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El Disparate del Goya

Redacción - Dijous, 28 de Gener del 2010
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Artículo de opinión de Joel García Con el nombre de Disparates se conoce una serie de grabados al aguafuerte y al aguatinta de Goya realizados entre 1815-24 en los que este genial creador, tras la apariencia de escenas absurdas y disparatadas, critica, con planteamientos estéticos de absoluta modernidad, la irracionalidad de la sociedad de la época en la que vivió, alejada de los ideales de la Ilustración, de la razón que él defendía. Pues bien, el urbanismo irrespetuoso con los valores patrimoniales, históricos y artísticos ha vuelto a vincular, en nuestra ciudad, el nombre de Goya y con un hecho disparatado y absurdo. La demolición del Cine Goya es el disparate urbanístico y patrimonial al que me refiero. El gobierno del PP ha autorizado la demolición del Cine Goya y la edificación en el solar resultante de un aparcamiento y de unas oficinas. Un absoluto disparate patrimonial – así seguramente hubiese titulado Goya esta situación- que generará la pérdida irreparable de una pieza destacada del rico panorama arquitectónico de nuestra ciudad. Una arquitectura destacada aunque no protegida que fue proyectada por Roque Monllor en 1946 siguiendo un, tardío aunque muy interesante, art déco. Seguramente su fecha de construcción tardía provocó erróneamente que no fuese protegido en el PGOU de 1989 y la demora en la revisión del mismo por parte del gobierno del PP ha impedido o ha posibilitado que haya cambiado su situación. El déco es el estilo que acompaña especialmente el desarrollo de la tipología arquitectónica del cine en nuestro país. El Goya lo ejemplifica bien y, además, nos muestra la vertiente del déco más moderna y racional, donde el exceso decorativo de referentes históricos -presente en otras arquitecturas déco de la ciudad como la fachada del Teatro Principal o el edificio de AITEX-, da paso a una depuración ornamental y a un dominio de la geometría que observamos también en el Puente de S. Jorge. No se entiende - o tal vez sí - que las Administraciones Públicas, local o autonómica, no hayan intentado comprar el Cine Goya. Lo del PP local era previsible porque, desde los inicios de su gobierno, está más interesado en malvender el patrimonio que otros compraron y en mirar hacia otro lado cuando el patrimonio histórico se cae a pedazos como en el Modernismo industrial de Rodes – inmueble de propiedad municipal-, el BIC del Molinar – a pesar de los intentos inversores de Ministerio frenados desde el ámbito municipal- o el Castillo de Barxell. El gobierno autonómico, el de la Consellera de Cultura alcoyana, parece que no se lo ha planteado y ha dejado pasar una gran oportunidad: la de adquirir el Goya para vincularlo al Centro de Arte que, junto con la CAM, va a desarrollar en el antiguo edificio del Monte de Piedad. La Universidad Politécnica llegó a plantearse la posibilidad de adquirirlo como paraninfo del campus de Alcoy pero la iniciativa no llegó a cuajar. La adquisición pública era una posibilidad de salvar los valores arquitectónicos del Cine Goya, ya no sólo su fachada, sino también la concepción espacial interna que incluye una conexión con un refugio antiaéreo. Pero estas posibilidades no eran las únicas. También desde lo privado se hubiese podido salvar este patrimonio. Hay numerosos ejemplos de reconversiones de cines o teatros en espacios destinados a otros usos que conservan los valores patrimoniales y que están impulsadas desde lo privado. En Madrid nos encontramos con el antiguo Teatro Infanta Beatriz inaugurado en 1925 y recientemente reconvertido por sus propietarios del grupo VIPS y de la mano del arquitecto y diseñador francés Philipe Starck en el Restaurante Teatriz, uno de los restaurantes más sugerentes de la ciudad. En Segovia otro cine déco, como el Goya, ha sido convertido por el Grupo Zena en sede de un Foster’s Hollywood manteniendo la esencia cinematográfica del espacio fácilmente vinculable a la imagen de esta conocida cadena de restaurantes. En Elche otro cine déco, el Capitolio se convirtió en 2005, una vez rehabilitado, en sede de una de las tiendas de Zara gracias a la colaboración del Ayuntamiento de la ciudad y esta cadena de ropa sensibilizada con la recuperación de inmuebles singulares en ciudades de todo el mundo. Iniciativas de este tipo podrían haber surgido en nuestra ciudad para combinar inversión, creación de puestos de trabajo y respeto patrimonial o podrían haber llegado a ella animadas desde la concejalía de promoción económica de nuestra ciudad – asumida por Sedano-, pero no ha sido así. Otra oportunidad perdida. ¿Será que lo único que tenemos “de cine” en Alcoy son solares y casas en ruinas? ¿Será que el patrimonio de Alcoy, en general, y el Cine Goya, en particular, sólo merecen en manos del PP una "Balada triste de trompeta"?. Espero que no. Joel García Pérez Concejal PSPV-PSOE
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