Artículo de opinión de Fernando Merlo González, afiliado de UPyD.
El pasado 20 de octubre la sociedad española se despertó con un nuevo comunicado de la banda terrorista ETA, en el que ésta decidía el cese definitivo de su actividad armada, una fórmula muy generosa para manifestar que ya no nos iban a intentar asesinar.
He tenido la paciencia de leerme el comunicado en su totalidad y he sacado algunas conclusiones claras.
- La banda terrorista no se ha disuelto. ¿Cuándo se producirá esa disolución? ¿Qué precio tendremos que pagar?
- La banda terrorista tampoco ha pedido perdón ni ha reconocido el dolor causado.
- Más aún, los verdugos pretenden aparecer como víctimas. Por ejemplo:
o Causa escarnio que unos asesinos afirmen que el respeto a la voluntad popular debe prevalecer sobre la imposición.
o E indignación que se diga que los delincuentes condenados por crímenes como el asesinato, el secuestro, la tortura, el robo, etc. están sufriendo la cárcel o el exilio.
En todo caso, ¿qué le vamos a pedir a unos asesinos profesionales?, de ellos no podemos esperar otro tipo de comunicado.
Las verdaderas preocupaciones nos deben llegar de otros sectores de la población española. Si, como nos venden los políticos del PSOE y del PP este comunicado ha sido una victoria de los demócratas y una derrota de los terroristas, ¿cómo es que están tan contentos los nacionalistas radicales amigos de ETA?, y ¿cómo es que hay un sentimiento de desazón entre tantas víctimas? Todo esto me lleva a proclamar a los cuatro vientos algunas reflexiones:
Es exigible sine qua non un respeto pasivo y activo hacia las víctimas del terrorismo etarra, hacia TODAS las víctimas: los asesinados, los heridos, los torturados, los amenazados, los extorsionados, los secuestrados, sus familiares,… y también el exilio vasco y navarro. Todos deben de ser resarcidos y reconocidos, y no es suficiente con placas, declaraciones o indemnizaciones, hacen falta más políticas activas. Por ejemplo: el exilio vasco y navarro no son los delincuentes huidos de la justicia, no, esos sólo son delincuentes. El exilio vasco y navarro son las decenas de miles de vascos y navarros que tuvieron que abandonar su tierra durante estos cincuenta años porque los etarras y su entorno les hacían imposible vivir en el País Vasco o Navarra. Tienen derecho a que se reconozca su situación, tienen derecho a poder volver a su tierra (y eso sólo se puede producir con ayudas económicas), y, sobre todo, tienen derecho a poder decidir sobre el futuro de su tierra, tanto ellos como sus hijos, residan donde residan. ¿Algún demócrata dudaría del derecho del pueblo saharaui exiliado en el desierto de Argelia a poder decidir sobre el futuro del Sahara Occidental?, pues esta situación es igual, y TODOS los vascos y navarros tienen derecho a decidir, todos. Eso implicaría participar en todos los procesos electorales que se den en el País Vasco y Navarra.
La banda terrorista ETA y los terroristas deben ser considerados como lo que son: delincuentes y nada más que delincuentes, por mucho apoyo electoral que puedan tener, y, ni por asomo, deben ponerse al mismo nivel que sus víctimas. Ellos son los verdugos. ¿Algún demócrata aceptaría que se equipararan a Hitler o Stalin con sus millones de víctimas? ¡Por favor! ¡Sentido común y dignidad! Como delincuentes que son tienen derecho a la reinserción y deben recibir el mismo trato generoso que una sociedad democrática como la española otorga a cualquier delincuente, pero nada más. Reinserción no es que los demócratas tengamos que claudicar, pagar, ceder, comprender o agradecer nada o unos tipos que ahora deciden dejar de ser terroristas.
Los que somos víctimas del terrorismo etarra tenemos derecho a exigir un arrepentimiento y un perdón por parte de los terroristas, más aún, tenemos todo el derecho del mundo a no olvidar y a no perdonar, y ¡no se nos puede exigir que lo hagamos! Yo, ni olvido ni perdono.
Me gustaría pensar que no se ha pagado precio político alguno y que no se ha mancillado el honor de tantas víctimas. Pero a estas alturas del partido, ¿hay alguien que crea en nuestro presidente Don José Luis Rodríguez Zapatero? No seré yo el que le quite el beneficio de la duda, pero mi corazón llora al pensar en la posibilidad de que nos haya mentido y nos haya fallado… una vez más.
Sólo un presente verdadero garantiza un futuro con dignidad. Creo que este presente y este futuro lo garantiza el proyecto político de UPyD y nuestra líder Doña Rosa María Díez González, ella no nos fallará.
