Macrina Soler. Psicóloga Evolutiva y Familiar.
Todos tenemos muy presente en nuestras cabezas, e incluso en nuestros corazones, que sin duda, estamos viviendo una época difícil. Sin embargo, difícil no significa imposible.
Existen palabras negativas para nosotros, que, el simple hecho de escuchar nos provocan un alto grado de malestar y confusión. Por ejemplo, la palabra enfermedad, o ya la famosa palabra crisis. Sólo escucharlas, nos bajan las defensas, el optimismo, la moral y las ganas.
Por ello, es importante recalcar, que, estas situaciones complicadas, tienen un alto componente psicológico, y, por el significado que nosotros le damos, la misma palabra enfermedad, nos provoca enfermedad, y la misma palabra crisis, nos provoca crisis (sensación de abatimiento, de pesimismo, y de estar parados).
Ciertamente, hay situaciones que, por nosotros mismos no podemos modificar o cambiar, ya que no están a nuestro alcance. Sin embargo, tenemos un poder que está muy por encima de todo: el poder de nuestra mente, el arma de nuestras creencias. Y hay un método infalible, que todos aquellos que han probado, coinciden en afirmar que les proporciona un sentimiento de bienestar a pesar de las dificultades: cuando no puedes cambiar tu situación, puedes cambiar tu forma de verla.
¡Qué bonito es eso de decir cuando las cosas están feas!, pensarán algunos. Sin embargo, esto es no solo posible, sino también muy útil, y cada vez más personas, han decidido con éxito, dar un giro a ese pesimismo crónico en el que sin querer nos estamos sumergiendo socialmente, y que, como resultado, nos va creando más situaciones negativas, metiéndonos así en un círculo vicioso de negatividad. ¡Podemos encontrar puntos positivos, y explotarlos al máximo para conseguir el bienestar!
Para ello, la ayuda de la psicología resulta fundamental: la mente es un músculo que se entrena, y, del mismo modo que un día nos entrenamos para pensar de forma negativa, y ya nos sale sin esfuerzo, de forma automática, también podemos aprender y reforzar los pensamientos alternativos y positivos en la mente, sea cual sea la situación, hasta que logremos pensar de modo adaptativo y optimista, sea cual sea la situación que se presenta. En este caso, la psicología es el gimnasio que necesita nuestra mente: la que nos preparará para poner en forma nuestra disposición y llenará de fuerza nuestras creencias para afrontar “lo que nos echen”. Lo importante, es aprender a creernos que somos capaces de superar todo lo que nos propongamos, e ir abandonando poco a poco nuestros bloqueos y limitaciones, que, en muchos casos, nos ponemos nosotros mismos.
Esta palabra tan fea, crisis, en realidad significa oportunidad, tiempo de cambio. Época en la que la persona ha de revisar sus antiguos hábitos y modos de funcionamiento, ver sus errores, y cambiarlos por otros más nuevos, más adaptativos, que le ofrezcan más riqueza general. Buscar nuevos recursos, conocer nuevas cosas y personas. En definitiva, crecer. Y recordemos siempre, que sin riesgo, sin desafío, sin un poco de sufrimiento, no hay crecimiento.
El secreto está en saber sacar los mejores aprendizajes y recursos de cada situación. ¿Te animas a intentarlo? Depende de ti mucho más de lo que crees.
Todos tenemos muy presente en nuestras cabezas, e incluso en nuestros corazones, que sin duda, estamos viviendo una época difícil. Sin embargo, difícil no significa imposible.
Existen palabras negativas para nosotros, que, el simple hecho de escuchar nos provocan un alto grado de malestar y confusión. Por ejemplo, la palabra enfermedad, o ya la famosa palabra crisis. Sólo escucharlas, nos bajan las defensas, el optimismo, la moral y las ganas.
Por ello, es importante recalcar, que, estas situaciones complicadas, tienen un alto componente psicológico, y, por el significado que nosotros le damos, la misma palabra enfermedad, nos provoca enfermedad, y la misma palabra crisis, nos provoca crisis (sensación de abatimiento, de pesimismo, y de estar parados).
Ciertamente, hay situaciones que, por nosotros mismos no podemos modificar o cambiar, ya que no están a nuestro alcance. Sin embargo, tenemos un poder que está muy por encima de todo: el poder de nuestra mente, el arma de nuestras creencias. Y hay un método infalible, que todos aquellos que han probado, coinciden en afirmar que les proporciona un sentimiento de bienestar a pesar de las dificultades: cuando no puedes cambiar tu situación, puedes cambiar tu forma de verla.
¡Qué bonito es eso de decir cuando las cosas están feas!, pensarán algunos. Sin embargo, esto es no solo posible, sino también muy útil, y cada vez más personas, han decidido con éxito, dar un giro a ese pesimismo crónico en el que sin querer nos estamos sumergiendo socialmente, y que, como resultado, nos va creando más situaciones negativas, metiéndonos así en un círculo vicioso de negatividad. ¡Podemos encontrar puntos positivos, y explotarlos al máximo para conseguir el bienestar!
Para ello, la ayuda de la psicología resulta fundamental: la mente es un músculo que se entrena, y, del mismo modo que un día nos entrenamos para pensar de forma negativa, y ya nos sale sin esfuerzo, de forma automática, también podemos aprender y reforzar los pensamientos alternativos y positivos en la mente, sea cual sea la situación, hasta que logremos pensar de modo adaptativo y optimista, sea cual sea la situación que se presenta. En este caso, la psicología es el gimnasio que necesita nuestra mente: la que nos preparará para poner en forma nuestra disposición y llenará de fuerza nuestras creencias para afrontar “lo que nos echen”. Lo importante, es aprender a creernos que somos capaces de superar todo lo que nos propongamos, e ir abandonando poco a poco nuestros bloqueos y limitaciones, que, en muchos casos, nos ponemos nosotros mismos.
Esta palabra tan fea, crisis, en realidad significa oportunidad, tiempo de cambio. Época en la que la persona ha de revisar sus antiguos hábitos y modos de funcionamiento, ver sus errores, y cambiarlos por otros más nuevos, más adaptativos, que le ofrezcan más riqueza general. Buscar nuevos recursos, conocer nuevas cosas y personas. En definitiva, crecer. Y recordemos siempre, que sin riesgo, sin desafío, sin un poco de sufrimiento, no hay crecimiento.
El secreto está en saber sacar los mejores aprendizajes y recursos de cada situación. ¿Te animas a intentarlo? Depende de ti mucho más de lo que crees.




















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de Página66.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.56