilidad.
En cuanto a la relación entre clínica y odontólogos debe basarse en criterios de capacitación, dando más importancia a la calidad del servicio y a los resultados de los tratamientos que la cantidad de horas trabajadas, pacientes atendidos o tratamientos realizados.
Un modelo donde debe de priorizar la prevención, ya que la población necesita un sistema de asistencia dental que les ayude a mantener un buen estado de salud oral y prevenir la enfermedad, por encima de uno basado únicamente en tratamientos curativos.
La gestión basada en la calidad, un enfoque tan instaurado en sectores ajenos al odontológico, empieza a cobrar importancia en la odontología. Una vez más, tenemos la evidencia de que una buena gestión puede mejorar la actividad laboral de los profesionales así como mejorar el servicio prestado y, por tanto los niveles de salud oral de la población.
La excelencia soluciona problemas para que esa persona que llega a la clínica con miedo o complejos, salga de su odontólogo con una sonrisa, que luego traslada día a día a su familia, amigos o el trabajo.
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Hemos comprobado que un modelo de gestión profesional mejora la calidad asistencial prestada a los pacientes. Los años de experiencia acumulados nos muestran como, por ejemplo, aumenta el acceso a las prestaciones odontológicas si reunimos en un mismo espacio todas las especialidades.
Además, no podemos olvidar que la odontología moderna exige una especial atención a la mejora de los niveles de salud oral, empezando por los niños. Debemos atender a sus hábitos alimenticios y de higiene, para adquieran desde una edad temprana conciencia y responsabilidad.
En cuanto a la relación entre clínica y odontólogos debe basarse en criterios de capacitación, dando más importancia a la calidad del servicio y a los resultados de los tratamientos que la cantidad de horas trabajadas, pacientes atendidos o tratamientos realizados.
Un modelo donde debe de priorizar la prevención, ya que la población necesita un sistema de asistencia dental que les ayude a mantener un buen estado de salud oral y prevenir la enfermedad, por encima de uno basado únicamente en tratamientos curativos.
La gestión basada en la calidad, un enfoque tan instaurado en sectores ajenos al odontológico, empieza a cobrar importancia en la odontología. Una vez más, tenemos la evidencia de que una buena gestión puede mejorar la actividad laboral de los profesionales así como mejorar el servicio prestado y, por tanto los niveles de salud oral de la población.
La excelencia soluciona problemas para que esa persona que llega a la clínica con miedo o complejos, salga de su odontólogo con una sonrisa, que luego traslada día a día a su familia, amigos o el trabajo.




















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