El pasado 20 de octubre la sociedad española se despertó con un nuevo comunicado de la banda terrorista ETA, en el que ésta decidía el cese definitivo de su actividad armada, una fórmula muy generosa para manifestar que ya no nos iban a intentar asesinar.
He tenido la paciencia de leerme el comunicado en su totalidad y he sacado algunas conclusiones claras.
- La banda terrorista no se ha disuelto. ¿Cuándo se producirá esa disolución? ¿Qué precio tendremos que pagar?
- La banda terrorista tampoco ha pedido perdón ni ha reconocido el dolor causado.
- Más aún, los verdugos pretenden aparecer como víctimas. Por ejemplo:
o Causa escarnio que unos asesinos afirmen que el respeto a la voluntad popular debe prevalecer sobre la imposición.
o E indignación que se diga que los delincuentes condenados por crímenes como el asesinato, el secuestro, la tortura, el robo, etc. están sufriendo la cárcel o el exilio.
En todo caso, ¿qué le vamos a pedir a unos asesinos profesionales?, de ellos no podemos esperar otro tipo de comunicado.
Las verdaderas preocupaciones nos deben llegar de otros sectores de la población española. Si, como nos venden los políticos del PSOE y del PP este comunicado ha sido una victoria de los demócratas y una derrota de los terroristas, ¿cómo es que están tan contentos los nacionalistas radicales amigos de ETA?, y ¿cómo es que hay un sentimiento de desazón entre tantas víctimas? Todo esto me lleva a proclamar a los cuatro vientos algunas reflexiones:
Es exigible sine qua non un respeto pasivo y activo hacia las víctimas del terrorismo etarra, hacia TODAS las víctimas: los asesinados, los heridos, los torturados, los amenazados, los extorsionados, los secuestrados, sus familiares,… y también el exilio vasco y navarro. Todos deben de ser resarcidos y reconocidos, y no es suficiente con placas, declaraciones o indemnizaciones, hacen falta más políticas activas. Por ejemplo: el exilio vasco y navarro no son los delincuentes huidos de la justicia, no, esos sólo son delincuentes. El exilio vasco y navarro son las decenas de miles de vascos y navarros que tuvieron que abandonar su tierra durante estos cincuenta años porque los etarras y su entorno les hacían imposible vivir en el País Vasco o Navarra. Tienen derecho a que se reconozca su situación, tienen derecho a poder volver a su tierra (y eso sólo se puede producir con ayudas económicas), y, sobre todo, tienen derecho a poder decidir sobre el futuro de su tierra, tanto ellos como sus hijos, residan donde residan. ¿Algún demócrata dudaría del derecho del pueblo saharaui exiliado en el desierto de Argelia a poder decidir sobre el futuro del Sahara Occidental?, pues esta situación es igual, y TODOS los vascos y navarros tienen derecho a decidir, todos. Eso implicaría participar en todos los procesos electorales que se den en el País Vasco y Navarra.
La banda terrorista ETA y los terroristas deben ser considerados como lo que son: delincuentes y nada más que delincuentes, por mucho apoyo electoral que puedan tener, y, ni por asomo, deben ponerse al mismo nivel que sus víctimas. Ellos son los verdugos. ¿Algún demócrata aceptaría que se equipararan a Hitler o Stalin con sus millones de víctimas? ¡Por favor! ¡Sentido común y dignidad! Como delincuentes que son tienen derecho a la reinserción y deben recibir el mismo trato generoso que una sociedad democrática como la española otorga a cualquier delincuente, pero nada más. Reinserción no es que los demócratas tengamos que claudicar, pagar, ceder, comprender o agradecer nada o unos tipos que ahora deciden dejar de ser terroristas.
Los que somos víctimas del terrorismo etarra tenemos derecho a exigir un arrepentimiento y un perdón por parte de los terroristas, más aún, tenemos todo el derecho del mundo a no olvidar y a no perdonar, y ¡no se nos puede exigir que lo hagamos! Yo, ni olvido ni perdono.
Me gustaría pensar que no se ha pagado precio político alguno y que no se ha mancillado el honor de tantas víctimas. Pero a estas alturas del partido, ¿hay alguien que crea en nuestro presidente Don José Luis Rodríguez Zapatero? No seré yo el que le quite el beneficio de la duda, pero mi corazón llora al pensar en la posibilidad de que nos haya mentido y nos haya fallado… una vez más.
Sólo un presente verdadero garantiza un futuro con dignidad. Creo que este presente y este futuro lo garantiza el proyecto político de UPyD y nuestra líder Doña Rosa María Díez González, ella no nos fallará.



















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