NIÑOS. Economía, suavidad y ecología, los argumentos a favor.
Desde mediados de los 70 es difícil encontrar bebés que lleven pañales de tela. La comodidad y la cultura de usar y tirar han consolidado al pañal desechable casi como única alternativa a considerar.
Sin embargo, la situación económica, junto a la concienciación de muchos padres y madres hacia lo ecológico y lo natural hace que los pañales de ‘usar y lavar’ comiencen a tomar posiciones en un mercado hasta ahora poco propicio.
Lejos quedan aquellos trapos de gasa interminables que había que doblar concienzudamente hasta que la compresa quedara cómoda y absorbente dentro de aquellos incómodos cobertores. La innovación también ha llegado a los culitos de los bebés. La microfibra o el bambú, junto al cáñamo y al algodón, son los materiales que se han incorporado a los pañales, con un diseño más cómodo y eficaz.
ECONOMÍA
Un reciente estudio determina que una familia necesita 480 euros para comprar los 20 pañales de tela necesarios para todo el tiempo que un bebé los necesita. Sin embargo, si se utilizan desechables, el gasto puede llegar a superar los 1.000 euros.
MEDIO AMBIENTE
Además, los pañales de usar y tirar suponen una gran cantidad de desechos. Se calcula que un niño necesita más de 5.000. La celulosa de los desechables hace necesaria la tala de árboles. Tras su uso se convierte en un producto no reciclable.
Parece ser que hacen falta 5 árboles por cada niño que utiliza los pañales de usar y tirar.
Sin embargo, los lavables utilizan 10 veces menos agua que lo que se utiliza en la fabricación de los desechables.
SALUD Y MADURACIÓN
El material de los pañales de tela es orgánico, mejor para la piel del bebé. Quienes defienden los pañales reutilizables aseguran que los niños consiguen así dejar antes de llevar paquete.
EL GASTO EN CASA
La necesidad de lavado es la mayor desventaja de los pañales de tela. Es posible que necesiten menos agua y que su proceso de fabricación sea más ecológico para el planeta. Sin embargo, una buena parte del gasto se traslada a casa en forma de gasto de agua y energía.
El frecuente lavado eleva el gasto energético. Consejos como esperar a tener la lavadora llena antes de hacer la colada mitigan el problema.
El tiempo dirá si los fabricantes de pañales de tela, hoy por hoy pequeñas empresas, consiguen hacerse un hueco frente a las grandes multinacionales. De momento, han conseguido abrir el debate y la posibilidad.
Desde mediados de los 70 es difícil encontrar bebés que lleven pañales de tela. La comodidad y la cultura de usar y tirar han consolidado al pañal desechable casi como única alternativa a considerar.
Sin embargo, la situación económica, junto a la concienciación de muchos padres y madres hacia lo ecológico y lo natural hace que los pañales de ‘usar y lavar’ comiencen a tomar posiciones en un mercado hasta ahora poco propicio.
Lejos quedan aquellos trapos de gasa interminables que había que doblar concienzudamente hasta que la compresa quedara cómoda y absorbente dentro de aquellos incómodos cobertores. La innovación también ha llegado a los culitos de los bebés. La microfibra o el bambú, junto al cáñamo y al algodón, son los materiales que se han incorporado a los pañales, con un diseño más cómodo y eficaz.
ECONOMÍA
Un reciente estudio determina que una familia necesita 480 euros para comprar los 20 pañales de tela necesarios para todo el tiempo que un bebé los necesita. Sin embargo, si se utilizan desechables, el gasto puede llegar a superar los 1.000 euros.
MEDIO AMBIENTE
Además, los pañales de usar y tirar suponen una gran cantidad de desechos. Se calcula que un niño necesita más de 5.000. La celulosa de los desechables hace necesaria la tala de árboles. Tras su uso se convierte en un producto no reciclable.
Parece ser que hacen falta 5 árboles por cada niño que utiliza los pañales de usar y tirar.
Sin embargo, los lavables utilizan 10 veces menos agua que lo que se utiliza en la fabricación de los desechables.
SALUD Y MADURACIÓN
El material de los pañales de tela es orgánico, mejor para la piel del bebé. Quienes defienden los pañales reutilizables aseguran que los niños consiguen así dejar antes de llevar paquete.
EL GASTO EN CASA
La necesidad de lavado es la mayor desventaja de los pañales de tela. Es posible que necesiten menos agua y que su proceso de fabricación sea más ecológico para el planeta. Sin embargo, una buena parte del gasto se traslada a casa en forma de gasto de agua y energía.
El frecuente lavado eleva el gasto energético. Consejos como esperar a tener la lavadora llena antes de hacer la colada mitigan el problema.
El tiempo dirá si los fabricantes de pañales de tela, hoy por hoy pequeñas empresas, consiguen hacerse un hueco frente a las grandes multinacionales. De momento, han conseguido abrir el debate y la posibilidad.




















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