Se ha representado “5 horas con Mario”, de Delibes.

Dejadme que empiece por tres nombres. Miguel Delibes, Josefina Molina y Natalia Millán. Ahora os debía poner la foto de la representación este domingo por la tarde en el Teatre Calderón y quizás sobraría decir más.
Recuerdo una entrevista en Ciudad en los 80 que le hacían a Lola Herrera con motivo de la representación de esta obra en el Teatro Circo. Entonces era difícil poder ver primeras figuras en Alcoy y aquello merecía grandes tipos. Herrera se quejaba de las condiciones del teatro tras una de las últimas grandes representaciones en aquel escenario al estilo italiano que acabó desaparecido.
Razones hay para que la adaptación teatral de la novela de Delibes cautivara al público durante 25 años de la mano de Lola Herrera. Esta nueva versión que dirige Josefina Molina, buena conocedora de la obra de Delibes y Goya de Honor de 2012, repite la emoción del texto de la mano de Natalia Millán.
Los reproches tras una muerte inesperada y una vida común con sus luces y sus sombras se dibujan y desdibujan en un monólogo de más de hora y media que pasa como un suspiro.
Natalia Millán se adapta a la perfección a Carmen Sotillo, quien con poco más de 40 años enviuda de Mario, de cuerpo presente, con quien han quedado respuestas pendientes.
Los ideales, el orgullo, la defensa de los roles y la categoría social, recuerdos del viaje de novios, las costumbres, la guerra civil, Juan XXIII, la píldora, los lutos, los amores, los engaños, la enfermedad, la voluntad y los anhelos se entremezclan en esta obra en un contexto, que aunque propio de final de los 60, se transforma en intemporal.
Una nueva oportunidad para disfrutar en casa de lo mejor de la escena española.



Dejadme que empiece por tres nombres. Miguel Delibes, Josefina Molina y Natalia Millán. Ahora os debía poner la foto de la representación este domingo por la tarde en el Teatre Calderón y quizás sobraría decir más.
Recuerdo una entrevista en Ciudad en los 80 que le hacían a Lola Herrera con motivo de la representación de esta obra en el Teatro Circo. Entonces era difícil poder ver primeras figuras en Alcoy y aquello merecía grandes tipos. Herrera se quejaba de las condiciones del teatro tras una de las últimas grandes representaciones en aquel escenario al estilo italiano que acabó desaparecido.
Razones hay para que la adaptación teatral de la novela de Delibes cautivara al público durante 25 años de la mano de Lola Herrera. Esta nueva versión que dirige Josefina Molina, buena conocedora de la obra de Delibes y Goya de Honor de 2012, repite la emoción del texto de la mano de Natalia Millán.
Los reproches tras una muerte inesperada y una vida común con sus luces y sus sombras se dibujan y desdibujan en un monólogo de más de hora y media que pasa como un suspiro.
Natalia Millán se adapta a la perfección a Carmen Sotillo, quien con poco más de 40 años enviuda de Mario, de cuerpo presente, con quien han quedado respuestas pendientes.
Los ideales, el orgullo, la defensa de los roles y la categoría social, recuerdos del viaje de novios, las costumbres, la guerra civil, Juan XXIII, la píldora, los lutos, los amores, los engaños, la enfermedad, la voluntad y los anhelos se entremezclan en esta obra en un contexto, que aunque propio de final de los 60, se transforma en intemporal.
Una nueva oportunidad para disfrutar en casa de lo mejor de la escena española.























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