Artículo de opinión de David Sabido, coordinador de UPyD “La Montaña”.
Al estilo de Miguel Ríos, nuestro Presidente del Gobierno aprovecha cada una de sus apariciones públicas para despedirse, sin terminar de irse.
En su última aparición, el Sr. Rodríguez Zapatero recordó a Ramón Gómez dela Sernapara explicar cual será su retiro, citando que “el mejor destino que hay es el de supervisor de nubes, acostado en una hamaca y mirando al cielo”.
Bien podría ser este el resumen de las 2 legislaturas socialistas. Mirar a las nubes, negar los problemas y en caso que se vislumbren nubarrones, seguir en la hamaca esperando que el temporal “escampe”.
Si hay algo que hace más llevadera esta tediosa espera hasta el 20 de Noviembre, es saber que terminará sí o sí, el mandato del peor presidente de la democracia española.
El legado que deja a su paso es simplemente aterrador. Cinco millones de desempleados, jóvenes emigrando como no ocurría desde la posguerra, un tejido industrial esquelético, una ampliación de la edad laboral totalmente injusta y una deuda a la que hacer frente y que nos costará sangre, sudor y lágrimas.
Pese a ser cierto que la crisis económica ha sido un problema mundial, nuestro Presidente de Gobierno heredó un país con superávit y lo devolverá a su predecesor, con una deuda (esta sí) histórica.
A la catastrófica situación económica que deja tras de si el supervisor de nubes, la supera (y con creces) la situación social y política. Bien se puede resumir esta situación, en aquella famosa conversación entre Don José Luís Rodríguez Zapatero y el periodista Iñaki Gabilondo, “tensión, nos conviene muchísimo que haya tensión”. Efectivamente, Don José Luís deja a su paso un país dividido y artificialmente enfrentado. Enfrentado por comunidades, enfrentado por ideología, enfrentado por credo, enfrentado por motivos lingüísticos… Una situación que a diferencia de la económica, es mucho más complicado corregir.
Es por todo esto que de la misma manera que los servus publicus susurraban a los militares gloriosos a la entrada a Roma memento mori (recuerda que eres mortal), el señor Rodríguez Zapatero debería estar en su hamaca acompañado por una persona, que le susurrara cada día al oído “recuerda que arruinaste España”.
El Sr. Rodríguez Zapatero podrá disfrutar de un reposo dorado en una hamaca y observando las nubes, mientras 5 millones de personas buscan cada día un empleo o mientras el BCE prepara medio billón de euros para rescatar España. Debe recordar el Sr. Rodríguez Zapatero mientras disfrute en su hamaca de un caipirinha, que por una actuación similar su homólogo islandés, puede que tenga que supervisar las nubes a la sombra de unos barrotes y vestido con un traje a rayas.
Al estilo de Miguel Ríos, nuestro Presidente del Gobierno aprovecha cada una de sus apariciones públicas para despedirse, sin terminar de irse.
En su última aparición, el Sr. Rodríguez Zapatero recordó a Ramón Gómez dela Sernapara explicar cual será su retiro, citando que “el mejor destino que hay es el de supervisor de nubes, acostado en una hamaca y mirando al cielo”.
Bien podría ser este el resumen de las 2 legislaturas socialistas. Mirar a las nubes, negar los problemas y en caso que se vislumbren nubarrones, seguir en la hamaca esperando que el temporal “escampe”.
Si hay algo que hace más llevadera esta tediosa espera hasta el 20 de Noviembre, es saber que terminará sí o sí, el mandato del peor presidente de la democracia española.
El legado que deja a su paso es simplemente aterrador. Cinco millones de desempleados, jóvenes emigrando como no ocurría desde la posguerra, un tejido industrial esquelético, una ampliación de la edad laboral totalmente injusta y una deuda a la que hacer frente y que nos costará sangre, sudor y lágrimas.
Pese a ser cierto que la crisis económica ha sido un problema mundial, nuestro Presidente de Gobierno heredó un país con superávit y lo devolverá a su predecesor, con una deuda (esta sí) histórica.
A la catastrófica situación económica que deja tras de si el supervisor de nubes, la supera (y con creces) la situación social y política. Bien se puede resumir esta situación, en aquella famosa conversación entre Don José Luís Rodríguez Zapatero y el periodista Iñaki Gabilondo, “tensión, nos conviene muchísimo que haya tensión”. Efectivamente, Don José Luís deja a su paso un país dividido y artificialmente enfrentado. Enfrentado por comunidades, enfrentado por ideología, enfrentado por credo, enfrentado por motivos lingüísticos… Una situación que a diferencia de la económica, es mucho más complicado corregir.
Es por todo esto que de la misma manera que los servus publicus susurraban a los militares gloriosos a la entrada a Roma memento mori (recuerda que eres mortal), el señor Rodríguez Zapatero debería estar en su hamaca acompañado por una persona, que le susurrara cada día al oído “recuerda que arruinaste España”.
El Sr. Rodríguez Zapatero podrá disfrutar de un reposo dorado en una hamaca y observando las nubes, mientras 5 millones de personas buscan cada día un empleo o mientras el BCE prepara medio billón de euros para rescatar España. Debe recordar el Sr. Rodríguez Zapatero mientras disfrute en su hamaca de un caipirinha, que por una actuación similar su homólogo islandés, puede que tenga que supervisar las nubes a la sombra de unos barrotes y vestido con un traje a rayas.



















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de Página66.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.61