SOCIEDAD. Se están convirtiendo en una solución para vivir.
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Los camings de se ha convertido en el camino a seguir[/caption]
En épocas de crisis económica las situaciones extremas obligan a tomar decisiones que a familias y personas nunca se le habría podido pasar por la cabeza en una situación normal.
La inaguantable situación está obligando a optar por irse a vivir a un camping. Las estancias medias de unos días han pasado a convertirse en meses. Una estancia que en la mayoría de casos apura los 180 días que establece la ley para permanecer en un camping.
Los precios de los pisos, los alquileres por las nubes, la finalización del cobro de subsidios, sitúan a los campings como una opción barata para vivir, al menos de forma temporal.
Los bungalows se convierten en la casa con vistas, en el pequeño chalet o en el adosado de lujo de los campings. El objeto más deseado.
En un pequeño espacio podemos encontrar un salón-cocina, una habitación y un pequeño cuarto de baño, lo suficiente para vivir.
Una solución temporal que tiene fecha de caducidad. 180 días, medio año. Muchos ‘campistas’ buscan una serie de alternativas para sortear la legalidad. Una forma es el ir trasladándose de camping en camping. Para quien dispone de una caravana esta opción es mucho más fácil. Por unos diez euros al día, pueden dejar su caravana en un camping y tener una vida más barata. Se produce una pérdida de comodidad en favor de un ahorro para el bolsillo.
Otra de las opciones es cambiar el nombre del titular en los contratos y poder encadenar así varias estancias seguidas.
Los camings de se ha convertido en el camino a seguir[/caption]
En épocas de crisis económica las situaciones extremas obligan a tomar decisiones que a familias y personas nunca se le habría podido pasar por la cabeza en una situación normal.
La inaguantable situación está obligando a optar por irse a vivir a un camping. Las estancias medias de unos días han pasado a convertirse en meses. Una estancia que en la mayoría de casos apura los 180 días que establece la ley para permanecer en un camping.
Los precios de los pisos, los alquileres por las nubes, la finalización del cobro de subsidios, sitúan a los campings como una opción barata para vivir, al menos de forma temporal.
Los bungalows se convierten en la casa con vistas, en el pequeño chalet o en el adosado de lujo de los campings. El objeto más deseado.
En un pequeño espacio podemos encontrar un salón-cocina, una habitación y un pequeño cuarto de baño, lo suficiente para vivir.
Una solución temporal que tiene fecha de caducidad. 180 días, medio año. Muchos ‘campistas’ buscan una serie de alternativas para sortear la legalidad. Una forma es el ir trasladándose de camping en camping. Para quien dispone de una caravana esta opción es mucho más fácil. Por unos diez euros al día, pueden dejar su caravana en un camping y tener una vida más barata. Se produce una pérdida de comodidad en favor de un ahorro para el bolsillo.
Otra de las opciones es cambiar el nombre del titular en los contratos y poder encadenar así varias estancias seguidas.




















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