Enrique Sanjuán quiere conseguir que la epilepsia deje de generar discriminación.
[caption id="attachment_28032" align="alignleft" width="300" caption="Enrique Sanjuán"]
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Enrique Sanjuán tiene 54 años y desde los 16 padece epilepsia. Ahora mismo se encuentra en paro, después de haber perdido su trabajo en una unidad rural de emergencias de extinción de incendios forestales tras haber padecido una crisis durante la preparación física.
El próximo 22 de abril va a iniciar el Camino de Santiago desde San Jean de Pied de Port para demostrar que la epilepsia no impide realizar una vida normal. Enrique ha lamentado que “es una enfermedad que para la sociedad permanece oculta, escondida por bastantes personas que la padecen por miedo a sufrir una discriminación originada por la ignorancia”. Con este gesto quiere demostrar que las personas con epilepsia son capaces de hacer el esfuerzo físico y psicológico que exige el Camino de Santiago y que son capaces de trabajar, estudiar y de tener una vida normalizada. Llegará un mes después, el 24 de mayo a Santiago, coincidiendo con la celebración allí del Día Nacional de la Epilepsia y de unas Jornadas que ha organizado la Federación Española de Epilepsia.
Enrique Santiago quiere que se conozca mejor esta enfermedad, que se conozca la forma de actuar ante posibles crisis y que socialmente no se equipare a minusvalía psíquica para que los epilépticos puedan hablar con normalidad de su enfermedad.
En España esta enfermedad afecta a cerca 400.000 personas, de las que 30.000 viven en la Comunitat Valenciana. Es una de las patologías neurológicas más comunes, aunque de las menos conocidas. Las personas con epilepsia no sólo tienen que afrontar su enfermedad sino ocultarla si no quieren padecer un alto grado de discriminación social y laboral fruto de las falsas creencias que se tienen sobre esta enfermedad. Enrique Santiago ha explicado que es un problema común a la hora de conseguir un empleo, apuntarse a algunos gimnasios o en la convivencia normal de los niños epilépticos con sus amigos.
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Enrique Sanjuán tiene 54 años y desde los 16 padece epilepsia. Ahora mismo se encuentra en paro, después de haber perdido su trabajo en una unidad rural de emergencias de extinción de incendios forestales tras haber padecido una crisis durante la preparación física.
El próximo 22 de abril va a iniciar el Camino de Santiago desde San Jean de Pied de Port para demostrar que la epilepsia no impide realizar una vida normal. Enrique ha lamentado que “es una enfermedad que para la sociedad permanece oculta, escondida por bastantes personas que la padecen por miedo a sufrir una discriminación originada por la ignorancia”. Con este gesto quiere demostrar que las personas con epilepsia son capaces de hacer el esfuerzo físico y psicológico que exige el Camino de Santiago y que son capaces de trabajar, estudiar y de tener una vida normalizada. Llegará un mes después, el 24 de mayo a Santiago, coincidiendo con la celebración allí del Día Nacional de la Epilepsia y de unas Jornadas que ha organizado la Federación Española de Epilepsia.
Enrique Santiago quiere que se conozca mejor esta enfermedad, que se conozca la forma de actuar ante posibles crisis y que socialmente no se equipare a minusvalía psíquica para que los epilépticos puedan hablar con normalidad de su enfermedad.
En España esta enfermedad afecta a cerca 400.000 personas, de las que 30.000 viven en la Comunitat Valenciana. Es una de las patologías neurológicas más comunes, aunque de las menos conocidas. Las personas con epilepsia no sólo tienen que afrontar su enfermedad sino ocultarla si no quieren padecer un alto grado de discriminación social y laboral fruto de las falsas creencias que se tienen sobre esta enfermedad. Enrique Santiago ha explicado que es un problema común a la hora de conseguir un empleo, apuntarse a algunos gimnasios o en la convivencia normal de los niños epilépticos con sus amigos.




















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